La vitamina K es una vitamina liposoluble esencial para la coagulación sanguínea, la mineralización ósea y la prevención de la calcificación arterial. Existe en dos formas principales: K1 (filoquinona) de vegetales de hoja verde y K2 (menaquinonas, MK-4 y MK-7) de alimentos fermentados. Funciona como cofactor de la enzima GGCX para activar proteínas dependientes de vitamina K como la osteocalcina y la proteína Gla de la matriz (MGP). La K2 como MK-7 tiene mayor vida media y biodisponibilidad que la K1.
- La vitamina K2 (MK-7) permanece activa en sangre hasta 48 horas, mientras la MK-4 nutricional es casi indetectable tras dosis equivalentes.
- Un metaanálisis de 16 ensayos clínicos (n=6.425) mostró que la suplementación con K2 mejora la densidad mineral ósea lumbar y reduce la incidencia de fracturas vertebrales.
- La ingesta adecuada (AI) establecida por el Institute of Medicine es de 120 µg/día para hombres y 90 µg/día para mujeres adultas.
- Los vegetales de hoja verde (kale, espinaca, acelgas) aportan K1; el natto fermentado es la fuente más concentrada de MK-7.
La vitamina K es un grupo de compuestos liposolubles que actúan como cofactores esenciales en la activación de proteínas dependientes de vitamina K (VKDPs), responsables de procesos tan diversos como la coagulación sanguínea, la mineralización ósea y la prevención de la calcificación vascular. Su nombre proviene del alemán Koagulation, reflejando su descubrimiento en 1935 por el bioquímico danés Henrik Dam, quien recibió el Premio Nobel por este hallazgo.
Aunque durante décadas se consideró únicamente un nutriente relacionado con la hemostasia, la investigación reciente ha expandido el conocimiento sobre sus funciones extrahepáticas, especialmente el papel del subtipo vitamina K2 en la salud ósea y cardiovascular.
Qué es la vitamina K
La vitamina K es una vitamina liposoluble que engloba una familia de compuestos con estructura de 2-metil-1,4-naftoquinona. Se absorbe en el intestino delgado junto con las grasas dietéticas y requiere bilis y enzimas pancreáticas para su correcta incorporación. Una vez absorbida, se transporta en quilomicrones hacia el hígado y los tejidos extrahepáticos, donde cumple funciones enzimáticas críticas.
Existen dos formas naturales principales, químicamente distinguibles por la longitud y saturación de su cadena lateral isoprenoide: la fitomenadiona (vitamina K1) y las menaquinonas (vitamina K2). Una tercera forma sintética, la menadiona (K3), ya no se utiliza en humanos por su toxicidad.
Para qué sirve la vitamina K
La función bioquímica central de la vitamina K es actuar como cofactor de la enzima gamma-glutamil carboxilasa (GGCX), que convierte residuos de ácido glutámico (Glu) en ácido gamma-carboxiglutámico (Gla) en proteínas específicas. Este proceso, llamado gamma-carboxilación, permite que estas proteínas se unan al calcio y cumplan sus funciones biológicas.
- Coagulación sanguínea: activa los factores II (protrombina), VII, IX y X, así como las proteínas C, S y Z.
- Mineralización ósea: carboxila la osteocalcina, proteína que fija el calcio a la matriz ósea.
- Protección vascular: activa la proteína Gla de la matriz (MGP), el inhibidor más potente de la calcificación arterial.
- Metabolismo celular: participa en la activación de Gas6, involucrada en la supervivencia celular y la señalización.
Vitamina K1 vs vitamina K2: diferencias clave
Aunque comparten la misma estructura central, K1 y K2 difieren sustancialmente en origen, distribución tisular y vida media plasmática. Según una revisión publicada en International Journal of Molecular Sciences (Halder et al., 2019), estas diferencias determinan aplicaciones clínicas distintas.
Vitamina K1 (filoquinona)
Es la forma predominante en vegetales de hoja verde, donde se sintetiza como parte del aparato fotosintético de los cloroplastos. Representa aproximadamente el 90% de la vitamina K total ingerida en la dieta occidental. Su absorción es moderada (10-15% desde alimentos integrales, hasta 80% desde suplementos), se concentra principalmente en el hígado y tiene una vida media corta, de pocas horas. Su papel principal es mantener la cascada de coagulación.
