Tiamina (Vitamina B1): Qué Es, Para Qué Sirve, Beneficios, Dosis, Alimentos, Deficiencia, Beriberi y Contraindicaciones

Tiamina

La tiamina (vitamina B1) es una vitamina hidrosoluble esencial para el metabolismo energético celular, la función del sistema nervioso y la salud cardiovascular. Se obtiene de cereales integrales, legumbres y carne de cerdo.

Tabletas de tiamina junto a lentejas, semillas de girasol y cerdo como fuentes naturales
Tabla de Contenidos

¿Qué es la Tiamina?

La tiamina, también conocida como vitamina B1, es una vitamina hidrosoluble esencial para la salud humana que fue la primera vitamina del complejo B descubierta en 1912. Se trata de un micronutriente que el cuerpo no puede sintetizar por sí solo, por lo que debe obtenerse necesariamente a través de la alimentación o suplementación. A diferencia de las vitaminas liposolubles como la vitamina A o D, que se almacenan en el tejido adiposo, la tiamina no se acumula en grandes cantidades en el organismo, lo que requiere un aporte continuo para mantener niveles óptimos.

En el cuerpo, la tiamina se convierte en su forma activa conocida como pirofosfato de tiamina (TPP), que funciona como un coenzima crucial en múltiples reacciones metabólicas. Este coenzima participa en la transferencia de grupos de átomos en reacciones de oxidación-reducción esenciales para la producción de energía celular. La capacidad del cuerpo para convertir tiamina en TPP depende de la presencia de magnesio y de la actividad de la enzima tiamina pirofosfatasa, lo que explica por qué la deficiencia de magnesio puede exacerbar los síntomas de deficiencia de tiamina incluso cuando el aporte es aparentemente adecuado.

Existen diferentes formas químicas de tiamina utilizadas en suplementos y medicamentos, incluyendo el mononitrato de tiamina, el clorhidrato de tiamina y la benfotiamina. Cada forma tiene características de absorción y biodisponibilidad distintas, siendo algunas más eficaces para condiciones específicas como la neuropatía diabética. La biodisponibilidad de la tiamina también depende del estado nutricional general del individuo, la presencia de factores dietéticos que afecten su absorción intestinal y el estado de salud del tracto gastrointestinal.

¿Para qué sirve la Tiamina?

La tiamina cumple múltiples funciones críticas en el organismo que impactan prácticamente todos los sistemas corporales:

  • Metabolismo energético: La tiamina es esencial para la conversión de carbohidratos en energía celular a través de la cadena de reacciones del ciclo de Krebs y la ruta de las pentosas.
  • Función del sistema nervioso: Participa en la síntesis de neurotransmisores como la acetilcolina y en el mantenimiento de la mielina que rodea los axones nerviosos.
  • Metabolismo de la glucosa: Es fundamental para las reacciones que permiten que las células utilicen la glucosa de manera eficiente, especialmente importante en personas con diabetes o resistencia a la insulina.
  • Salud cardiovascular: Contribuye al funcionamiento óptimo del corazón y la presión arterial, siendo deficiente en muchos pacientes con insuficiencia cardíaca.
  • Función cognitiva: Respalda la síntesis de neurotransmisores relacionados con la memoria, concentración y funciones cerebrales superiores.
  • Soporte inmunológico: Participa en la regulación de la respuesta inmunitaria y la producción de células defensivas.

Según investigación reciente, (Gil Martínez et al., 2022) la suplementación con tiamina mostró resultados positivos en el soporte de la función cognitiva en adultos mayores con declive cognitivo leve. Adicionalmente, (Eshak et al., 2018) documentó una asociación significativa entre la deficiencia de tiamina y los trastornos cardiovasculares, incluyendo la hipertensión y la enfermedad coronaria.

