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Empecé a Tomar Boro por la Testosterona. Dejé de Creer en Eso. Sigo Tomándolo por Otra Razón

Empecé a tomar boro por la misma razón que la mayoría: en cualquier foro de gimnasio aparece como un mineral barato que sube la testosterona. Rastreé los estudios que se citan para esa afirmación hasta la fuente original. No decían lo que se repite. Dejé de tomarlo por esa razón — y seguí tomándolo por otra, mucho menos publicitada.

Dr. Alberto Núñez
Dr. Alberto Núñez PhD en Fisiología del Ejercicio
Revisado por Dr. Javier Morales, Médico Deportólogo
Empecé a Tomar Boro por la Testosterona. Dejé de Creer en Eso. Sigo Tomándolo por Otra Razón — Suplenet
13 min de lectura · Revisado abr 2026
En resumen

La evidencia de que el boro sube la testosterona es mucho más débil de lo que sugiere el marketing: se apoya en dos estudios pequeños y viejos, y el más citado en realidad encontró un aumento significativo en estradiol, no en testosterona. Un ensayo clínico más reciente y riguroso sí muestra un beneficio real en inflamación articular — razón distinta, evidencia distinta, mucho menos conocida.

Puntos clave
  • La afirmación 'el boro sube la testosterona' se repite en incontables sitios, pero rastreada hasta la fuente, se apoya en solo 2 estudios pequeños de los años 90
  • En el estudio más citado, el hallazgo estadísticamente significativo fue en estradiol — la testosterona solo mostró una tendencia al alza que no llegó a ser significativa
  • Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego de 2016, con 72 pacientes de artritis reumatoide, sí encontró una reducción real de marcadores inflamatorios con boro como complemento del tratamiento — con la forma fructoborato de calcio superando a la forma más simple
  • El boro sigue sin evidencia sólida para casi todos los usos que promociona el marketing de suplementos (memoria, cáncer, huesos por sí solo) — la revisión disponible mezcla mecanismo con resultados clínicos reales de forma que es fácil de malinterpretar
  • Vale la pena tomar boro por razones limitadas y bien definidas, no por una lista larga de beneficios que ningún estudio individual respalda completa

Empecé a tomar boro hace unos años por la misma razón que la mayoría de la gente en cualquier gimnasio: es barato, aparece en decenas de artículos y videos como "el mineral olvidado que sube la testosterona", y no suena tan exagerado como para desconfiar de inmediato. Lo tomé durante meses convencido de eso. Después, por deformación profesional —soy de los que no dan una recomendación sin haber leído el estudio original, no el resumen de tercera mano—, rastreé la afirmación hasta su fuente. No decía lo que se repite.

Esto no es una historia de "el boro es una estafa, no lo tomes". Es más interesante que eso: dejé de creer en la razón por la que empecé a tomarlo, y siete meses después seguía en mi organizador de suplementos, pero por un motivo completamente distinto, con una evidencia más rara de encontrar y, en mi opinión, más honesta.

Llevo trece años revisando literatura de suplementación deportiva, y sigo cayendo en la misma trampa que cualquier persona sin formación científica: leer una afirmación repetida en suficientes lugares y asumir que, si tantos la repiten, alguien en algún momento la verificó a fondo. No es así casi nunca. Cada vez que un artículo de suplementos cita "estudios demuestran que X sube la testosterona", la probabilidad de que ese artículo haya leído el estudio completo —no el resumen, no el título, el estudio completo con sus limitaciones— es sorprendentemente baja. Con el boro, decidí ser yo quien hiciera ese trabajo.

La afirmación que todo el mundo repite

Busca "boro testosterona" en cualquier buscador y vas a encontrar la misma cadena de causalidad repetida cientos de veces: el boro reduce la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG), lo que libera más testosterona "biodisponible" en sangre. Suena mecánicamente plausible, y de hecho hay algo de verdad en la fisiología de fondo — la SHBG sí se une a la testosterona y reduce la fracción libre disponible para los tejidos, y hay indicios de que el boro puede influir en su producción hepática. El problema no es el mecanismo — es qué tan sólida es la evidencia de que eso se traduce en un cambio real y medible en personas, y no solo en un modelo teórico que suena convincente en un párrafo de marketing.

