Krill: Qué Es, Para Qué Sirve, Aceite de Krill, Omega-3 en Fosfolípidos, Astaxantina, Triglicéridos, Salud Cardiovascular y Dosis

Descubre qué es el krill y el aceite de krill: omega-3 EPA/DHA en fosfolípidos más astaxantina natural. Beneficios cardiovasculares, dosis y comparativa con pescado.

Equipo Suplenet
Equipo Suplenet Diccionario de Suplementos
Cápsulas de aceite de krill rojo intenso junto a krill antártico fresco sobre pizarra oscura
8 min de lectura · Revisado abr 2026
En resumen

El krill (Euphausia superba) es un pequeño crustáceo antártico del que se extrae el aceite de krill, fuente de ácidos grasos omega-3 (EPA y DHA) unidos a fosfolípidos y del antioxidante astaxantina. Su estructura fosfolipídica mejora la absorción frente al aceite de pescado tradicional, eleva con eficacia el Índice Omega-3 en eritrocitos y ha mostrado reducir triglicéridos sin aumentar el colesterol LDL en adultos con dislipidemia.

Puntos clave
  • El aceite de krill entrega EPA y DHA unidos a fosfolípidos (principalmente fosfatidilcolina), forma con biodisponibilidad superior al triglicérido convencional del aceite de pescado.
  • En un ensayo aleatorizado con 300 adultos, 0,5–4 g/día durante 12 semanas redujo los triglicéridos séricos un 10,2 % sin elevar el LDL.
  • Contiene astaxantina natural (50–1 500 µg/g), un carotenoide antioxidante que protege los propios omega-3 de la oxidación (TOTOX) y reduce marcadores inflamatorios.
  • Dosis habitual: 1–3 g/día de aceite de krill (≈240–600 mg de EPA+DHA) con comida, durante al menos 8–12 semanas para elevar el Índice Omega-3.

¿Qué es el krill?

El krill es un crustáceo marino diminuto (2–6 cm) de la familia de los eufausiáceos. La especie con mayor relevancia nutricional y comercial es Euphausia superba, el krill antártico, que forma enjambres de millones de toneladas en las aguas frías del océano Austral y constituye la base de la cadena trófica que alimenta a ballenas, focas y pingüinos. Su dieta se compone principalmente de fitoplancton rico en microalgas, de donde obtiene los pigmentos carotenoides (astaxantina) y los precursores de los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga que se acumulan en su cuerpo.

A partir de la biomasa de krill se obtiene el aceite de krill, una matriz lipídica única: a diferencia del aceite de pescado, en el que los ácidos grasos omega-3 están unidos principalmente a triglicéridos, en el krill se encuentran ligados a fosfolípidos (sobre todo fosfatidilcolina), junto con la astaxantina que le otorga su característico color rojo intenso.

Para qué sirve el aceite de krill

El aceite de krill se utiliza como suplemento para cubrir las necesidades de omega-3 de cadena larga cuando la ingesta de pescado azul es baja, y como fuente combinada de EPA, DHA y astaxantina. Sus aplicaciones clínicas más estudiadas son el control de los triglicéridos séricos, el soporte de la salud cardiovascular, la modulación de la inflamación sistémica y el sostén de la función cognitiva en distintas etapas de la vida.

  • Perfil lipídico: reducción de triglicéridos y ajuste del cociente omega-6/omega-3.
  • Cardiovascular: mejora del Índice Omega-3 en eritrocitos, asociado a menor riesgo de eventos coronarios.
  • Antiinflamatorio: regulación de citoquinas y vías NF-κB en estudios preclínicos.
  • Neurológico: soporte de membranas neuronales ricas en DHA y neuroprotección frente al estrés oxidativo.
  • Articular: apoyo en molestias asociadas a inflamación de bajo grado.

Krill vs aceite de pescado: biodisponibilidad y forma química

La diferencia fundamental entre el krill y el aceite de pescado no es la cantidad bruta de EPA y DHA, sino la forma química en la que se presentan. En el aceite de pescado predominan los triglicéridos (TG) o los ésteres etílicos (EE, en aceites concentrados no reconvertidos). En el aceite de krill, entre el 30 % y el 65 % de los omega-3 están esterificados a fosfolípidos, lo que altera su destino metabólico tras la digestión.