Tiamina y Metabolismo Energético

La tiamina, en su forma activa como pirofosfato de tiamina (TPP), actúa como coenzima en tres complejos enzimáticos críticos para la producción de energía. El primero es la piruvato deshidrogenasa, que convierte el piruvato (producto final de la glucólisis) en acetil-CoA, la molécula que entra al ciclo de Krebs para generar ATP. El segundo es la alfa-cetoglutarato deshidrogenasa, otra enzima crucial del ciclo de Krebs que cataliza la conversión del alfa-cetoglutarato en succinil-CoA. El tercero es la transketolasa, una enzima clave de la ruta de las pentosas fosfato que genera poder reductor en forma de NADPH, esencial para la síntesis de ácidos grasos y la defensa antioxidante.

Sin niveles adecuados de tiamina, estas reacciones metabólicas se ralentizan significativamente, lo que resulta en una producción deficiente de energía celular (ATP) y la acumulación de piruvato y lactato que pueden causar acidosis láctica. Esto explica por qué la deficiencia de tiamina produce fatiga severa incluso en estados de reposo, y por qué las personas con alta demanda energética como atletas, trabajadores manuales y individuos con metabolismo acelerado necesitan ingestas mayores de tiamina. La investigación de (Pácal et al., 2014) demostró que existe un metabolismo alterado de la tiamina en pacientes diabéticos, aumentando sus necesidades nutricionales de esta vitamina en hasta un 150% en comparación con la población general.

El ejercicio intenso aumenta específicamente la demanda de tiamina debido al mayor consumo de glucosa y ATP. Estudios en atletas de alto rendimiento han mostrado que sin un aporte suficiente de tiamina, la capacidad de recuperación se ve significativamente comprometida, la resistencia disminuye y aumenta el riesgo de fatiga crónica y síndrome de sobrentrenamiento. Por esta razón, las organizaciones internacionales de nutrición deportiva recomiendan que atletas en entrenamiento intenso aumenten su ingesta de tiamina en un 25-50% por encima de las recomendaciones estándar.

Tiamina y Función Nerviosa

Neurotransmisión y Mielina

La tiamina juega un papel fundamental en la salud y función del sistema nervioso a través de múltiples mecanismos. En primer lugar, es esencial para la síntesis de acetilcolina, el principal neurotransmisor parasimpático y el neurotransmisor de la unión neuromuscular, que es crítico para la contracción muscular, la memoria y el aprendizaje. Adicionalmente, la tiamina participa en la síntesis de otros neurotransmisores como el GABA (ácido gamma-aminobutírico) que tiene efectos calmantes en el sistema nervioso central, y la serotonina que regula el estado de ánimo. En segundo lugar, la tiamina es esencial para el mantenimiento de la vaina de mielina que rodea los axones de las neuronas y permite una conducción nerviosa rápida y eficiente.

La deficiencia de tiamina afecta primero al sistema nervioso periférico, causando una polineuropatía que se manifiesta como hormigueo, entumecimiento y debilidad muscular, generalmente comenzando en las extremidades inferiores. Esta neuropatía tiaminérgica es especialmente común en alcohólicos crónicos y en ancianos con malnutrición. A medida que la deficiencia progresa, afecta también el sistema nervioso central, causando encefalopatía de Wernicke y posteriormente el síndrome de Wernicke-Korsakoff, condiciones neurológicas graves que pueden resultar en muerte si no se tratan de manera urgente. (Mifsud et al., 2021) documentó que el diagnóstico clínico oportuno de deficiencia de tiamina es crítico para prevenir daño neurológico permanente.

Tiamina y Función Cognitiva

En cuanto a la función cognitiva, la tiamina es esencial para mantener la memoria, la concentración y la capacidad de aprendizaje a lo largo de toda la vida. En adultos mayores, estudios han demostrado que la suplementación con tiamina mejora significativamente el rendimiento en pruebas de memoria y velocidad de procesamiento. Esto es particularmente importante ya que se ha documentado que los ancianos tienen menores ingestas de tiamina y mayores tasas de deficiencia comparado con adultos jóvenes. La tiamina también tiene propiedades neuroprotectoras que pueden ralentizar el declive cognitivo relacionado con la edad y, potencialmente, reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Tiamina y Salud Cardiovascular