Cuando empecé a rastrear las citas, la mayoría de artículos de suplementos terminaban apuntando, directa o indirectamente, a un mismo estudio de 1997. Algunos ni siquiera citaban el estudio original — citaban OTRO artículo de suplementos que a su vez citaba el estudio, un juego de teléfono roto de varias capas donde cada repetición pierde un poco más el matiz original. Así que fui a leer el estudio completo, no el resumen que circula, y tampoco el artículo que cita al artículo que cita al estudio.

Lo que el estudio de 1997 realmente encontró

El estudio (Naghii y Samman, 1997) suplementó a 18 hombres sanos con 10 mg de boro al día durante 4 semanas y midió varios marcadores en sangre. El hallazgo que sí fue estadísticamente significativo fue un aumento en el estradiol plasmático — de 51,9 a 73,9 pmol/L, un cambio real y medido con rigor (PMID: 9197924). La testosterona, en cambio, mostró "una tendencia" al alza. En el lenguaje preciso de un estudio científico, "tendencia" significa exactamente eso: se movió en esa dirección, pero no lo suficiente como para descartar que fuera producto del azar. No es lo mismo que "el boro sube la testosterona" — es "el boro subió el estradiol de forma clara, y puede que también suba algo la testosterona, pero este estudio con 18 personas no alcanza a probarlo".

El segundo estudio que se cita con frecuencia (Beattie y Peace, 1993) se hizo en mujeres posmenopáusicas, no en hombres buscando rendimiento físico, y no encontró ningún efecto significativo del boro sobre las hormonas esteroides ni sobre los marcadores óseos medidos (PMID: 8329361). Entre los dos estudios que sostienen la afirmación más repetida sobre el boro, uno no encontró nada en las hormonas, y el otro encontró algo significativo — pero en estradiol, no en testosterona.

Aquí es donde decidí que no tenía sentido seguir tomando boro por esa razón. No porque el mecanismo sea imposible, sino porque la evidencia real detrás de la frase que repite todo el mundo es mucho más delgada de lo que su repetición constante hace parecer. Dos estudios, un total combinado de menos de 40 personas, publicados hace más de 25 años, ninguno diseñado específicamente para medir rendimiento físico o composición corporal — esa es toda la base experimental detrás de una afirmación que se repite como si fuera un hecho establecido.

Esto no es exclusivo del boro, y vale la pena explicarlo porque es un patrón que se repite con muchos suplementos. Un estudio pequeño, con un hallazgo modesto o mixto, se publica en una revista especializada que casi nadie fuera del área lee directamente. Un sitio de suplementos lo resume, simplificando "tendencia no significativa hacia mayor testosterona" a "sube la testosterona". Otros sitios citan a ese sitio, no al estudio. Videos, foros y descripciones de producto repiten la versión simplificada, cada vez con más seguridad y menos matices, hasta que se convierte en un hecho aceptado que nadie cuestiona porque "todo el mundo lo dice". Para cuando la afirmación llega a la etiqueta de un producto o a un video con millones de vistas, la distancia entre lo que el estudio original mostró y lo que se promete es enorme — y casi nadie en la cadena volvió a leer la fuente.

Lo aplico como regla general en mi trabajo: cuando una afirmación sobre un suplemento se siente "de sentido común", es exactamente cuando más vale la pena rastrearla hasta la fuente. Las afirmaciones con evidencia genuinamente sólida —creatina y fuerza, cafeína y rendimiento, proteína y síntesis muscular— no necesitan repetirse mil veces para sonar creíbles: los datos hablan solos, con tamaños de efecto grandes y consistentes entre decenas de estudios. Cuando una afirmación necesita repetirse constantemente para sonar convincente, es una señal de que la evidencia detrás es más débil de lo que el volumen de repetición sugiere.

La razón por la que seguí tomándolo

Mientras leía la literatura más reciente sobre boro para descartar la afirmación de la testosterona, me encontré con algo que no esperaba: un ensayo clínico bien diseñado —aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo— en 72 pacientes con artritis reumatoide activa, publicado en 2016 (PMID: 28163961). Los pacientes ya estaban en tratamiento con etanercept (un medicamento biológico) y se dividieron en tres grupos: fructoborato de calcio, tetraborato de sodio, o placebo, durante 60 días. Los investigadores no se conformaron con preguntarle a los pacientes cómo se sentían — usaron escalas clínicas estandarizadas de actividad de la enfermedad (DAS28, índices de actividad simplificados) y sangre real: velocidad de sedimentación, hemoglobina, y marcadores inflamatorios específicos medidos antes y después de los 60 días. Ese nivel de medición objetiva es exactamente lo que separa un ensayo que vale la pena tomar en serio de un estudio que solo pregunta "¿te sientes mejor?" sin verificarlo con nada más.