Un ensayo cruzado, doble ciego y controlado con placebo en voluntarios sanos comparó 600 mg de omega-3 procedentes de krill, de pescado o de aceite de maíz durante 4 semanas: el krill aumentó significativamente el Índice Omega-3 en eritrocitos y redujo el cociente omega-6/omega-3 en mayor medida que el aceite de pescado a la misma dosis (Ramprasath et al., 2013). Esto sugiere una mayor eficiencia por miligramo de EPA+DHA cuando se administra en forma fosfolipídica, atribuible a su incorporación preferente en las membranas intestinales y la quilomicrogénesis.

Por contraste, cuando se comparan dosis recomendadas por los fabricantes (y no la misma cantidad molar), los aceites de pescado reconvertidos en triglicéridos concentrados (rTG) suelen elevar más las concentraciones plasmáticas de EPA y DHA por cápsula, simplemente porque aportan más miligramos de omega-3 por dosis (Laidlaw et al., 2014). La elección entre ambos depende, por tanto, del objetivo: saturación rápida de EPA+DHA o una matriz fosfolipídica con astaxantina incorporada.

Omega-3 EPA y DHA en fosfolípidos

El aceite de krill contiene tanto EPA (ácido eicosapentaenoico) como DHA (ácido docosahexaenoico), los dos ácidos grasos omega-3 de cadena larga con mayor evidencia clínica. En estudios de absorción intestinal en ratas, el aceite de krill alcanzó picos plasmáticos de EPA a las 2 horas y mantuvo niveles cerebrales de EPA y DHA ligeramente superiores al aceite de pescado tras administración prolongada (Ahn et al., 2018).

Los fosfolípidos del krill, principalmente la fosfatidilcolina, aportan dos ventajas bioquímicas: actúan como emulsionantes endógenos que facilitan la formación de micelas sin requerir ácidos biliares adicionales, y proporcionan colina, un nutriente esencial para la síntesis de neurotransmisores y fosfolípidos de membrana. Esta arquitectura molecular hace que el krill se integre más directamente en la capa externa de las lipoproteínas y en las membranas celulares.

Astaxantina: el antioxidante que contiene el krill

El aceite de krill es una de las pocas fuentes naturales de astaxantina, un carotenoide de la familia de las xantofilas que actúa como antioxidante liposoluble. Según la cosecha y el procesado, el aceite de krill aporta entre 50 y 1 500 µg de astaxantina por gramo. Esta molécula cumple dos funciones simultáneas dentro del propio suplemento y del organismo: protege a los omega-3 de la peroxidación lipídica (reduciendo el valor TOTOX durante el almacenamiento) y neutraliza especies reactivas de oxígeno en membranas mitocondriales ricas en antioxidantes endógenos.

En modelos experimentales, el aceite de krill y la astaxantina aislada mostraron efectos complementarios sobre el equilibrio redox del cerebelo y de la corteza motora en ratas, sin alterar de forma drástica los marcadores inflamatorios basales (Polotow et al., 2015). En un sistema in vivo de Caenorhabditis elegans, el aceite de krill retrasó la degeneración de neuronas dopaminérgicas asociada al envejecimiento y disminuyó la agregación de α-sinucleína, sugiriendo un efecto neuroprotector combinado de fosfolípidos omega-3 y astaxantina (SenGupta et al., 2022).

Salud cardiovascular y triglicéridos

La indicación con mayor evidencia clínica del aceite de krill es el control de la hipertrigliceridemia leve o moderada. En un ensayo multicéntrico, aleatorizado y controlado con placebo en 300 adultos con triglicéridos basales entre 150 y 499 mg/dL, la suplementación con 0,5–4 g/día de aceite de krill durante 12 semanas redujo los triglicéridos séricos un 10,2 % de forma estadísticamente significativa respecto al placebo (aceite de oliva), sin elevar el colesterol LDL (Berge et al., 2014). Este perfil es especialmente interesante frente a ciertos aceites de pescado, que en determinados protocolos han aumentado ligeramente el LDL-C.