La tiamina desempeña un papel crítico en la salud cardiovascular que muchas veces pasa desapercibido en la práctica clínica. Existe una correlación bien documentada entre la deficiencia de tiamina y la insuficiencia cardíaca, particularmente en pacientes que toman diuréticos de asa (como la furosemida) que aumentan la pérdida urinaria de tiamina. De hecho, estudios han demostrado que entre el 20-25% de los pacientes hospitalizados con insuficiencia cardíaca presentan deficiencia de tiamina, lo que contribuye al deterioro de la función cardíaca y puede precipitar descompensaciones agudas. La tiamina es necesaria para el metabolismo de energía en los cardiomiocitos, las células del músculo cardíaco que dependen intensamente de la producción eficiente de ATP para contraerse.

La deficiencia severa de tiamina puede resultar en “beriberi húmedo”, una condición que causa insuficiencia cardíaca aguda con edema pulmonar, ascitis y presión venosa central elevada. (Syed et al., 2023) realizó un metaanálisis de suplementación con tiamina en pacientes con insuficiencia cardíaca, encontrando que la terapia con tiamina mejoraba la función cardíaca y reducía hospitalizaciones en pacientes deficientes. De manera similar, (Xu et al., 2022) en una revisión comprehensiva sobre tiamina e insuficiencia cardíaca, concluyó que la detección y corrección de la deficiencia de tiamina debería ser parte estándar del manejo de estos pacientes. (Hopper et al., 2019) incluyó la tiamina entre los nutracéuticos con evidencia significativa para el soporte de la insuficiencia cardíaca.

La tiamina también contribuye a mantener una presión arterial normal a través de su rol en la función vascular y el tono del músculo liso. La deficiencia de tiamina está asociada con presión arterial elevada y disfunción endotelial. Además, la tiamina tiene propiedades antioxidantes que protegen contra el daño causado por estrés oxidativo en las arterias y el corazón. Por estas razones, la evaluación de los niveles de tiamina debería ser considerada de manera rutinaria en pacientes con enfermedades cardiovasculares, especialmente aquellos en tratamiento con diuréticos.

Deficiencia de Tiamina: Beriberi y Síndrome de Wernicke-Korsakoff

Beriberi: Manifestaciones Cardiovasculares y Neurológicas

La deficiencia grave de tiamina causa una enfermedad conocida como beriberi, cuyo nombre en cingalés significa “debilidad extrema”. Esta condición fue descrita por primera vez en poblaciones que consumían arroz blanco descascarado sin suplementación de tiamina, especialmente en Asia. El beriberi se presenta en dos formas clínicas distintas: el beriberi húmedo y el beriberi seco. El beriberi húmedo afecta principalmente al sistema cardiovascular, manifestándose como insuficiencia cardíaca de alto débito con taquicardia, edema, ascitis y eventualmente choque cardiogénico si no se trata de manera urgente. El beriberi seco afecta principalmente al sistema nervioso periférico, causando una polineuropatía simétrica ascendente con debilidad muscular progresiva, atrofia muscular y pérdida de sensibilidad, frecuentemente llevando a la inmovilidad completa si no se corrige.

Encefalopatía de Wernicke y Síndrome de Korsakoff

La deficiencia severa de tiamina puede causar encefalopatía de Wernicke, una emergencia neurológica que se caracteriza clásicamente por la tríada de: confusión o delirio, ataxia (marcha inestable), y disfunción oculomotora (oftalmoplejía). Esta condición resulta del daño en los núcleos mamilares, el tálamo dorsomedial y otras estructuras cerebrales que dependen criticamente del metabolismo de la tiamina. Sin tratamiento inmediato con tiamina parenteral de alta dosis, la encefalopatía de Wernicke puede progresar a daño cerebral permanente. Si la tiamina se restaura después de un período prolongado de deficiencia, la encefalopatía aguda puede resolverse, pero el paciente puede desarrollar el síndrome de Korsakoff, un trastorno de memoria crónico con pérdida de memoria anterógrada (dificultad para formar nuevos recuerdos) y amnesia retrógrada (pérdida de recuerdos antiguos).

