Mi Paciente Tomaba 10 mg de Melatonina y No Dormía. La Dosis No Era el Problema.

Llegó a mi consulta agotada, subiendo su dosis de melatonina sola cada pocas semanas porque "ya no le hacía nada". Cuando terminamos de revisar su caso, entendí que había estado resolviendo la pregunta equivocada. Este es un caso real de mi consulta geriátrica (con detalles cambiados para proteger su identidad) que me hizo revisar cómo receto melatonina en adultos mayores.

Dr. Andrés Lozano
Dr. Andrés Lozano Medicina del Deporte y Rehabilitación
Revisado por Dr. Javier Morales, Médico Deportólogo
Mi Paciente Tomaba 10 mg de Melatonina y No Dormía. La Dosis No Era el Problema. — Suplenet
14 min de lectura · Revisado abr 2026
En resumen

Una paciente de mi consulta geriátrica había subido su dosis de melatonina de 3 a 10 mg por su cuenta, sin mejorar el sueño y con somnolencia diurna nueva. El problema no era la dosis — era el horario (la tomaba 30 minutos antes de acostarse, ya tarde) y una dosis excesiva para su edad. Ajustamos a 1 mg, tres horas antes de la hora objetivo de dormir, y en tres semanas su sueño mejoró sin la somnolencia diurna. La evidencia respalda el ajuste: un metaanálisis de 26 ensayos encontró que el beneficio de la melatonina llega a su punto máximo cerca de 4 mg, y que el horario de administración predice el resultado tanto como la dosis.

Puntos clave
  • Mi paciente subió su dosis de melatonina de 3 a 10 mg por su cuenta, sin mejorar el sueño — y con somnolencia diurna nueva que antes no tenía.
  • El problema real era el horario: la tomaba 30 minutos antes de acostarse, ya tarde en la noche, cuando la evidencia indica que administrarla ~3 horas antes de la hora objetivo de dormir es más efectiva.
  • Un metaanálisis de 26 ensayos clínicos (1.689 observaciones) encontró que el beneficio de la melatonina para dormir llega a su punto máximo alrededor de 4 mg — subir más no mejora el resultado.
  • Ajustamos a 1 mg (dosis fisiológica), tomada 3 horas antes de la hora objetivo, junto con ajustes de higiene de sueño. En 3 semanas: se dormía más rápido y sin la somnolencia diurna que la dosis alta le generaba.
  • La producción natural de melatonina cae con la edad — es un patrón real y documentado, no algo exclusivo de mi paciente, y explica por qué este error de "subir la dosis" es tan común en consulta geriátrica.

Los detalles de este caso que no son clínicamente relevantes para la lección los cambié a propósito, como hago siempre que cuento algo de consulta en un artículo — pero el patrón clínico, las dosis, y el ajuste que hicimos son reales, tomados de mi práctica en geriatría.

Mi paciente —la voy a llamar Rosario, 78 años— llegó a consulta describiéndose a sí misma como "agotada de no dormir". Su historia empezó simple: hace año y medio, su médico general le recomendó 3 mg de melatonina para un insomnio leve tras jubilarse. Funcionó bien las primeras semanas. Después, como pasa con cualquier intervención que empieza a sentirse menos efectiva, subió la dosis por su cuenta: primero a 5 mg, después a 10 mg, comprando el frasco más alto que encontró sin volver a preguntarle a nadie. Para cuando llegó a mi consulta, tomaba 10 mg todas las noches y dormía peor que al principio — y encima, empezó a sentirse somnolienta durante el día, algo que antes no le pasaba.

Rosario llegó convencida de que el siguiente paso lógico era buscar "algo más fuerte" — quizás un medicamento recetado, porque en su cabeza ya había agotado las opciones de venta libre subiendo hasta la dosis más alta que encontró en la farmacia. Es un razonamiento que entiendo perfectamente: si algo deja de funcionar, subir la cantidad parece el paso obvio. Con la mayoría de los medicamentos que uso en geriatría, esa lógica de hecho aplica, dentro de un rango seguro. Con la melatonina, como le expliqué esa tarde, es prácticamente al revés.

La consulta: lo que Rosario contaba y lo que en realidad estaba pasando

El reflejo clínico más común frente a "el tratamiento dejó de funcionar" es subir la dosis. Es exactamente lo que Rosario hizo, sin que nadie se lo indicara ni se lo desaconsejara. Pero antes de tocar la dosis, hago siempre las mismas preguntas que casi nunca aparecen en la etiqueta del frasco: ¿a qué hora la toma? ¿A qué hora se acuesta realmente? ¿Qué hace en la hora previa?