En modelos de primates no humanos con diabetes tipo 2 y dislipidemia, una preparación purificada de fosfolípidos omega-3 de krill administrada durante 12 semanas disminuyó el colesterol total, el LDL-C, la apolipoproteína B100 y los triglicéridos, mientras aumentaba el HDL-C y la apolipoproteína A1 (Hals et al., 2017). La reducción del colesterol LDL solo se observó con las dosis intermedia y alta, lo que refuerza la importancia de una dosificación suficiente.

Cerebro, cognición y envejecimiento

El DHA es el ácido graso poliinsaturado predominante en la materia gris del cerebro, donde forma parte de las sinapsis y las vainas de mielina. Dado que el aceite de krill entrega DHA en forma fosfolipídica, varios grupos han investigado su impacto sobre la función cognitiva. Una revisión sobre dieta hipercalórica y envejecimiento concluyó que el krill oil puede contrarrestar procesos neuroinflamatorios cerebrales gracias a la combinación de omega-3 de cadena larga y astaxantina, con efectos sobre memoria espacial y aprendizaje en modelos animales (Andraka et al., 2019).

En adolescentes con Índice Omega-3 bajo, un protocolo publicado probó 400–800 mg/día de EPA+DHA procedentes de krill durante 52 semanas frente a placebo, con el objetivo de situar el Índice Omega-3 entre 8 % y 11 % y evaluar rendimiento académico y bienestar mental (van der Wurff et al., 2016). El interés clínico se centra en poblaciones con baja ingesta de pescado, donde el krill ofrece una vía eficiente de saturación tisular.

Inflamación intestinal y microbiota

El aceite de krill ha mostrado efectos prometedores sobre la inflamación intestinal en modelos in vitro e in vivo. En macrófagos humanos expuestos a lipopolisacárido, redujo de forma dosis-dependiente la expresión de IL-1β y TNF-α, actuando sobre las vías NF-κB y receptores tipo NOD (Liu et al., 2020). En modelos animales de colitis, mitigó el daño mucoso, favoreció la polarización de macrófagos hacia el fenotipo M2 y modificó la composición de la microbiota, reduciendo la biosíntesis microbiana de histamina.

Una revisión reciente resumió el potencial del krill oil como coadyuvante en enfermedad inflamatoria intestinal, atribuyendo los efectos al EPA/DHA fosfolipídico y a la astaxantina, con mecanismos que incluyen preservación de la barrera intestinal, modulación del microbioma y reducción del estrés oxidativo mucoso (Liu et al., 2024).

Dosis recomendada del aceite de krill

No existe una dosis única para todos los objetivos, pero los rangos utilizados en los ensayos clínicos permiten establecer recomendaciones prácticas:

  • Mantenimiento general / Índice Omega-3: 1–2 g/día de aceite de krill, aportando aproximadamente 150–300 mg de EPA+DHA.
  • Triglicéridos elevados: 2–4 g/día durante al menos 12 semanas, siguiendo el protocolo usado en el ensayo aleatorizado con 300 participantes.
  • Soporte antiinflamatorio / articular: 2–3 g/día durante 8–12 semanas, preferentemente combinado con una dieta rica en vegetales.
  • Momento de toma: con la comida principal para aprovechar la liberación biliar y minimizar el reflujo.

En cualquier protocolo, es razonable acompañar el aceite de krill con otros micronutrientes liposolubles como la vitamina D y la vitamina E, cuya biodisponibilidad se beneficia de la matriz lipídica de la cápsula. En Colombia, los suplementos de aceite de krill importados con certificación de pureza y trazabilidad están disponibles en Suplenet.

Efectos secundarios y contraindicaciones

En los ensayos clínicos publicados el aceite de krill ha mostrado un perfil de seguridad favorable, con tasas de efectos adversos comparables al placebo y sin reflujo a pescado, que sí suele asociarse a aceites de pescado no entéricos. Los eventos más reportados son leves y gastrointestinales: eructos con sabor marino, náuseas transitorias o deposiciones blandas al inicio de la suplementación.

