La vitamina A es una vitamina liposoluble esencial para la visión, la función inmunitaria, la salud de la piel y la expresión génica. Existe como retinol preformado en alimentos animales y como carotenoides provitamina A (principalmente beta-caroteno) en vegetales. La dosis recomendada es de 700 mcg/día en mujeres y 900 mcg/día en hombres. Su deficiencia causa ceguera nocturna y compromete la inmunidad, mientras que el exceso preformado es teratogénico y hepatotóxico.
- La vitamina A es liposoluble y se almacena en el hígado; una sola porción de hígado de res cubre más del 500% del valor diario.
- La RDA es de 900 mcg RAE/día en hombres y 700 mcg/día en mujeres; el límite superior tolerable es 3.000 mcg/día de retinol preformado.
- El beta-caroteno se convierte en retinol con una eficiencia de aproximadamente 12 a 1 y no causa toxicidad en dosis dietéticas.
- La deficiencia de vitamina A sigue siendo la principal causa prevenible de ceguera infantil en el mundo según la OMS.
Qué es la vitamina A
La vitamina A es un grupo de compuestos liposolubles que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para la visión, el crecimiento celular, la reproducción y la función inmunitaria. A diferencia de las vitaminas hidrosolubles, se almacena en el hígado y el tejido adiposo, lo que permite reservas que duran meses pero también abre la puerta a la toxicidad por exceso.
Existe en dos formas dietéticas principales: la vitamina A preformada (retinol y sus ésteres), presente en alimentos de origen animal, y la provitamina A (carotenoides como el beta-caroteno, alfa-caroteno y beta-criptoxantina), presente en frutas y vegetales coloridos. El cuerpo convierte los carotenoides provitamina A en retinol según la demanda, mientras que la forma preformada se absorbe directamente. Pertenece a la familia de los carotenoides y actúa en sinergia con otros antioxidantes liposolubles como la vitamina E.
Para qué sirve la vitamina A
La vitamina A participa en funciones fisiológicas críticas. Su forma activa, el ácido retinoico, actúa como hormona regulando la expresión de más de 500 genes a través de los receptores nucleares RAR y RXR.
- Visión: el retinal se une a la opsina formando rodopsina, el pigmento responsable de la visión en condiciones de poca luz.
- Diferenciación celular: regula el crecimiento y diferenciación de células epiteliales, óseas y sanguíneas.
- Inmunidad: mantiene la integridad de las barreras mucosas y modula la función de linfocitos T y B.
- Reproducción: esencial para la espermatogénesis, el desarrollo embrionario y la formación placentaria.
- Salud de la piel: acelera el recambio de queratinocitos y regula la producción de sebo.
Vitamina A y visión
La función más conocida de la vitamina A es su papel en la visión. En los bastones de la retina, el 11-cis-retinal se combina con la proteína opsina para formar rodopsina, que al absorber fotones desencadena la cascada de señalización que permite ver en condiciones de baja luminosidad. Un déficit prolongado produce nictalopía (ceguera nocturna), el primer síntoma clínico reconocible, y si no se corrige progresa a xeroftalmia, queratomalacia y ceguera irreversible (Markowitz et al., 2026).
En ojo seco y degeneración macular, la vitamina A trabaja junto con otros nutrientes como zinc, vitamina E, vitamina C y los carotenoides zeaxantina y astaxantina para proteger la retina del estrés oxidativo (Heidari et al., 2026). Una revisión sistemática reciente mostró que la suplementación con vitamina A reduce los síntomas de ojo seco, especialmente combinada con omega-3.
Vitamina A para la piel
La vitamina A y sus derivados son pilares del tratamiento dermatológico. El ácido retinoico (tretinoína, isotretinoína) se prescribe para acné moderado a severo, fotoenvejecimiento, psoriasis y ciertos tipos de cáncer cutáneo, mientras que retinol, retinal y retinil palmitato se usan ampliamente en cosmética (Sarkar et al., 2025).
