¿Qué es la quina?
La quina es un árbol del género Cinchona, perteneciente a la familia Rubiaceae, nativo de los bosques andinos de Sudamérica. Su corteza, conocida como “corteza de quina” o “cascarilla”, ha sido utilizada durante siglos como remedio natural contra la malaria y diversas afecciones febriles. Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia son los países donde crece de forma silvestre.
El principio activo más conocido de la quina es la quinina, un alcaloide que revolucionó el tratamiento del paludismo en el siglo XVII y sentó las bases de la farmacología moderna. La corteza de quina también contiene otros alcaloides importantes como quinidina, cinconina y cinconidina, cada uno con perfiles farmacológicos distintos (Eyal, 2018).
Además de su uso medicinal, la quina tiene un profundo significado cultural en Colombia: el árbol de quina aparece en el escudo nacional colombiano como símbolo de la riqueza natural del país. Hoy en día, la quinina se emplea en medicina, en la elaboración de agua tónica y como ingrediente en productos para el cabello y la piel. Los antioxidantes presentes en la corteza de quina complementan la acción de sus alcaloides principales.
¿Para qué sirve la quina?
Los usos de la quina abarcan tanto la medicina tradicional andina como aplicaciones farmacológicas modernas respaldadas por evidencia científica.
Tratamiento y prevención de la malaria: La quinina extraída de la corteza de quina fue el primer tratamiento eficaz contra el paludismo y sigue utilizándose como fármaco de segunda línea en casos de malaria grave o resistente. Su mecanismo antipalúdico implica la inhibición de la cristalización del grupo hemo dentro del parásito Plasmodium, provocando acumulación tóxica de hemozoína (White et al., 2014). La Organización Mundial de la Salud mantiene la quinina en su lista de medicamentos esenciales.
Alivio de calambres musculares nocturnos: La quinina ha sido utilizada históricamente para tratar calambres musculares nocturnos. Un metaanálisis que incluyó datos no publicados demostró una reducción significativa en la frecuencia de calambres en comparación con placebo (Man-Son-Hing et al., 1998). Sin embargo, debido a sus potenciales efectos adversos, organismos reguladores como la FDA han restringido su uso para este propósito.
Actividad antiinflamatoria y antioxidante: Los alcaloides de la quina, particularmente la cinconina, han demostrado propiedades antiinflamatorias al modular la contracción del músculo liso intestinal y reducir mediadores inflamatorios (Rankovic et al., 2019). Extractos de corteza de Cinchona también exhiben actividad antioxidante significativa (Appiah-Opong et al., 2022).
Propiedades digestivas y aperitivas: En la medicina tradicional, la corteza de quina se ha utilizado como tónico amargo para estimular el apetito y mejorar la digestión. Los compuestos amargos de la quina activan los receptores gustativos que promueven la secreción de jugos gástricos y bilis, facilitando la digestión de alimentos.
Potencial actividad antiparasitaria más allá de la malaria: Investigaciones recientes sugieren que los alcaloides de la quina podrían tener actividad contra otros parásitos, incluyendo Trypanosoma cruzi (causante de la enfermedad de Chagas) y Babesia (Musikant et al., 2019; Waked et al., 2022).
Propiedades y composición química de la corteza de quina
La corteza de quina contiene más de 25 alcaloides diferentes, siendo los cuatro principales:
- Quinina: El alcaloide más abundante (hasta 13% del peso seco de la corteza), responsable de la actividad antipalúdica principal.
- Quinidina: Isómero de la quinina con propiedades antiarrítmicas cardíacas, utilizado en cardiología.
- Cinconina: Alcaloide con actividad antiinflamatoria, antiparasitaria y potencial farmacológico versátil (Parveen et al., 2024).
- Cinconidina: Presenta actividad antipalúdica complementaria y propiedades catalíticas en síntesis orgánica.