Las respuestas de Rosario armaron un panorama distinto al que ella misma tenía en mente. Tomaba la melatonina 30 minutos antes de acostarse —siguiendo exactamente la instrucción más común que circula—, pero se estaba acostando cada vez más tarde, cerca de la 1 de la madrugada, viendo televisión hasta tarde porque "de todas formas no me voy a dormir enseguida". Es decir: la dosis subía, pero el horario de administración seguía atado a una hora de acostarse que ya estaba desregulada de por sí. Y la somnolencia diurna nueva que reportaba —sin que ella lo conectara con la melatonina— es exactamente el tipo de efecto residual que se espera de una dosis alta administrada tarde, cuando parte del efecto sedante todavía está activo al despertar.

También revisé lo que cualquier evaluación geriátrica seria de insomnio debería revisar antes de tocar la dosis de cualquier cosa: si roncaba fuerte o tenía pausas respiratorias observadas por su esposo (no, según él), si había dolor articular nocturno que la despertara (ocasional, pero no el detonante principal según su relato), y qué otros medicamentos tomaba de forma regular (un antihipertensivo estable desde hacía años, sin interacción relevante conocida con melatonina). Descartar estas causas alternativas no es un trámite — es la diferencia entre ajustar melatonina con sentido y estar tratando a ciegas un síntoma que podría tener otro origen completamente distinto. En el caso de Rosario, con esas causas razonablemente descartadas, el patrón de dosis-horario quedó como la explicación más probable.

Reloj en la mesa de noche mostrando una hora avanzada de la madrugada
El horario real de acostarse —no la hora en que se toma la melatonina— es la variable que con más frecuencia se pasa por alto en consulta.

Por qué "más dosis" no era la respuesta — la evidencia real

Lo que le expliqué a Rosario es lo mismo que vale la pena que sepa cualquiera en su situación: la relación entre dosis de melatonina y calidad del sueño no es lineal. Un metaanálisis de dosis-respuesta que reunió 26 ensayos clínicos aleatorizados y doblemente ciegos (1.689 observaciones en total) encontró que el beneficio de la melatonina para reducir el tiempo de quedarse dormido y aumentar el tiempo total de sueño llega a su punto máximo alrededor de 4 mg — subir por encima de esa dosis no sigue mejorando el resultado de forma proporcional1. El mismo análisis encontró algo que casi nadie tiene en cuenta: el momento de administración —específicamente, tomarla unas 3 horas antes de la hora objetivo de dormir, en vez de los 30 minutos que recomienda la mayoría de etiquetas— predice el resultado tanto como la dosis misma1.

En población mayor específicamente, una revisión sistemática de ensayos cruzados doblemente ciegos (95 pacientes, edades promedio 65-79 años) encontró mejoras significativas en la latencia de sueño con dosis de 0,5 a 6 mg — dosis bajas, no altas —, y observó que la melatonina parece ser más efectiva justamente en personas mayores con niveles endógenos documentados como bajos2. Eso último tiene una explicación fisiológica de fondo: la producción natural de melatonina declina con la edad, un hallazgo consistente en la literatura sobre envejecimiento3. No es una peculiaridad de Rosario — es el patrón esperado en cualquier persona mayor con insomnio, y por eso mismo dosis fisiológicas bajas suelen ser el punto de partida correcto, no el último recurso.

Vale la pena decir también lo que la dosis correcta SÍ puede lograr, para no quedarme solo en las advertencias: un ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo, a 6 meses, en pacientes con Alzheimer leve a moderado, encontró que agregar melatonina de liberación prolongada (2 mg) al tratamiento estándar mejoró tanto medidas de funcionamiento cognitivo como la eficiencia del sueño — con el efecto más marcado, específicamente, en el subgrupo de pacientes que además tenía insomnio comórbido4. Es un recordatorio importante de que el objetivo real no es "evitar la melatonina en adultos mayores por miedo a la dosis" — es encontrar, con calma y de forma individualizada, la dosis y el horario correctos, que en la mayoría de los casos bien documentados en la literatura científica resultan ser mucho más bajos de lo que el reflejo instintivo de "subir la cantidad" le sugeriría a cualquier persona sin formación clínica.