Los mecanismos incluyen aumento del recambio celular, estímulo de la síntesis de colágeno, reducción de la actividad de metaloproteinasas que degradan la matriz dérmica y normalización del proceso de queratinización folicular. Estudios clínicos recientes con retinal encapsulado en exosomas biomiméticos han mostrado mejora significativa en fotodaño facial tras 12 semanas (Gold et al., 2026). En general, los derivados tópicos requieren 8 a 12 semanas para mostrar efecto visible y pueden causar irritación inicial.
Vitamina A e inmunidad
La vitamina A es tan importante para la inmunidad que se le conoce como la "vitamina antiinfecciosa". Mantiene la integridad de las barreras epiteliales y mucosas en ojos, tracto respiratorio, digestivo y urinario, que son la primera línea de defensa contra patógenos.
A nivel celular, el ácido retinoico regula la diferenciación de linfocitos T reguladores, modula la producción de anticuerpos por células B y promueve la migración de linfocitos al intestino. La Organización Mundial de la Salud recomienda suplementación con altas dosis de vitamina A en niños de 6 a 59 meses en regiones con alta prevalencia de deficiencia, una intervención que reduce la mortalidad infantil por sarampión y diarrea hasta en un 24% según meta-análisis clásicos. Derivados como la tretinoína también se estudian en hematología para modular la respuesta inmune en neoplasias mieloproliferativas (Maharaj et al., 2026).
Retinol vs beta-caroteno
El retinol es la forma preformada y biológicamente activa de la vitamina A. Se absorbe con alta eficiencia (70–90%) y se almacena en el hígado como ésteres de retinilo. El beta-caroteno es un carotenoide vegetal que el organismo escinde mediante la enzima BCMO1 para generar dos moléculas de retinal.
- Factor de conversión: se estima que 12 mcg de beta-caroteno dietético equivalen a 1 mcg de retinol (RAE).
- Variabilidad genética: polimorfismos en el gen BCMO1 reducen la conversión hasta en un 70% en algunas personas (Krupa et al., 2026).
- Seguridad: el beta-caroteno no causa toxicidad porque el cuerpo regula la conversión según necesidad; el exceso se elimina o se deposita como pigmento (carotenodermia) reversible.
- Embarazo: el beta-caroteno es seguro; el retinol preformado en dosis altas es teratogénico.
Para personas con polimorfismos BCMO1, dieta baja en grasa o enfermedad intestinal, los suplementos con retinol preformado pueden ser más efectivos que los basados solo en carotenoides.
Alimentos ricos en vitamina A
Las fuentes dietéticas se dividen en dos grupos. Los alimentos de origen animal aportan retinol preformado de alta biodisponibilidad:
- Hígado de res: 6.500 mcg RAE por 85 g (más del 700% del valor diario).
- Hígado de pollo: 3.900 mcg RAE por 85 g.
- Aceite de hígado de bacalao: 1.350 mcg RAE por cucharada.
- Huevo entero: 80 mcg RAE por unidad grande.
- Mantequilla y queso curado: 95 y 75 mcg RAE por porción.
Los alimentos vegetales aportan carotenoides provitamina A, fáciles de identificar por su color naranja, amarillo o verde oscuro:
- Batata o camote: 1.400 mcg RAE por unidad mediana horneada.
- Zanahoria cruda: 460 mcg RAE por media taza.
- Espinaca cocida: 570 mcg RAE por media taza.
- Mango, papaya y melón: 60–130 mcg RAE por porción.
- Pimentón rojo y ahuyama: 120 y 490 mcg RAE por media taza.
La absorción de carotenoides mejora sustancialmente cuando se consumen con grasa saludable (aceite de oliva, aguacate, nueces), ya que requieren micelas lipídicas para su captación intestinal.
Deficiencia de vitamina A
La deficiencia de vitamina A sigue siendo un problema de salud pública en países de bajos y medianos ingresos, y la principal causa prevenible de ceguera infantil en el mundo. Afecta a unos 190 millones de preescolares, con tasas que superan el 20% en regiones con inseguridad alimentaria (Tamiru et al., 2025).
Incluso en países de ingresos medios, la deficiencia marginal es común: un estudio transversal reciente en Quanzhou, China, encontró que el 20,4% de los niños de 0 a 6 años presentaban niveles séricos de retinol inferiores a 1,05 µmol/L (Zhou et al., 2026). Los signos clínicos progresan así:
- Etapa subclínica: retinol sérico bajo sin síntomas evidentes, con infecciones respiratorias y diarreas recurrentes.