Los grupos de mayor riesgo para deficiencia de tiamina incluyen: alcohólicos crónicos (el grupo de más alto riesgo debido a mala nutrición y malabsorción intestinal), pacientes con desnutrición severa, pacientes sometidos a cirugía bariátrica que reduce la absorción intestinal, adultos mayores con ingesta dietética inadecuada, pacientes en nutrición parenteral total sin suplementación apropiada de tiamina, pacientes con síndrome de inmunodeficiencia adquirida, pacientes con tuberculosis activa, y pacientes sometidos a diálisis renal. (Dingwall et al., 2022) estableció en su investigación que la dosis óptima de tiamina para la encefalopatía de Wernicke es de 500mg a 1000mg administrados intravenosamente cada 8 horas durante 3-5 días, seguido de dosis de mantenimiento oral para prevenir la recurrencia.

Fuentes Alimentarias de Tiamina

Fuentes Animales

Las fuentes animales de tiamina incluyen principalmente la carne de cerdo, que contiene aproximadamente 0.8 mg de tiamina por cada 100 gramos de carne magra, siendo una de las fuentes más concentradas de esta vitamina. El hígado de cerdo es aún más rico en tiamina con aproximadamente 0.6 mg por 100 gramos. Otras fuentes animales incluyen el pollo (0.07 mg/100g), el huevo (0.09 mg/100g), el pescado en general (particularmente las especies de agua fría como el salmón), y productos lácteos. Sin embargo, los productos lácteos contienen relativamente bajas concentraciones de tiamina comparado con las carnes.

Fuentes Vegetales

Las fuentes vegetales de tiamina son abundantes y variadas, siendo particularmente ricas: las semillas de girasol (1.5 mg/100g), la levadura nutricional (12-14 mg/100g, siendo una de las fuentes más concentradas), las legumbres como las lentejas (0.87 mg/100g), los frijoles negros (0.9 mg/100g), los garbanzos (0.52 mg/100g), y los guisantes verdes (0.27 mg/100g). Los granos integrales y harinas sin refinar como el arroz integral (0.19 mg/100g), la avena (0.76 mg/100g), el trigo integral, y el germen de trigo son excelentes fuentes de tiamina, mientras que los granos refinados pierden la mayoría de su contenido de tiamina (aunque muchos están enriquecidos artificialmente). Otros vegetales como los espárragos, el brócoli y las espinacas contienen cantidades moderadas de tiamina (0.1-0.2 mg/100g).

Es importante notar que la tiamina es una vitamina sensible al calor, a la luz y al pH alcalino, por lo que se pierde parcialmente durante el procesamiento, almacenamiento y cocción de los alimentos. Se estima que entre el 25-50% de la tiamina se pierde cuando los alimentos se hierven en agua, entre el 15-30% cuando se cuecen al vapor, y cantidades similares con otros métodos de cocción húmeda. El tiempo de almacenamiento prolongado, especialmente a temperaturas elevadas o expuesto a la luz solar, también reduce significativamente el contenido de tiamina. Por estas razones, para maximizar la ingesta de tiamina de fuentes vegetales, es recomendable consumir los alimentos crudos o poco cocidos cuando sea posible, y almacenarlos adecuadamente en lugares frescos y oscuros.

Dosis y Cómo Tomar Tiamina

La Ingesta Dietética de Referencia (RDA) recomendada por la National Academy of Medicine de los Estados Unidos para la tiamina es de 1.2 mg diarios para hombres adultos y 1.1 mg diarios para mujeres adultas. Durante el embarazo, la recomendación aumenta a 1.4 mg diarios, y durante la lactancia a 1.5 mg diarios, debido al aumento de las demandas metabólicas y a la transferencia de tiamina a través de la leche materna. Para niños, la recomendación varía según la edad, siendo de 0.5 mg para niños de 1-3 años y aumentando gradualmente hasta alcanzar los valores adultos alrededor de los 14 años.