Además de alcaloides, la corteza contiene taninos, ácidos orgánicos (ácido quínico y ácido quinotánico), proantocianidinas y compuestos fenólicos que contribuyen a su perfil antioxidante. La concentración de alcaloides varía según la especie de Cinchona: C. calisaya, C. officinalis y C. pubescens son las más ricas en quinina.
Historia de la quina: del Perú al mundo
La historia de la quina es una de las más fascinantes en la historia de la medicina. Los pueblos indígenas de los Andes, particularmente los quechuas del Perú, utilizaban la corteza de quina para tratar fiebres y escalofríos mucho antes de la llegada de los europeos.
En 1638, según la tradición, la condesa de Chinchón, esposa del virrey del Perú, fue curada de unas fiebres palúdicas con corteza de quina, y desde entonces el árbol recibió el nombre científico Cinchona en su honor. Los jesuitas difundieron su uso en Europa, donde se la conoció como “polvo de los jesuitas” (Burns, 2008).
En 1820, los químicos franceses Pierre-Joseph Pelletier y Joseph Bienaimé Caventou aislaron la quinina pura de la corteza, marcando un hito en la farmacología. Durante los siglos XIX y XX, la quina fue tan valiosa que los imperios coloniales compitieron por controlar su cultivo, llevando semillas y plántulas a plantaciones en Java, India y África (Shanks, 2016).
Colombia tiene una relación especial con la quina: el árbol aparece en el escudo nacional y fue durante el siglo XIX uno de los principales productos de exportación del país, en un período conocido como la “fiebre de la quina”. La extracción intensiva casi llevó a la extinción de varias especies de Cinchona en los Andes.
Quina para el cabello: usos en cosmética capilar
El extracto de corteza de quina es un ingrediente tradicional en productos para el cuidado del cabello, especialmente en champús y tónicos capilares. Sus propiedades se atribuyen a varios mecanismos:
- Estimulación del cuero cabelludo: Los alcaloides de la quina tienen un efecto vasodilatador local que puede mejorar la microcirculación del cuero cabelludo, favoreciendo el aporte de nutrientes al folículo piloso.
- Propiedades astringentes: Los taninos de la corteza ayudan a regular la producción de sebo y a mantener un cuero cabelludo más limpio.
- Acción antifúngica: La quinina y otros alcaloides presentan actividad antimicrobiana que puede ayudar a controlar la caspa y la dermatitis seborreica.
- Fortalecimiento capilar: Los extractos ricos en taninos y flavonoides pueden fortalecer la fibra capilar y aportar brillo al cabello.
Si bien estos usos tienen una larga tradición en la cosmética natural, especialmente en productos europeos y latinoamericanos, la evidencia clínica específica sobre la eficacia de la quina para prevenir la caída del cabello es limitada. La biotina y el hierro cuentan con mayor respaldo científico para la salud capilar.
La quina y el agua tónica
El agua tónica es quizás la aplicación más conocida de la quinina en la vida cotidiana. Originalmente desarrollada como profilaxis antipalúdica para los soldados británicos en India durante el siglo XIX, la bebida combinaba quinina disuelta en agua carbonatada con azúcar para enmascarar su intenso sabor amargo.
Hoy en día, el agua tónica comercial contiene concentraciones muy bajas de quinina (aproximadamente 83 mg/L según regulación de la FDA), insuficientes para ejercer efecto terapéutico antipalúdico. Sin embargo, la quinina aporta el característico sabor amargo que define a las tónicas premium y es responsable de la fluorescencia azulada que muestra el agua tónica bajo luz ultravioleta.
Es importante señalar que incluso las pequeñas cantidades de quinina en el agua tónica pueden causar reacciones adversas en personas sensibles, incluyendo trombocitopenia y reacciones alérgicas. Las personas con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) deben evitar el consumo de agua tónica.