Hay un tercer dato que uso seguido en consulta para explicar por qué "más alto" no siempre es más seguro tampoco: una revisión sobre el efecto de los hipnóticos en la cognición señala que, si bien la melatonina y sus agonistas tienden a afectar menos la memoria que otros sedantes como las benzodiacepinas, el punto clínicamente relevante es si la dosis y el momento de administración generan efectos residuales medibles al día siguiente5. Un ensayo con ramelteon —un fármaco agonista del receptor de melatonina, no melatonina propiamente dicha, pero con un mecanismo relacionado— en viajeros con jet lag encontró que una dosis baja (1 mg) reducía el tiempo hasta dormirse de forma significativa, sin diferencias consistentes en el desempeño del día siguiente frente a placebo, salvo un hallazgo puntual en memoria inmediata al cuarto día con las dosis más altas del estudio6. El patrón general en la literatura apunta en la misma dirección: la dosis mínima efectiva, bien programada, tiende a minimizar los efectos residuales que dosis más altas pueden generar.

El ajuste que hicimos

Bajamos la dosis a 1 mg —una dosis fisiológica, cercana a lo que el cuerpo produce naturalmente en una noche—, y cambiamos el horario: en vez de tomarla justo antes de acostarse, la tomaría 3 horas antes de la hora a la que QUERÍAMOS que se durmiera, no la hora a la que efectivamente se estaba acostando. Eso significó, en la práctica, dos cambios simultáneos: la dosis bajó, y el horario de acostarse se adelantó de forma progresiva en la semana siguiente, apoyado por reducir la luz de pantallas después de las 9 pm.

Le expliqué la lógica completa, porque en mi experiencia los pacientes se adhieren mucho mejor a un cambio cuando entienden el porqué, no solo la instrucción: al tomarla 3 horas antes, la melatonina ya hizo su trabajo de señalizar al cuerpo que se acerca la noche para cuando efectivamente llega la hora de dormir, en vez de estar todavía en su pico de concentración en sangre horas después, que es lo que probablemente le generaba la somnolencia diurna con el esquema anterior. No es una intervención dramática ni experimental — es, literalmente, aplicar lo que dice la evidencia de dosis-respuesta y horario en un caso real, en vez de seguir el reflejo de "si no funciona, más cantidad".

Cápsula de melatonina junto a un vaso de agua en la mesa de noche al atardecer
Tomar la melatonina temprano en la noche, no justo antes de dormir, fue el ajuste que más cambió el resultado en este caso.

Qué pasó en las tres semanas siguientes

En el control a las 3 semanas, Rosario reportó quedarse dormida en un tiempo que ella misma describió como "notablemente más rápido" comparado con las semanas previas con la dosis de 10 mg, y —el cambio que más le importó a ella— la somnolencia diurna había desaparecido por completo. Le pedí que llevara un diario simple de sueño durante esas tres semanas: hora de la dosis, hora real de quedarse dormida (estimada), número de despertares nocturnos, y una nota de cómo se sentía al despertar. Las primeras noches con el nuevo horario reportó que le costaba mantenerse despierta hasta la hora objetivo —algo esperable, dado que llevaba meses acostándose mucho más tarde—, pero para la segunda semana el ajuste ya se sentía natural, y los despertares nocturnos, que antes anotaba casi cada noche, pasaron a ser ocasionales.

No tengo un registro objetivo tipo polisomnografía para este caso puntual —en consulta geriátrica ambulatoria trabajamos con lo que el paciente reporta, con las limitaciones que eso conlleva frente a un estudio de sueño formal—, pero el cambio subjetivo fue lo suficientemente claro y sostenido en los controles posteriores como para no atribuirlo al azar. En el control de las 8 semanas, seguía en la misma dosis de 1 mg, sin necesidad de volver a subirla.

Lo que más me quedó de este caso, y por lo que decidí escribirlo: Rosario no tenía "insomnio resistente a la melatonina". Tenía una dosis mal ajustada Y un horario mal ajustado, encima el uno del otro, y el reflejo natural de subir la dosis solo profundizó el segundo problema sin tocar el primero.

Por qué este patrón es tan común en consulta

Rosario no es un caso aislado — es, si acaso, el ejemplo más claro y mejor documentado de un patrón que veo con bastante frecuencia en mi consulta, en mayores de 65 años. La melatonina se vende sin receta, en dosis que en los últimos años han subido notoriamente en la oferta comercial general —hoy es fácil encontrar presentaciones de 10 mg o más en cualquier góndola, cuando hace una década lo estándar eran 1 o 3 mg—, y la lógica de "si la dosis baja no funciona, subo" es intuitiva aunque sea incorrecta para esta molécula en particular. A eso se le suma que, a diferencia de un medicamento recetado, nadie revisa sistemáticamente ni la dosis ni el horario de uso de melatonina en un chequeo de rutina — el paciente ajusta solo, sin retroalimentación, durante meses, y muchas veces ni siquiera menciona en consulta que la está tomando, porque la percibe como "algo natural" y no como algo que valga la pena reportar.