El resultado: ambas formas de boro redujeron de forma significativa los marcadores de inflamación —velocidad de sedimentación, proteína C reactiva de alta sensibilidad, interleucina-6, factor de necrosis tumoral alfa— comparado con el placebo, con el fructoborato de calcio superando de forma clara a la forma más simple (tetraborato de sodio). No es un estudio gigante ni definitivo, y está hecho en una población muy específica (artritis reumatoide, ya en tratamiento biológico) que no es la mía. Pero es exactamente el tipo de evidencia que sí me convence: un desenlace clínico medido con rigor, en vez de un mecanismo teórico estirado hasta una promesa de gimnasio.

Tengo antecedentes de tendinitis recurrente y molestias articulares por años de entrenamiento de fuerza, así que decidí seguir tomando boro por esa razón —soporte antiinflamatorio, no hormonal— con las expectativas ajustadas a lo que un solo ensayo en una población distinta a la mía puede ofrecer: una posibilidad razonable, no una promesa.

El mecanismo detrás de este hallazgo también tiene más sustento que el de la testosterona. El boro forma compuestos con moléculas que tienen dioles vecinales —una estructura química común en azúcares y en varias moléculas de señalización—, lo que le permite modular la actividad de enzimas involucradas en procesos inflamatorios. Una de las revisiones más recientes sobre el tema explica que este mecanismo de "formación de ésteres de boro" es la base física de casi todos sus efectos documentados, incluidos los que se ven en hueso y en inflamación, y que ese mecanismo tiene evidencia consistente desde estudios en células hasta el ensayo clínico que describí arriba (PMID: 42313117). No es una cadena de razonamiento tan larga ni tan especulativa como la de la testosterona — hay menos pasos entre el mecanismo propuesto y el resultado medido en personas.

El boro tiene una lista de beneficios sospechosamente larga

Una revisión ampliamente citada sobre el boro (Pizzorno, 2015) enumera once beneficios distintos: huesos, cicatrización, hormonas, absorción de magnesio, marcadores inflamatorios, enzimas antioxidantes, protección contra toxicidad, cognición, biomoléculas metabólicas, varios tipos de cáncer, y reducción de efectos secundarios de quimioterapia (PMID: 26770156). Cuando un solo mineral traza tiene once beneficios listados en una sola revisión, vale la pena hacer la misma pregunta que le hago a cualquier suplemento: ¿cuántos de esos beneficios tienen un ensayo clínico real detrás, y cuántos son extrapolación de estudios en tubo de ensayo o en animales?

Dos revisiones más recientes, publicadas en 2026, ayudan a poner esto en contexto: describen el mecanismo del boro con más profundidad —cómo forma ésteres con moléculas que tienen dioles vecinales, afectando la expresión génica, la inflamación y la función hormonal— pero también son honestas en que buena parte de la evidencia en humanos, fuera de hueso e inflamación, sigue siendo preliminar (PMID: 42313117, PMID: 42185672). Mi regla personal, la misma que aplico a cualquier suplemento con una lista larga de beneficios: cuantos más beneficios promete algo, más vale la pena revisar cuántos de esos beneficios tienen, cada uno, su propio ensayo clínico — no un mecanismo compartido que se extiende como si fuera evidencia directa.

Estudio científico abierto siendo revisado de cerca
Rastrear una afirmación hasta el estudio original cambia lo que dice.

Lo que cambié: de qué dosis y por qué

Los estudios que revisé usan dosis entre 3 y 10 mg de boro al día. El ensayo de artritis reumatoide usó 6 mg de boro elemental (equivalente a las dosis probadas de fructoborato de calcio o tetraborato de sodio). El estudio de testosterona/estradiol usó 10 mg. No hay una dosis "oficial" establecida —el boro no tiene un requerimiento dietético definido todavía— pero sí hay un límite superior de seguridad establecido en 20 mg/día para adultos, según la misma literatura que revisé.