  • Alergia a crustáceos: contraindicación absoluta. El krill pertenece al mismo grupo taxonómico que camarones, langostinos y langostas.
  • Anticoagulantes y antiagregantes: dosis altas de omega-3 pueden potenciar el efecto de warfarina, heparina o aspirina. Consultar con un profesional de la salud antes de suplementar.
  • Cirugías programadas: suspender la suplementación 5–7 días antes si el médico lo indica, por el efecto sobre la agregación plaquetaria.
  • Embarazo y lactancia: los datos son limitados; priorizar aceites con certificación de pureza y consultar al profesional tratante.

Calidad, sostenibilidad y conservación

Un aceite de krill de calidad se define por tres variables: concentración de omega-3 en fosfolípidos, contenido real de astaxantina y estabilidad oxidativa. Debido a la abundancia de dobles enlaces, los omega-3 son vulnerables a la rancidez; por eso los buenos aceites de krill se envasan en cápsulas blandas opacas, se estabilizan con tocoferoles o extractos vegetales y se manejan bajo atmósfera de nitrógeno durante la producción. La astaxantina intrínseca del krill proporciona protección antioxidante adicional dentro de la propia cápsula.

En el plano ambiental, la pesca de Euphausia superba está regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCAMLR), que establece cuotas anuales muy conservadoras respecto a la biomasa total estimada. Las marcas con certificación MSC (Marine Stewardship Council) o Friend of the Sea suelen ofrecer garantías adicionales de trazabilidad y manejo pesquero responsable.

Fuentes y referencias

  1. Berge, K., Musa-Veloso, K., Harwood, M., Hoem, N. & Burri, L. (2014). Krill oil supplementation lowers serum triglycerides without increasing low-density lipoprotein cholesterol in adults with borderline high or high triglyceride levels. Nutrition Research, 34(2), 126-133. PubMed
  2. Hals, P.-A., Wang, X. & Xiao, Y.-F. (2017). Effects of a purified krill oil phospholipid rich in long-chain omega-3 fatty acids on cardiovascular disease risk factors in non-human primates with naturally occurring diabetes type-2 and dyslipidemia. Lipids in Health and Disease, 16(1), 11. PubMed
  3. Ramprasath, V. R., Eyal, I., Zchut, S. & Jones, P. J. H. (2013). Enhanced increase of omega-3 index in healthy individuals with response to 4-week n-3 fatty acid supplementation from krill oil versus fish oil. Lipids in Health and Disease, 12, 178. PubMed
  4. Laidlaw, M., Cockerline, C. A. & Rowe, W. J. (2014). A randomized clinical trial to determine the efficacy of manufacturers' recommended doses of omega-3 fatty acids from different sources in facilitating cardiovascular disease risk reduction. Lipids in Health and Disease, 13, 99. PubMed
  5. Ahn, S. H., Lim, S. J., Ryu, Y. M., Park, H.-R., Suh, H. J. & Han, S. H. (2018). Absorption rate of krill oil and fish oil in blood and brain of rats. Lipids in Health and Disease, 17(1), 162. PubMed
  6. Polotow, T. G., Poppe, S. C., Vardaris, C. V., Ganini, D., Guariroba, M., Mattei, R. et al. (2015). Redox status and neuro inflammation indexes in cerebellum and motor cortex of Wistar rats supplemented with natural sources of omega-3 fatty acids and astaxanthin: fish oil, krill oil, and algal biomass. Marine Drugs, 13(10), 6117-6137. PubMed
  7. Andraka, J. M., Sharma, N. & Marchalant, Y. (2019). Can krill oil be of use for counteracting neuroinflammatory processes induced by high fat diet and aging? Neuroscience Research, 157, 1-14. PubMed
  8. van der Wurff, I. S. M., von Schacky, C., Berge, K., Kirschner, P. A. & de Groot, R. H. M. (2016). A protocol for a randomised controlled trial investigating the effect of increasing Omega-3 Index with krill oil supplementation on learning, cognition, behaviour and visual processing in typically developing adolescents. BMJ Open, 6(7), e011790. PubMed
  9. Liu, F., Smith, A. D., Solano-Aguilar, G., Wang, T. T. Y., Pham, Q., Beshah, E. et al. (2020). Mechanistic insights into the attenuation of intestinal inflammation and modulation of the gut microbiome by krill oil using in vitro and in vivo models. Microbiome, 8(1), 83. PubMed
  10. Liu, Y., Robinson, A. M., Su, X. Q. & Nurgali, K. (2024). Krill oil and its bioactive components as a potential therapy for inflammatory bowel disease: insights from in vivo and in vitro studies. Biomolecules, 14(4), 447. PubMed
  11. SenGupta, T., Lefol, Y., Lirussi, L., Suaste, V., Luders, T., Gupta, S. et al. (2022). Krill oil protects dopaminergic neurons from age-related degeneration through temporal transcriptome rewiring and suppression of several hallmarks of aging. Aging, 14(21), 8661-8687. PubMed
  12. DeGiorgio, C. M. & Taha, A. Y. (2016). Omega-3 fatty acids (ω-3 fatty acids) in epilepsy: animal models and human clinical trials. Expert Review of Neurotherapeutics, 16(10), 1141-1145. PubMed

