El ácido eicosapentaenoico (EPA) es un ácido graso poliinsaturado omega-3 de cadena larga (20:5n-3) presente en pescados azules, krill y aceites marinos. Es precursor de eicosanoides antiinflamatorios serie 3 (PGE3, LTB5) y resolvinas serie E. La evidencia respalda su uso en hipertrigliceridemia, prevención cardiovascular en alto riesgo (REDUCE-IT, icosapent etilo 4 g/día), depresión mayor (metaanálisis muestran efecto cuando la fracción de EPA supera el 60% del omega-3 total) e inflamación crónica. Dosis habituales van de 1 a 4 gramos al día.
- EPA es el omega-3 20:5n-3, precursor directo de eicosanoides antiinflamatorios serie 3 y resolvinas serie E.
- Metaanálisis de Mocking et al. (2016) en depresión mayor mostró beneficio significativo (SMD=0,398; p=0,006), magnificado cuando EPA supera el 60% del omega-3 total.
- REDUCE-IT (Bhatt et al., 2018, NEJM): icosapent etilo 4 g/día redujo eventos cardiovasculares mayores un 25% en pacientes de alto riesgo con triglicéridos elevados.
- Dosis terapéutica habitual: 1.000-4.000 mg/día de EPA puro o EPA+DHA combinado, con pescado azul (sardina, anchoveta, salmón) y krill como principales fuentes.
El ácido eicosapentaenoico (EPA) es un ácido graso poliinsaturado de cadena larga perteneciente a la familia de los omega-3. Su nomenclatura química es 20:5n-3: una cadena de 20 átomos de carbono con cinco dobles enlaces y el primero de ellos situado entre los carbonos 3 y 4 contados desde el extremo metilo. Junto con el DHA (ácido docosahexaenoico) conforma el binomio de omega-3 marinos más estudiado y suplementado del mundo, presente en el aceite de pescado, en el aceite de krill y, en menor cantidad, en algas, sardinas, anchoveta y salmón.
A diferencia del DHA, que cumple sobre todo funciones estructurales en cerebro y retina, el EPA tiene un papel fundamentalmente funcional y modulador: actúa como sustrato para la síntesis de eicosanoides serie 3 y resolvinas serie E, mediadores lipídicos con efecto antiinflamatorio. Esta diferencia explica por qué los ensayos en depresión, salud cardiovascular e inflamación crónica encuentran beneficios cuando la fórmula prioriza EPA sobre DHA.
Qué es el ácido eicosapentaenoico
El ácido eicosapentaenoico es uno de los tres omega-3 nutricionalmente más relevantes en humanos, junto con el DHA y el alfa-linolénico (ALA). Es un ácido graso esencial de origen marino que el organismo no puede sintetizar en cantidades suficientes y que, en la práctica clínica, debe incorporarse a través de la dieta o de la suplementación. Se incorpora rápidamente a las membranas celulares de plaquetas, leucocitos, hepatocitos y endotelio vascular, donde compite con el ácido araquidónico (omega-6) por las mismas enzimas y desplaza el equilibrio hacia mediadores menos proinflamatorios.
Estructura química: omega-3 20:5n-3
La nomenclatura 20:5n-3 resume su identidad bioquímica: 20 carbonos, 5 dobles enlaces y la posición del primer doble enlace en el carbono 3 desde el grupo metilo terminal. Los cinco dobles enlaces le confieren una alta fluidez a las membranas y lo hacen extremadamente susceptible a la oxidación, motivo por el cual los suplementos de calidad incluyen antioxidantes como vitamina E (tocoferoles mixtos) y se almacenan refrigerados o en envases opacos.
Comparte familia con otros omega-3 (alfa-linolénico, DHA) y se distingue de los omega-6, omega-7 y omega-9 por la posición exacta de su primer doble enlace, dato aparentemente menor que cambia drásticamente la cascada de eicosanoides que se produce a partir de él.