Para el tratamiento de la deficiencia leve a moderada de tiamina, se recomiendan dosis de 50-100 mg diarios vía oral, generalmente divididas en dosis de 25-50 mg dos o tres veces al día con comidas. Para la deficiencia severa o para condiciones agudas como la encefalopatía de Wernicke, se requieren dosis mucho más altas de 250-500 mg administradas intravenosa o intramuscularmente. (Sedhai et al., 2021) estableció en su investigación en pacientes críticamente enfermos que dosis de 200 mg diarios de tiamina parenteral mejoraban significativamente los resultados clínicos. La tiamina se absorbe mejor cuando se toma con alimentos que contienen carbohidratos, ya que la glucosa estimula la absorción activa de tiamina en el intestino delgado. Debido a que es una vitamina hidrosoluble, cualquier exceso de tiamina que no sea utilizado es excretado en la orina, por lo que no hay riesgo de acumulación tóxica incluso con suplementación de dosis altas.

Cuándo tomarlo: Preferiblemente con las comidas principales, especialmente con alimentos ricos en carbohidratos para mejorar la absorción.

Combinaciones sinérgicas: La tiamina funciona de manera sinérgica con el magnesio (necesario para la conversión a TPP), otras vitaminas del complejo B, y la coenzima Q10 para la producción de energía. Explora las opciones de Vitamina B disponibles en Suplenet.

Formas de Tiamina: Mononitrato, Benfotiamina y Tiamina Inyectable

Existen varias formas químicas de tiamina disponibles comercialmente, cada una con características de absorción y aplicación clínica diferentes. El mononitrato de tiamina es la forma más comúnmente utilizada en suplementos nutricionales y es muy estable, con buena biodisponibilidad oral. Otra forma oral común es el clorhidrato de tiamina, que también tiene buena biodisponibilidad y estabilidad. La diferencia principal entre estas dos formas es mínima en términos de eficacia, aunque el mononitrato puede ser ligeramente mejor tolerado por algunas personas con sensibilidad gástrica.

La benfotiamina es una forma lipofílica (soluble en grasas) de tiamina que se absorbe mejor en el intestino delgado y alcanza concentraciones sanguíneas más altas. Esta característica la hace especialmente útil para el tratamiento de la neuropatía periférica diabética, donde ha demostrado mayor eficacia que la tiamina convencional. La benfotiamina también tiene una vida media más larga en el cuerpo, permitiendo dosificación menos frecuente. Además, se ha demostrado que la benfotiamina tiene propiedades adicionales, incluyendo efectos antiinflamatorios y antioxidantes.

La tiamina inyectable está disponible tanto en formulaciones intravenosas (IV) como intramusculares (IM), y se reserva para situaciones clínicas donde la absorción oral es inadecuada o donde se requiere una corrección rápida de la deficiencia. (Page et al., 2011) documentó que la tiamina parenteral es crítica en el contexto de la reposición de glucosa en pacientes diabéticos, ya que la administración de glucosa sin tiamina puede precipitar o exacerbar la encefalopatía de Wernicke.

Efectos Secundarios y Contraindicaciones

La tiamina es considerada una de las vitaminas más seguras disponibles, con un rango terapéutico muy amplio y toxicidad extremadamente baja incluso a dosis muy elevadas. Dado que es una vitamina hidrosoluble, cualquier exceso simplemente se excreta en la orina sin acumularse en los tejidos. No se ha establecido un “Nivel de Ingesta Máxima Tolerable” (UL) para la tiamina porque no hay evidencia de efectos adversos incluso con dosis orales que exceden ampliamente las recomendaciones.

Sin embargo, algunos efectos secundarios raros han sido reportados, particularmente con la administración intravenosa de tiamina. Las reacciones alérgicas son el efecto adverso más común, aunque aún son muy infrecuentes, caracterizadas por urticaria, angioedema y en casos raros anafilaxia. Algunos pacientes reportan náusea leve cuando toman dosis orales muy altas (superiores a 500 mg), aunque esto desaparece rápidamente reduciendo la dosis o tomando el suplemento con alimento.