- Ceguera nocturna: dificultad para adaptarse a la oscuridad.
- Xeroftalmia: sequedad conjuntival, manchas de Bitot.
- Queratomalacia: ulceración corneal y ceguera permanente.
- Piel seca y queratinizada, caída de cabello, deterioro del crecimiento.
Poblaciones en riesgo incluyen niños pequeños, embarazadas, lactantes, personas con enfermedad celíaca, fibrosis quística, pancreatitis crónica, cirrosis biliar o tras cirugía bariátrica (Alvarez-Cordova et al., 2026).
Dosis y cómo tomar vitamina A
La ingesta dietética recomendada (RDA) del Instituto de Medicina de EE. UU., expresada en equivalentes de actividad de retinol (RAE), es:
- Hombres adultos: 900 mcg RAE/día (3.000 UI aproximadamente).
- Mujeres adultas: 700 mcg RAE/día (2.333 UI aproximadamente).
- Embarazo: 770 mcg RAE/día.
- Lactancia: 1.300 mcg RAE/día.
- Niños 1–3 años: 300 mcg RAE/día.
- Niños 4–8 años: 400 mcg RAE/día.
El límite superior tolerable (UL) para adultos es de 3.000 mcg/día (10.000 UI) de retinol preformado; los carotenoides no tienen UL definido. Se recomienda tomar los suplementos con una comida que contenga grasa para maximizar la absorción. En casos clínicos de deficiencia, la OMS recomienda dosis de choque de 200.000 UI en adultos y 100.000 UI en niños de 6–11 meses, siempre bajo supervisión médica. En Suplenet los suplementos disponibles varían entre 3.000 y 25.000 UI por cápsula, algunos combinados con carotenoides mixtos.
Toxicidad y efectos secundarios
El exceso de vitamina A preformada es uno de los problemas más serios entre las vitaminas. La hipervitaminosis A aguda aparece con dosis únicas superiores a 660.000 UI en adultos y produce náuseas, vómito, cefalea, visión borrosa y descamación cutánea.
La hipervitaminosis A crónica, más frecuente, se asocia a ingestas prolongadas superiores a 25.000 UI/día. Los síntomas incluyen:
- Hepatotoxicidad: fibrosis y cirrosis hepática.
- Hipertensión intracraneal idiopática: cefaleas y papiledema.
- Pérdida ósea: aumento del riesgo de fracturas, especialmente en postmenopáusicas.
- Alopecia, sequedad de mucosas, dolor articular.
Embarazo: dosis superiores a 10.000 UI/día de retinol preformado en el primer trimestre se asocian a malformaciones craneofaciales, cardíacas y del sistema nervioso central. Las mujeres embarazadas deben evitar hígado de res y suplementos con retinol alto, prefiriendo beta-caroteno. Interacciones: puede potenciar el efecto de anticoagulantes, los retinoides orales (isotretinoína, acitretina) no se deben combinar con suplementos de vitamina A, y el alcohol crónico aumenta la hepatotoxicidad (Babatunde et al., 2025).
Sinergias con otros nutrientes
La vitamina A no actúa sola. Su metabolismo y funciones dependen de varios cofactores:
- Vitamina D: ambas regulan la expresión génica y compiten por los mismos receptores RXR; dosis muy altas de una pueden bloquear la acción de la otra.
- Vitamina E: protege al retinol de la oxidación en sangre y tejidos.
- Vitamina K: junto con vitaminas A y D regula la deposición ósea del calcio.
- Zinc: necesario para la síntesis de la proteína transportadora de retinol (RBP) y la activación de enzimas retinal-reductasas.
- Hierro: la vitamina A mejora la movilización de hierro desde los depósitos hepáticos; la deficiencia conjunta potencia la anemia.
Por esta red de interacciones, los multivitamínicos bien formulados incluyen vitamina A como parte de un perfil balanceado con D, E, K, zinc y carotenoides mixtos, no aislada.