Ajusté mi propia dosis a 6 mg diarios, en la gama media de lo que la evidencia de inflamación respalda, en vez de la dosis más alta que aparecía en el estudio hormonal que ya había descartado como razón principal.

ProductoDosisNota
Boro, NOW Foods3 mg por cápsulaDosis baja, útil para combinar y llegar a 6 mg con dos cápsulas
Boro, Life Extension3 mg por cápsulaAlternativa de marca a la misma dosis baja
Boro, Albion®, Swanson6 mg por cápsulaDosis que coincide directamente con la usada en el ensayo de inflamación
Boro, Nutricost10 mg por cápsulaDosis más alta, la misma usada en el estudio hormonal original — no la recomiendo solo por esa razón

Ninguno de estos productos usa la forma específica (fructoborato de calcio) que mostró la mejor respuesta en el ensayo de artritis reumatoide — son formas de boro más comunes (glicinato, citrato o quelato). Lo dejo anotado con la misma honestidad con la que reviso cualquier estudio: la forma probablemente importa, y el catálogo disponible hoy no incluye la forma exacta del ensayo más convincente que encontré.

Frasco de suplemento de boro con dosificador
La dosis correcta depende de la razón por la que lo tomas, no de la etiqueta más llamativa.
Persona escribiendo una lista de verificación antes de decidir un suplemento
Cuatro preguntas antes de sumar cualquier suplemento a la rutina.

Cómo decidir si el boro tiene sentido para ti

Antes de sumar cualquier suplemento a mi rutina, aplico las mismas preguntas — con el boro no hice excepción:

  • ¿Cuál es la razón específica por la que lo estoy considerando? Si la respuesta es "para subir la testosterona", ya viste por qué esa razón no aguanta un rastreo hasta la fuente. Si la respuesta es "tengo molestias articulares recurrentes o un diagnóstico inflamatorio ya confirmado por un médico", el caso es distinto.
  • ¿El estudio que respalda esa razón se hizo en una población parecida a la mía? El ensayo de artritis reumatoide se hizo en pacientes con un diagnóstico específico, ya en tratamiento biológico. Si no tienes ese diagnóstico, el beneficio antiinflamatorio es una extrapolación razonable, no una certeza — lo digo con la misma honestidad con la que trato cualquier extrapolación en mi trabajo.
  • ¿Tomo medicamentos o tengo antecedentes que el boro podría afectar? Su efecto documentado sobre el estradiol es relevante para cualquiera en tratamiento hormonal, con antecedentes de cáncer sensible a hormonas, o en anticonceptivos — ahí la conversación es con tu médico, no con un artículo.
  • ¿Estoy dispuesto a tomarlo por su beneficio real y modesto, no por la promesa exagerada? Si la respuesta es sí, 3-6 mg diarios tienen un caso razonable. Si esperas un cambio notable en fuerza o composición corporal, te vas a decepcionar — y esa decepción es evitable si empiezas con las expectativas correctas.

Lo que le diría a alguien que está pensando en tomar boro por la testosterona

Si la única razón por la que estás considerando el boro es subir la testosterona, mi consejo honesto es que no gastes el dinero esperando eso. La evidencia disponible, rastreada hasta la fuente, no lo respalda con la firmeza que sugiere el marketing — y hay intervenciones con muchísima más evidencia detrás para eso (empezando por el sueño, el porcentaje de grasa corporal y el entrenamiento de fuerza, que superan a cualquier suplemento en este terreno).

Si en cambio tienes molestias articulares recurrentes, ya estás bajo tratamiento médico para algo como artritis, o simplemente te interesa un mineral traza con soporte antiinflamatorio modesto pero real, el boro puede tener sentido como parte de una estrategia más amplia —nunca como reemplazo de tratamiento médico establecido—. La dosis con más respaldo real hoy está entre 3 y 6 mg diarios.

Por qué cuento esto

No cambié de opinión sobre el boro por escepticismo genérico ni por seguir una tendencia contraria. Cambié de opinión porque leí los estudios originales en vez de confiar en el resumen de quinta mano que circula en redes. Eso es, literalmente, mi trabajo — y es exactamente lo que le recomendaría a cualquiera antes de gastar dinero en un suplemento por una razón que suena bien pero que nadie se molestó en verificar hasta la fuente.