Vitamina K2: MK-4 vs MK-7
Las menaquinonas se designan como MK-n, donde n indica el número de unidades isoprenoides en la cadena lateral (MK-4 a MK-13). Las dos formas con mayor relevancia nutricional son MK-4 y MK-7. Un estudio comparativo en mujeres japonesas (Sato et al., 2012) demostró que tras una dosis nutricional oral de 420 µg, la MK-7 alcanzó niveles séricos detectables durante 48 horas, mientras que la MK-4 nutricional fue indetectable en todos los sujetos, lo cual indica biodisponibilidad marcadamente distinta.
- MK-4: se encuentra en productos animales (hígado, yemas de huevo, carnes); su vida media es de ~1 hora. Se sintetiza endógenamente a partir de K1 en tejidos específicos.
- MK-7: se obtiene principalmente del natto (soja fermentada con Bacillus subtilis natto). Su vida media supera las 72 horas, lo que permite acumulación plasmática sostenida con dosis diarias bajas (45-180 µg).
Vitamina K y coagulación sanguínea
La función más conocida de la vitamina K es la activación de los factores de coagulación sintetizados en el hígado. Sin gamma-carboxilación, los factores II, VII, IX y X no pueden unirse al calcio ni participar en la cascada coagulativa, lo cual deriva en sangrado prolongado y riesgo hemorrágico. La deficiencia neonatal de vitamina K es la causa del síndrome hemorrágico del recién nacido, motivo por el que se administra profilaxis intramuscular de K1 al nacer en la mayoría de países.
Los anticoagulantes orales cumarínicos (warfarina, acenocumarol) actúan inhibiendo la enzima VKORC1, que recicla la vitamina K oxidada. Esta es la razón por la que los pacientes anticoagulados deben mantener una ingesta estable de vitamina K: cambios bruscos alteran el INR (Lurie et al., 2010; Rohde et al., 2007).
Vitamina K y salud ósea
La osteocalcina es una proteína producida por los osteoblastos que, una vez carboxilada por la vitamina K, se une al calcio de la hidroxiapatita y favorece la mineralización de la matriz ósea. La osteocalcina infracarboxilada (ucOC) sérica es un marcador sensible de estatus funcional de vitamina K y se asocia a mayor riesgo de fractura de cadera en mujeres mayores.
Un metaanálisis de 16 ensayos controlados aleatorizados (n=6.425 mujeres posmenopáusicas) publicado en Frontiers in Public Health (Ma et al., 2022) concluyó que la suplementación con vitamina K2 mejora significativamente la densidad mineral ósea lumbar, reduce la ratio ucOC/cOC y —al excluir un estudio heterogéneo— disminuye la incidencia de fracturas (RR=0,43; p=0,01). Evidencias adicionales (Iwamoto et al., 2006) respaldan su uso combinado con bifosfonatos en osteoporosis posmenopáusica, especialmente en mujeres con deficiencia de vitamina K.
Vitamina K y calcificación vascular
La proteína Gla de la matriz (MGP) es el inhibidor endógeno más potente de la calcificación arterial. Solo su forma carboxilada (cMGP) ejerce esta función protectora; la forma desfosforilada-infracarboxilada (dp-ucMGP) refleja deficiencia funcional de vitamina K y es un biomarcador cardiovascular emergente.
Un estudio en modelo murino de enfermedad renal crónica (Scheiber et al., 2015) mostró que la suplementación con MK-7 a alta dosis inhibe el desarrollo de calcificación aórtica y miocárdica. En humanos, un ensayo multicéntrico en hemodiálisis (Naiyarakseree et al., 2023) demostró que 375 µg/día de MK-7 durante 24 semanas redujo significativamente la rigidez arterial en pacientes diabéticos. Sin embargo, no todos los resultados son concluyentes: el ensayo danés AVADEC con MK-7 720 µg + vitamina D en hombres mayores con calcificación valvular aórtica no frenó la progresión de calcificación a 2 años (Diederichsen et al., 2022), lo cual sugiere que los beneficios podrían depender del estadio de la enfermedad y la población tratada.