Ese último punto lo aprendí a preguntar de forma explícita después de casos como el de Rosario: si no pregunto directamente "¿estás tomando melatonina, y en qué dosis y horario?", muchos pacientes mayores no lo mencionan por su cuenta. No es que lo oculten — es que no lo consideran parte de su historia médica relevante, aunque esté afectando directamente su sueño y su funcionamiento diurno.

Desde el caso de Rosario, agregué esa pregunta de forma sistemática a mi evaluación inicial de cualquier paciente mayor que llega por insomnio, sin esperar a que el tema salga por su cuenta. Me ha sorprendido cuántas veces la respuesta revela el mismo patrón: una dosis que subió sola, con el tiempo, sin que nadie ajustara el horario al mismo ritmo.

Opciones reales para quien reconozca este patrón

Si te sientes identificado con la historia de Rosario —subiste la dosis progresivamente sin mejorar, o sospechas que el horario nunca estuvo bien ajustado—, esto es lo que existe en dosis fisiológicas o moderadas, útil como punto de partida antes de considerar dosis más altas:

ProductoDosisPara quién
Melatonina 300 mcg, Life Extension0,3 mg (fisiológica baja)Primera vez probando melatonina, o adultos mayores muy sensibles a somnolencia residual
Melatonina (Dosis Fisiológica), Life Extension1 mgEl punto de partida que usamos con Rosario — dosis fisiológica estándar
Melatonin 500 mcg Dosis Intermedia, Life Extension0,5 mgPunto medio entre 300 mcg y 1 mg, para ajuste fino
Melatonina 3 mg, Thorne3 mgCerca del punto de máximo beneficio según la evidencia (~4 mg) — no para empezar, sí para quien ya probó dosis fisiológicas sin resultado suficiente

Ninguna de estas reemplaza una evaluación real de sueño con un profesional, especialmente si el insomnio es reciente, severo, o viene con otros síntomas — pero para el patrón específico de "subí la dosis y no mejoré", empezar de nuevo en dosis fisiológica con el horario corregido es, con la evidencia que existe hoy, un mejor punto de partida que seguir subiendo.

Para quien prefiere no depender solo de melatonina, o quiere combinarla con algo que actúe por una vía distinta, dos compuestos que menciono seguido en consulta son la L-teanina (un aminoácido del té verde con efecto calmante, sin sedación directa) y la glicina (un aminoácido que en dosis de unos gramos antes de dormir se ha asociado con mejor calidad de sueño subjetiva en algunos estudios). Ninguno de los dos sustituye un ajuste de horario mal hecho —ese es, en mi experiencia clínica, el error de fondo más frecuente—, pero pueden ser un complemento razonable una vez que la dosis y el horario de la melatonina misma ya están bien calibrados, no antes.

Qué preguntar antes de tu próximo ajuste de dosis

Si llevas meses subiendo tu propia dosis de melatonina sin mejorar, antes de comprar el frasco de mayor concentración pregúntate —o pregúntale a tu médico— estas tres cosas: ¿a qué hora la estoy tomando en relación con la hora a la que de verdad me duermo, no la hora a la que me acuesto? ¿Ha aparecido somnolencia diurna nueva desde que subí la dosis? ¿Hay otra causa de fondo —apnea del sueño, medicamentos concurrentes, dolor crónico— que ninguna dosis de melatonina va a resolver? Esa tercera pregunta es la que más me preocupa cuando veo a alguien en la dosis más alta del mercado: a veces la melatonina no está fallando, está enmascarando la pregunta que de verdad había que hacer.

Y si eres tú quien acompaña a un padre o una madre mayor que lleva tiempo subiendo su propia dosis de melatonina sin que nadie más lo sepa, esa misma pregunta directa ("¿cuánta estás tomando y a qué hora?") vale la pena hacerla en casa, no solo esperar a que salga en una consulta. Es información que casi nunca sale a menos que alguien la pida directamente.

Adulta mayor durmiendo apaciblemente por la mañana, sin somnolencia diurna residual
Tres semanas después del ajuste de dosis y horario, la queja principal —la somnolencia diurna— había desaparecido.