Sigo revisando la literatura sobre boro cada vez que sale un estudio nuevo, y seguiré ajustando mi propia dosis y mis propias razones si la evidencia cambia. Esa es, para mí, la diferencia real entre tomar un suplemento con criterio y tomarlo por costumbre: estar dispuesto a dejar de tomarlo, o a cambiar por qué lo tomas, en cuanto la evidencia que lo sostiene deja de sostenerlo.

Referencias

  1. Naghii MR, Samman S. The effect of boron supplementation on its urinary excretion and selected cardiovascular risk factors in healthy male subjects. Biol Trace Elem Res. 1997;56(3):273-86. PMID: 9197924
  2. Beattie JH, Peace HS. The influence of a low-boron diet and boron supplementation on bone, major mineral and sex steroid metabolism in postmenopausal women. Br J Nutr. 1993;69(3):871-84. PMID: 8329361
  3. Hussain SA, Abood SJ, Gorial FI. The adjuvant use of calcium fructoborate and borax with etanercept in patients with rheumatoid arthritis: Pilot study. J Intercult Ethnopharmacol. 2016;6(1):58-64. PMID: 28163961
  4. Nielsen FH. Mechanisms of Actions of Physiological, Pharmacological, and Toxicological Dietary Bioactive Inorganic Boron. Handb Exp Pharmacol. 2026. PMID: 42313117
  5. Kuru-Yaşar R, Yarat A. The Role of Boron in the Diet and as a Dietary Supplement. Handb Exp Pharmacol. 2026. PMID: 42185672
  6. Pizzorno L. Nothing Boring About Boron. Integr Med (Encinitas). 2015;14(4):35-48. PMID: 26770156

Preguntas Frecuentes

¿El boro realmente sube la testosterona?

La evidencia disponible es mucho más débil de lo que sugiere el marketing. Se apoya en dos estudios pequeños de los años 90 — uno no encontró ningún efecto hormonal, y el otro encontró un aumento significativo en estradiol, con la testosterona mostrando solo una tendencia al alza que no fue estadísticamente significativa. No hay evidencia sólida de que el boro suba la testosterona de forma confiable.

¿Vale la pena tomar boro si no tengo artritis ni problemas articulares?

La evidencia más sólida que existe hoy sobre boro es en el contexto de inflamación articular en una población específica (artritis reumatoide bajo tratamiento). Fuera de ese contexto, el boro no tiene un caso de uso con evidencia clínica fuerte — no hay razón sólida para tomarlo si no buscas específicamente ese tipo de soporte.

¿Cuánto boro es seguro tomar al día?

Aunque no hay un requerimiento dietético oficial establecido, la literatura disponible señala un límite superior de seguridad de 20 mg al día para adultos. Los estudios revisados aquí usaron dosis entre 3 y 10 mg diarios, muy por debajo de ese límite.

¿Qué dosis de boro se ha estudiado para inflamación?

El ensayo clínico más riguroso disponible usó 6 mg de boro elemental al día durante 60 días, en pacientes con artritis reumatoide ya en tratamiento biológico, con la forma fructoborato de calcio mostrando mejores resultados que la forma más simple (tetraborato de sodio).

¿El boro interactúa con otros minerales o medicamentos?

El boro se ha asociado con una mejor absorción de magnesio, y su efecto sobre el estradiol observado en algunos estudios es relevante para cualquier persona en tratamiento hormonal o con antecedentes de cáncer sensible a hormonas — en esos casos, consulta con tu médico antes de suplementar, dado que el boro puede influir en los niveles de estrógeno.

Pon a prueba lo que aprendiste

Responde y ve cuanto sabes sobre este tema.

1. ¿El boro realmente sube la testosterona?

2. ¿Vale la pena tomar boro si no tengo artritis ni problemas articulares?

3. ¿Cuánto boro es seguro tomar al día?

4. ¿Qué dosis de boro se ha estudiado para inflamación?

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Dr. Alberto Núñez
Escrito por Dr. Alberto Núñez PhD en Fisiología del Ejercicio

Alberto fue "el nerd del gimnasio" desde los 18 — mientras todos compraban suplementos por moda, él leía los papers originales. Esa obsesión lo llevó a publicar 23 papers y a convertirse en reviewer del JISSN. Su revisión sistemática demostró que solo 5 de los 30+ suplementos deportivos comercializados tienen evidencia sólida. Las empresas lo criticaron. Los atletas le agradecieron.

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