Preguntas Frecuentes

¿Qué es el krill y para qué sirve?

El krill (Euphausia superba) es un crustáceo marino antártico del que se extrae el aceite de krill, un suplemento rico en omega-3 EPA y DHA unidos a fosfolípidos y en astaxantina. Sirve para apoyar la salud cardiovascular, reducir triglicéridos, modular la inflamación y aportar ácidos grasos esenciales al cerebro en personas con baja ingesta de pescado.

¿Cuáles son los beneficios del aceite de krill?

Los beneficios más estudiados son la reducción de triglicéridos séricos (alrededor de un 10,2 % en ensayos clínicos con 0,5–4 g/día durante 12 semanas), el aumento del Índice Omega-3 en eritrocitos, el efecto antioxidante de la astaxantina incorporada, el soporte de la función cognitiva y una actividad antiinflamatoria sobre la mucosa intestinal.

¿Krill o aceite de pescado: cuál es mejor?

No son sustitutos idénticos. A igualdad de dosis molar de EPA+DHA, el aceite de krill eleva más el Índice Omega-3 gracias a su forma fosfolipídica; a dosis recomendadas por los fabricantes, los aceites de pescado concentrados en triglicéridos (rTG) entregan más miligramos absolutos de EPA+DHA por cápsula. El krill suma astaxantina natural; el pescado concentrado suele ser más eficiente en miligramos por peso.

¿Qué dosis de aceite de krill se recomienda tomar?

Para mantenimiento general se utilizan 1–2 g/día; para reducir triglicéridos elevados, 2–4 g/día durante al menos 12 semanas; para soporte articular y antiinflamatorio, 2–3 g/día durante 8–12 semanas. Siempre con la comida principal para optimizar la absorción y minimizar el reflujo.

¿El aceite de krill tiene efectos secundarios?

El perfil de seguridad es favorable en ensayos clínicos. Los efectos más frecuentes son leves: eructos con sabor marino, náuseas transitorias o deposiciones blandas al inicio. A dosis altas puede potenciar el efecto de anticoagulantes como warfarina, heparina o aspirina.

¿Quiénes no deben tomar krill?

Está contraindicado en personas con alergia a crustáceos (camarones, langostinos, langostas). Requiere supervisión médica en personas con anticoagulantes, antiagregantes o cirugías programadas. En embarazo y lactancia debe consultarse al profesional tratante y priorizar aceites con certificación de pureza.

¿El aceite de krill ayuda a bajar el colesterol?

Los datos son mixtos. En ensayos con adultos con triglicéridos elevados, el krill no aumentó el LDL-C. En modelos de primates con dislipidemia, las dosis intermedia y alta de fosfolípidos omega-3 de krill redujeron el colesterol total, el LDL-C y la apolipoproteína B100 y aumentaron el HDL-C. El efecto principal y más consistente es sobre triglicéridos.

¿Por qué el aceite de krill es rojo?

Por la presencia natural de astaxantina, un carotenoide de la familia de las xantofilas que el krill obtiene del fitoplancton que consume. Esta astaxantina aporta el color rojo-rosado característico y actúa como antioxidante, protegiendo los propios omega-3 de la oxidación dentro de la cápsula.

¿Se consigue aceite de krill en Colombia?

Sí. En Colombia el aceite de krill importado de Estados Unidos —con certificación de pureza y trazabilidad pesquera— está disponible en Suplenet, que ofrece cápsulas blandas de marcas premium con envío a todo el país.

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