Sinergia entre vitamina K y vitamina D
La vitamina D y la vitamina K actúan de forma complementaria sobre el metabolismo del calcio. La vitamina D favorece la absorción intestinal de calcio y la expresión de osteocalcina y MGP, mientras que la vitamina K activa funcionalmente estas proteínas mediante carboxilación. Sin cantidades adecuadas de ambas vitaminas, el calcio absorbido puede depositarse en tejidos blandos en lugar de los huesos.
Una revisión publicada en Alternative Medicine Review (Kidd, 2010) documenta esta sinergia pleiotrópica sobre el sistema esquelético y cardiovascular. Un ensayo de 2 años en mujeres mayores (Bolton-Smith et al., 2007) mostró que la combinación de K1 con calcio y vitamina D3 incrementó el contenido mineral óseo del radio ultradistal más que cualquier suplementación aislada. Evidencia adicional en enfermedad renal crónica sugiere que la administración conjunta de K y D podría ser más beneficiosa que la monoterapia (Ziemińska et al., 2021).
Alimentos ricos en vitamina K
Las fuentes dietéticas varían notablemente según el subtipo. Mientras la K1 abunda en el reino vegetal, la K2 se concentra en alimentos fermentados y productos animales de pastoreo.
Fuentes de vitamina K1
- Kale o col rizada: ~700 µg por 100 g (la fuente más concentrada).
- Espinacas cocidas: ~490 µg por 100 g.
- Acelgas, brócoli, coles de Bruselas, perejil: 150-500 µg por 100 g.
- Aguacate, kiwi, aceite de oliva y de soja: aportes moderados (20-60 µg).
Fuentes de vitamina K2
- Natto: ~1.100 µg de MK-7 por 100 g (única fuente altamente concentrada).
- Quesos fermentados duros (gouda, brie, emmental): 50-75 µg por 100 g, mezcla de MK-8 y MK-9.
- Yema de huevo, hígado, carnes de animales de pastoreo: principalmente MK-4.
- Síntesis intestinal: la microbiota colónica produce cantidades limitadas de MK-6 a MK-13, con absorción moderada.
Dosis recomendada y formas de suplementación
La Ingesta Adecuada (AI) establecida por el Institute of Medicine es de 120 µg/día para hombres y 90 µg/día para mujeres adultas, basada en la ingesta media observada en poblaciones sanas. Estos valores reflejan las necesidades para mantener la coagulación, pero pueden ser insuficientes para optimizar funciones extrahepáticas como la activación de osteocalcina y MGP.
- K1 (filoquinona) suplemento: 100-200 µg/día como complemento dietético.
- K2 MK-7: 90-200 µg/día es el rango más estudiado para salud ósea y cardiovascular.
- K2 MK-4: dosis farmacológicas de 45 mg/día se usan en Japón para osteoporosis posmenopáusica; no se recomiendan para uso general.
En Colombia, Suplenet ofrece presentaciones de vitamina K2 como MK-7, combinadas con vitamina D3 o magnesio, y formulaciones completas K1+K2 de marcas clínicas, todas formuladas para maximizar la absorción con comidas que contengan grasa.
Contraindicaciones y efectos secundarios
La vitamina K tiene un perfil de seguridad excelente; no se ha establecido un nivel máximo de ingesta tolerable (UL) debido a la ausencia de toxicidad documentada en dosis nutricionales o suplementarias estándar (Halder et al., 2019). Sin embargo, existen escenarios en los que requiere precaución:
- Anticoagulantes cumarínicos (warfarina): la suplementación puede reducir el efecto anticoagulante y desestabilizar el INR. Debe consultarse al hematólogo antes de iniciar, mantener o suspender suplementos de K.
- Recién nacidos: la administración profiláctica al nacer es estándar; la suplementación adicional solo bajo indicación pediátrica.
- Malabsorción intestinal (enfermedad celíaca, colestasis, enfermedad de Crohn): puede requerirse suplementación guiada por especialista.
- Embarazo y lactancia: dosis nutricionales son seguras; evitar megadosis sin supervisión médica.