Biosíntesis y conversión limitada del ALA
El cuerpo humano puede producir EPA endógeno a partir del ácido alfa-linolénico (ALA, 18:3n-3) presente en linaza, chía y nueces, mediante la acción secuencial de las desaturasas Δ6 y Δ5 y de elongasas. Sin embargo, esta conversión es extremadamente ineficiente en humanos: la revisión de Burdge y Calder (2005) cifró la conversión neta de ALA a EPA en alrededor del 5% en mujeres jóvenes y por debajo del 1% en hombres adultos, con variaciones según ingesta de omega-6, edad y estado hormonal (Burdge & Calder, 2005).
Por ese motivo, una dieta rica en linaza no equivale a una dieta rica en pescado azul: los efectos clínicos asociados al EPA solo se reproducen cuando se ingiere directamente la forma preformada, ya sea a través del pescado, del aceite de pescado o, en formulaciones veganas, del aceite de microalgas.
Eicosanoides serie 3 y resolvinas: el motor antiinflamatorio
Una vez incorporado a los fosfolípidos de membrana, el EPA es liberado por la fosfolipasa A2 y metabolizado por las mismas enzimas que actúan sobre el ácido araquidónico:
- Vía de la ciclooxigenasa (COX): produce prostaglandinas serie 3 (PGE3) y tromboxano TXA3, que tienen actividad agregante y vasoconstrictora notablemente menor que sus equivalentes serie 2 derivados del omega-6.
- Vía de la lipooxigenasa (LOX): genera leucotrieno LTB5, hasta 30 veces menos quimiotáctico para neutrófilos que el LTB4 derivado del araquidónico.
- Resolvinas serie E (RvE1, RvE2): mediadores prorresolución descubiertos por el laboratorio de Charles Serhan que apagan activamente la inflamación una vez resuelto el estímulo agresor.
El estudio de Pallarès et al. (2012) demostró in vitro que el EPA inhibe la producción de citoquinas proinflamatorias en macrófagos activados por LPS, efecto potenciado al combinarlo con resveratrol (Pallarès et al., 2012).
EPA en depresión mayor: el efecto del ratio EPA > 60%
El metaanálisis de Mocking et al. (2016), publicado en Translational Psychiatry y que reunió 13 ensayos controlados con 1.233 participantes, confirmó un efecto global beneficioso de los omega-3 sobre los síntomas de la depresión mayor (SMD = 0,398; IC 95%: 0,114-0,682; p = 0,006). El análisis de meta-regresión identificó que el beneficio era proporcional a la dosis de EPA y mucho mayor cuando la fracción de EPA superaba aproximadamente el 60% del omega-3 total de la fórmula (Mocking et al., 2016).
Liao et al. (2019) confirmaron este patrón en un metaanálisis posterior de 26 ECA con 2.160 participantes, observando una reducción significativa de síntomas depresivos especialmente con preparados con >60% de EPA (Liao et al., 2019). La revisión sistemática de Kelaiditis et al. (2023) extendió el hallazgo a depresión y ansiedad con dosis >1 g/día de EPA (Kelaiditis et al., 2023). La conclusión clínica es nítida: para fines anímicos importa más la cantidad y proporción de EPA que el contenido total de omega-3 del frasco.
Salud cardiovascular: REDUCE-IT e icosapent etilo
El ensayo REDUCE-IT (Bhatt et al., 2019, NEJM) marcó un punto de inflexión en cardiología preventiva. En 8.179 pacientes con triglicéridos elevados (135-499 mg/dL), enfermedad cardiovascular establecida o diabetes con factores de riesgo y todos en estatina, el grupo tratado con icosapent etilo (EPA puro etilado) 4 g/día registró una reducción del 25% en eventos cardiovasculares mayores (HR 0,75; IC 95%: 0,68-0,83; p < 0,001) tras una mediana de 4,9 años de seguimiento (Bhatt et al., 2019).