Contraindicaciones

  • Hipersensibilidad a tiamina: Las reacciones alérgicas a tiamina son raras pero posibles; descontinuar inmediatamente si ocurre reacción alérgica.
  • Interacción con diuréticos de asa: Medicamentos como furosemida y bumetanida aumentan la pérdida urinaria de tiamina; pueden requerir suplementación adicional.
  • Interacción con 5-fluorouracilo: Este fármaco quimioterápico inhibe la tiamina pirofosfatasa; pacientes en esta terapia pueden necesitar monitoreo de tiamina.
  • Embarazo y lactancia: La tiamina es segura en embarazo; de hecho es esencial; no hay contraindicaciones durante la lactancia.
  • Enfermedad renal crónica: Los pacientes en diálisis tienen mayor riesgo de deficiencia de tiamina debido a la pérdida por el dializador.
  • Alcoholismo: Pacientes con dependencia de alcohol tienen absorción y metabolismo deteriorados de tiamina; requieren dosis más altas.

Preguntas Frecuentes acerca de Tiamina

¿Qué es la tiamina y para qué sirve?

La tiamina, o vitamina B1, es una vitamina hidrosoluble esencial para el metabolismo energético. Actúa como cofactor en forma de pirofosfato de tiamina (TPP), participando en la conversión de carbohidratos en energía utilizable por las células. También es fundamental para la función nerviosa y la salud cardiovascular.

¿Qué alimentos son ricos en tiamina?

Las fuentes más concentradas de tiamina incluyen la carne de cerdo, las legumbres (especialmente lentejas y frijoles), los cereales integrales y las semillas de girasol. La tiamina es sensible al calor, por lo que la cocción prolongada puede reducir significativamente su contenido en los alimentos.

¿Cuáles son los síntomas de deficiencia de tiamina?

La deficiencia leve se manifiesta con fatiga, irritabilidad, pérdida de apetito y debilidad muscular. En casos severos puede causar beriberi o el síndrome de Wernicke-Korsakoff, que incluye confusión mental, problemas de coordinación y pérdida de memoria. El consumo excesivo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo.

¿Cuál es la dosis diaria recomendada de tiamina?

La ingesta dietética recomendada (RDA) es de 1.1 mg/día para mujeres adultas y 1.2 mg/día para hombres adultos. Durante el embarazo y la lactancia se incrementa a 1.4 mg/día. En contextos terapéuticos, como el tratamiento de deficiencia confirmada, se pueden utilizar dosis más altas bajo supervisión médica.

¿Qué diferencia hay entre benfotiamina y tiamina?

La benfotiamina es una forma liposoluble sintética de tiamina con una biodisponibilidad significativamente mayor que la tiamina convencional. Alcanza niveles más altos en sangre y tejidos con la misma dosis. Se utiliza especialmente en el manejo de neuropatía diabética y otras condiciones donde se requieren concentraciones elevadas de tiamina.

¿Qué es el beriberi y cómo se relaciona con la tiamina?

El beriberi es la enfermedad causada por deficiencia severa de tiamina. Existe en dos formas principales: beriberi húmedo (afecta al sistema cardiovascular) y beriberi seco (afecta al sistema nervioso con neuropatía periférica). Históricamente fue prevalente en poblaciones cuya dieta se basaba en arroz pulido.

¿La tiamina tiene efectos secundarios?

La tiamina oral es considerada muy segura, ya que al ser hidrosoluble el exceso se elimina por la orina. No se ha establecido un límite superior tolerable por la falta de evidencia de toxicidad oral. En administración intravenosa, raramente pueden ocurrir reacciones alérgicas.

¿Qué formas de suplemento de tiamina existen?

Las formas más comunes son el mononitrato de tiamina y el clorhidrato de tiamina, ambas hidrosolubles. La benfotiamina y la fursultiamina son formas liposolubles con mayor biodisponibilidad. También existe la tiamina inyectable para emergencias médicas como el síndrome de Wernicke-Korsakoff.

Referencias

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