Referencias

  1. Cruz-Sanabria F, Bruno S, Crippa A, Frumento P, Scarselli M, Skene DJ, Faraguna U. Optimizing the Time and Dose of Melatonin as a Sleep-Promoting Drug: A Systematic Review of Randomized Controlled Trials and Dose-Response Meta-Analysis. J Pineal Res. 2024;76(5):e12985. PMID: 38888087
  2. Olde Rikkert MG, Rigaud AS. Melatonin in elderly patients with insomnia. A systematic review. Z Gerontol Geriatr. 2001;34(6):491-497. PMID: 11828891
  3. Khatami S, Faghihi M, Sheibani M, Hosseinzadeh A, Jamaldini SH, Mehrzadi S. Melatonin for age-related vascular diseases: mechanistic rationale, translational barriers, and clinical prospects. Mol Biol Rep. 2026;53(1). PMID: 42377611
  4. Wade AG, Farmer M, Harari G, Fund N, Laudon M, Nir T, Frydman-Marom A, Zisapel N. Add-on prolonged-release melatonin for cognitive function and sleep in mild to moderate Alzheimer's disease: a 6-month, randomized, placebo-controlled, multicenter trial. Clin Interv Aging. 2014;9:947-961. PMID: 24971004
  5. Vermeeren A, Coenen AML. Effects of the use of hypnotics on cognition. Prog Brain Res. 2011;190:89-103. PMID: 21531246
  6. Zee PC, Wang-Weigand S, Wright KP Jr, Peng X, Roth T. Effects of ramelteon on insomnia symptoms induced by rapid, eastward travel. Sleep Med. 2010;11(6):525-533. PMID: 20483660

Preguntas Frecuentes

¿Tomar más melatonina ayuda si la dosis actual no funciona?

No necesariamente, y en muchos casos no. Un metaanálisis de 26 ensayos clínicos encontró que el beneficio de la melatonina llega a su punto máximo alrededor de 4 mg — subir por encima de esa dosis no mejora el resultado de forma proporcional. Si una dosis dejó de funcionar, revisar el horario de administración suele ser más útil que subir la cantidad.

¿A qué hora debo tomar la melatonina?

La evidencia sugiere que tomarla aproximadamente 3 horas antes de la hora a la que quieres dormirte —no justo antes de acostarte— mejora el resultado. Es distinto a la instrucción más común (30 minutos antes), y en la práctica clínica marca una diferencia real, como en el caso de este artículo.

¿Por qué bajan los niveles de melatonina con la edad?

Es un cambio fisiológico documentado: la producción natural de melatonina declina progresivamente con el envejecimiento. Por eso las dosis bajas suelen ser más efectivas en adultos mayores que en población joven — no porque el problema sea menor, sino porque hay menos melatonina endógena compitiendo con la dosis suplementada.

¿Es peligroso tomar dosis altas de melatonina por mucho tiempo?

No hay evidencia de toxicidad grave a las dosis que se venden comercialmente, pero dosis altas administradas en el horario equivocado sí se asocian con somnolencia residual al día siguiente. Ese efecto —cansancio diurno nuevo— es una señal práctica de que vale la pena revisar dosis y horario con un profesional, no seguir subiendo la cantidad.

¿Cuándo debería consultar a un médico en vez de ajustar la dosis por mi cuenta?

Si llevas más de un mes ajustando la dosis sin mejorar, si aparece somnolencia diurna nueva, o si el insomnio viene acompañado de ronquidos fuertes, pausas respiratorias durante el sueño, dolor crónico, u otros medicamentos que tomas de forma regular. En esos casos, la causa real puede no ser un problema de dosis de melatonina en absoluto.

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1. ¿Tomar más melatonina ayuda si la dosis actual no funciona?

2. ¿A qué hora debo tomar la melatonina?

3. ¿Por qué bajan los niveles de melatonina con la edad?

4. ¿Es peligroso tomar dosis altas de melatonina por mucho tiempo?

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Dr. Andrés Lozano
Escrito por Dr. Andrés Lozano Medicina del Deporte y Rehabilitación

La motivación de Andrés es personal: su madre desarrolló sarcopenia severa a los 70 y perdió su independencia en menos de 2 años. Se obsesionó con entender cómo prevenir ese deterioro. Ahora dirige un programa de ejercicio y prevención de caídas en una clínica geriátrica. Cada paciente mayor que mantiene su independencia es una victoria personal.

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