Los mecanismos propuestos van más allá de la bajada de triglicéridos: estabilización de placa, mejora de la función endotelial, propiedades antiagregantes leves y efecto antiinflamatorio. La FDA y la EMA aprobaron el icosapent etilo (Vascepa®) para reducción de riesgo cardiovascular residual en pacientes de alto riesgo con triglicéridos elevados pese a estatinas. Vieira et al. (2017) y Sahebkar et al. (2018) confirmaron en metaanálisis adicionales el efecto reductor del EPA sobre triglicéridos y apolipoproteína C-III, una diana terapéutica emergente del metabolismo lipídico (Vieira et al., 2017; Sahebkar et al., 2018).
Inflamación crónica y enfermedades reumáticas
El metaanálisis de Wang et al. (2024) sobre suplementación con omega-3 en artritis reumatoide combinó 30 ECA y reportó reducciones significativas en proteína C reactiva, interleucina-6, número de articulaciones dolorosas e inflamadas y duración de la rigidez matutina, junto con un perfil lipídico mejorado (Wang et al., 2024). El componente activo en estas indicaciones es preferentemente el EPA, por su rol como precursor directo de mediadores prorresolución y por desplazar al ácido araquidónico de las membranas de leucocitos. Otras condiciones donde el EPA muestra señales de utilidad incluyen colitis ulcerosa, lupus, dermatitis atópica y estados de inflamación de bajo grado asociados al envejecimiento (inflammaging).
Atención y TDAH: el ratio omega-6/omega-3
El metaanálisis de LaChance et al. (2016) en pacientes con TDAH encontró ratios omega-6/omega-3 elevados respecto a controles, y los ensayos de suplementación con preparados ricos en EPA muestran efectos pequeños pero consistentes sobre síntomas de inatención, hiperactividad y oposicionismo (LaChance et al., 2016). Los efectos no son comparables a los de los psicoestimulantes, pero el EPA se considera un coadyuvante razonable, especialmente en niños con dieta pobre en pescado azul.
Caquexia oncológica y mantenimiento de masa muscular
La revisión de Prado et al. (2020) en Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle documentó que dosis de EPA en torno a 2 g/día contribuyen a preservar masa muscular y peso corporal en pacientes oncológicos en tratamiento, al modular las vías de proteólisis dependientes de NF-κB y la respuesta inflamatoria sistémica que caracteriza a la caquexia tumoral (Prado et al., 2020). Es una de las pocas intervenciones nutricionales con respaldo en ese contexto.
Comparación EPA vs DHA: dos roles complementarios
Aunque suelen comercializarse juntos, EPA y DHA cumplen funciones distintas:
- DHA: componente estructural mayoritario de la sustancia gris cerebral, retina y espermatozoides. Crítico durante el embarazo, lactancia y desarrollo neurológico infantil.
- EPA: componente funcional y modulador. Precursor de eicosanoides serie 3, leucotrienos serie 5 y resolvinas E. Predomina en indicaciones de inflamación, ánimo y cardiovascular.
- Interconversión limitada: el organismo puede retroconvertir DHA a EPA por β-oxidación parcial, pero la conversión inversa de EPA a DHA es muy escasa en humanos.
- Decisión práctica: para apoyo cognitivo en embarazo o desarrollo elegir fórmulas con DHA dominante; para salud cardiovascular, ánimo o inflamación, fórmulas con EPA dominante (>60%).
Fuentes alimenticias: pescados azules y krill
Las fuentes naturales más concentradas de EPA son los pescados grasos de aguas frías:
- Anchoveta peruana (Engraulis ringens): una de las materias primas con mayor contenido de EPA por gramo de aceite. Base de la mayoría de aceites de pescado del mercado.
- Sardinas: aproximadamente 0,5-1 g de EPA+DHA por porción de 100 g.
- Salmón salvaje del Atlántico y del Pacífico: 1-1,5 g de EPA+DHA por 100 g, con relación EPA:DHA cercana a 1:2.