Dosis y cómo tomar quina
La dosificación de la quina varía considerablemente según la forma de presentación y el propósito de uso:
- Corteza de quina en infusión: 1-3 gramos de corteza seca por taza de agua caliente, 1-2 veces al día como tónico digestivo. Se recomienda no exceder los 7 días de uso continuo.
- Tintura de quina: 1-3 mL de tintura (1:5 en etanol al 60%) diluida en agua, hasta 3 veces al día.
- Extracto seco estandarizado: 250-500 mg por toma, 1-2 veces al día con las comidas.
- Sulfato de quinina (uso médico): 600 mg cada 8 horas durante 5-7 días para malaria no complicada. Este uso requiere prescripción médica obligatoria.
Cuándo tomarlo: Las preparaciones de quina se toman preferiblemente antes de las comidas para aprovechar su efecto aperitivo y digestivo. La vitamina C puede mejorar la absorción de los alcaloides de la quina.
Combinaciones sinérgicas: En la medicina tradicional, la corteza de quina se combina frecuentemente con la cúrcuma por sus propiedades antiinflamatorias complementarias, o con hierbas digestivas como la manzanilla y la menta. Es importante consultar a un profesional de salud antes de combinar quina con otros suplementos o medicamentos.
Quina colombiana: importancia cultural y ecológica
Colombia alberga varias especies de Cinchona en sus bosques andinos, particularmente en los departamentos de Nariño, Cauca, Huila y la cordillera Central. La quina colombiana tiene una importancia que trasciende lo medicinal:
- Símbolo patrio: El árbol de quina es uno de los elementos del escudo de Colombia, representando la riqueza vegetal y medicinal del país.
- Historia económica: Entre 1850 y 1882, la exportación de corteza de quina fue una de las principales fuentes de divisas de Colombia, generando un auge económico conocido como la “bonanza quinera”.
- Conservación: Varias especies de Cinchona están amenazadas debido a la sobreexplotación histórica y la deforestación. Existen programas de reforestación y conservación en los Andes colombianos.
- Uso etnobotánico: Comunidades indígenas y campesinas de los Andes colombianos continúan utilizando preparaciones de corteza de quina como remedio tradicional para fiebres, dolores articulares y problemas digestivos (Milliken et al., 2021).
Efectos secundarios y contraindicaciones
Efectos secundarios
El conjunto de efectos adversos de la quinina se conoce como cinchonismo, un síndrome que puede presentarse incluso a dosis terapéuticas (Bykowski et al., 2026):
- Cinchonismo leve: Tinnitus (zumbido en los oídos), cefalea, náuseas, visión borrosa y mareo. Estos síntomas generalmente son reversibles al suspender la quinina.
- Alteraciones hematológicas: La quinina puede causar trombocitopenia inmunomediada, una condición potencialmente grave.
- Efectos cardiovasculares: A dosis altas, la quinina puede prolongar el intervalo QT y causar arritmias cardíacas.
- Hipoglucemia: La quinina estimula la secreción de insulina y puede provocar hipoglucemia, especialmente en mujeres embarazadas y pacientes con malaria grave (Saito et al., 2020).
Contraindicaciones
- Embarazo y lactancia: La quinina atraviesa la barrera placentaria. Su uso debe ser estrictamente supervisado por un médico y limitarse a casos de malaria donde el beneficio supere el riesgo.
- Deficiencia de G6PD: Personas con deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa tienen mayor riesgo de anemia hemolítica con quinina.
- Trastornos de la coagulación: Contraindicada en pacientes con trombocitopenia o historia de púrpura trombocitopénica.
- Arritmias cardíacas: Pacientes con prolongación del QT o que tomen antiarrítmicos no deben usar quinina.
- Neuritis óptica: Personas con antecedentes de neuritis óptica deben evitar la quina por el riesgo de toxicidad visual.
- Interacciones medicamentosas: La quinina interactúa con anticoagulantes (warfarina), digoxina, mefloquina, y medicamentos que prolongan el intervalo QT.