- Caballa, arenque y atún graso: aportes intermedios.
- Krill antártico (Euphausia superba): el EPA se vehicula unido a fosfolípidos en lugar de triglicéridos, lo que se ha asociado a mejor incorporación al índice omega-3 a igual dosis (Alijani et al., 2024).
- Microalgas (Schizochytrium, Nannochloropsis): única fuente vegana de EPA preformado, base de los aceites omega-3 de origen vegetal.
Formas químicas: triglicéridos, ésteres etílicos y fosfolípidos
El EPA se comercializa en cuatro formas químicas principales que afectan su biodisponibilidad:
- Triglicéridos naturales (TG): forma del aceite de pescado nativo. Buena absorción especialmente con grasa en la comida.
- Triglicéridos reesterificados (rTG): aceite reesterificado tras concentración; biodisponibilidad alta.
- Ésteres etílicos (EE): forma usada en concentrados farmacéuticos como icosapent etilo. Muy estables y concentradas, con absorción algo menor en ayunas.
- Fosfolípidos (PL): forma del aceite de krill. Mayor incorporación a membranas según varios estudios comparativos.
La revisión exhaustiva de Alijani et al. (2024) concluyó que la jerarquía aproximada de biodisponibilidad sería rTG ≈ PL > TG > EE, aunque las diferencias se reducen significativamente cuando el suplemento se ingiere con una comida que contenga grasa (Alijani et al., 2024).
Dosis recomendada de EPA
Las dosis varían según el objetivo:
- Mantenimiento general: 250-500 mg/día de EPA+DHA combinado, alineado con la recomendación de la EFSA y de la American Heart Association.
- Hipertrigliceridemia: 2-4 g/día de EPA+DHA, según la AHA Science Advisory 2019.
- Prevención cardiovascular en alto riesgo (REDUCE-IT): 4 g/día de EPA puro como icosapent etilo.
- Depresión mayor coadyuvante: 1-2 g/día de EPA, en fórmulas con >60% de EPA.
- Caquexia oncológica: ~2 g/día de EPA combinado con soporte proteico-calórico adecuado.
Conviene tomar el suplemento con una comida que contenga grasa para maximizar la absorción y revisar siempre la cantidad neta de EPA por cápsula —no el aceite total— para comparar fórmulas. En el catálogo de Suplenet hay alternativas con concentraciones de EPA desde 180 mg hasta más de 600 mg por cápsula blanda.
Sinergias con otros nutrientes
El EPA suele combinarse con otros compuestos para potenciar sus efectos o estabilizarlo:
- Vitamina E (tocoferoles mixtos): protege al aceite de la oxidación durante el almacenamiento y dentro del organismo.
- Vitamina D: los aceites de hígado de bacalao aportan ambos micronutrientes de forma natural.
- Magnesio: cofactor de múltiples enzimas que metabolizan ácidos grasos esenciales.
- Astaxantina: antioxidante carotenoide natural del krill que protege al EPA de la oxidación.
Seguridad y consideraciones
El EPA es seguro y bien tolerado en las dosis habituales. La FDA reconoce GRAS dosis de hasta 3 g/día de EPA+DHA combinado y considera seguros usos terapéuticos de hasta 4 g/día bajo supervisión. Efectos adversos posibles:
- Eructos con sabor a pescado (más frecuentes en formas EE y se reducen con cápsulas entéricas o congelando el envase).
- Molestias gastrointestinales leves a dosis altas.
- Aumento leve del tiempo de sangrado a dosis >3 g/día. Precaución en pacientes anticoagulados o antes de cirugía mayor.
- En REDUCE-IT se observó un aumento numérico de fibrilación auricular con icosapent etilo, hallazgo que debe valorarse en pacientes con antecedentes arrítmicos.
Conviene elegir productos con sello IFOS, GOED o equivalente que certifiquen baja oxidación (TOTOX) y ausencia de metales pesados, dioxinas y PCBs.