El nitrato (NO3-) es un ion inorgánico presente en vegetales de hoja verde y remolacha que, tras pasar por bacterias orales y reducirse a nitrito, genera óxido nítrico, relaja los vasos sanguíneos y mejora la eficiencia muscular. Dosis de 300–600 mg tomadas 2–3 h antes del ejercicio mejoran la resistencia 15–25% y bajan la presión arterial sistólica unos 4 mmHg. Es muy distinto del nitrato/nitrito añadido a embutidos, asociado a riesgos oncológicos.
- Dosis efectiva: 300–600 mg (6–8 mmol) de nitrato 2–3 horas antes del ejercicio, equivalentes a 400–500 ml de jugo de remolacha.
- Metaanálisis muestran reducción de 4,1 mmHg en presión sistólica y 2,0 mmHg en diastólica tras ≥1 semana de suplementación.
- Mejora 15–25% el tiempo hasta el agotamiento y 1–3% el rendimiento en pruebas de ciclismo de 4–16 km.
- Los enjuagues bucales antisépticos eliminan las bacterias orales que activan la vía nitrato–nitrito–óxido nítrico.
Qué es el nitrato
El nitrato es un anión inorgánico cuya fórmula química es NO3- (un átomo de nitrógeno unido a tres de oxígeno con carga negativa). Está presente de forma natural en el suelo, el agua y numerosos vegetales, donde las plantas lo absorben y lo utilizan como fuente principal de nitrógeno para sintetizar aminoácidos y proteínas. En términos dietéticos, los seres humanos obtienen nitrato sobre todo de hortalizas de hoja verde (rúcula, espinaca, acelga, lechuga) y de la remolacha, cuya raíz llega a contener 250–2000 mg de nitrato por kg (Jones, 2014).
Aunque durante décadas el nitrato se consideró únicamente un contaminante del agua potable y un aditivo dudoso en embutidos, la investigación de las últimas dos décadas ha redefinido su papel. Hoy se reconoce como un nutriente bioactivo con efectos fisiológicos propios: es la molécula de partida de la vía nitrato–nitrito–óxido nítrico, capaz de generar óxido nítrico de forma independiente a la enzima NOS (óxido nítrico sintasa), con consecuencias directas sobre la presión arterial, el flujo sanguíneo y el rendimiento deportivo.
La vía nitrato–nitrito–óxido nítrico: cómo se convierte NO3- en vasodilatación
Durante años se asumió que la única forma de producir óxido nítrico en el cuerpo era a través de la enzima NOS, que parte de la L-arginina. Sin embargo, existe una segunda ruta, la vía enterosalivar, descrita a finales de los 90 y refinada desde entonces (Hyde et al., 2014). El proceso tiene tres etapas:
- Absorción y concentración salival: El nitrato dietético pasa al intestino delgado, entra a la sangre y hasta un 25% es captado activamente por las glándulas salivales, que lo concentran 10–20 veces en la saliva.
- Reducción a nitrito por bacterias orales: En el dorso de la lengua habitan bacterias comensales (Veillonella, Actinomyces, Rothia, entre otras) que poseen la enzima nitrato-reductasa y convierten NO3- en nitrito (NO2-). Los humanos carecemos de esta capacidad: sin estas bacterias, no hay vía.
- Reducción a óxido nítrico: El nitrito deglutido llega al estómago (donde parte se reduce a NO en el medio ácido) y a la circulación. En tejidos con baja tensión de oxígeno (músculo ejercitándose, vasos constreñidos), enzimas como la xantina oxidorreductasa, la desoxihemoglobina y la desoximioglobina convierten el nitrito en óxido nítrico, provocando vasodilatación y mejorando la eficiencia mitocondrial (Blot, 2020).
Esta ruta es complementaria a la clásica L-arginina–NOS y adquiere mayor protagonismo en situaciones de hipoxia o acidosis, justamente cuando la vía NOS pierde eficacia. De ahí que muchos efectos del nitrato se expresen con intensidad durante el ejercicio.
Bacterias orales y enjuagues antibacterianos: el eslabón frágil
Una implicación llamativa de esta vía es que el uso frecuente de enjuagues bucales antisépticos con clorhexidina o alcohol puede desactivarla. Al eliminar las bacterias reductoras de nitrato del dorso lingual, se impide el primer paso y el nitrato ingerido deja de generar nitrito y óxido nítrico. Una revisión sistemática encontró que, tras el uso de enjuague antibacteriano, las concentraciones salivales y plasmáticas de nitrito caen y la presión arterial sistólica sube entre 2 y 5 mmHg en promedio (Senkus & Crowe-White, 2019).
Para quien busca aprovechar el nitrato como nutriente funcional, la recomendación práctica es evitar enjuagues antisépticos diarios de amplio espectro al menos varias horas antes y después del consumo de vegetales ricos en nitrato, y priorizar una higiene oral basada en cepillado e hilo dental sin destruir la microbiota comensal.
Fuentes dietéticas de nitrato: hoja verde, remolacha y más
El contenido de nitrato varía según la especie vegetal, la fertilización, la luz y la época de cosecha. Aun así, las categorías alimentarias son consistentes:
- Muy alto contenido (> 1000 mg/kg): rúcula, espinaca, acelga, lechuga romana y mantecosa, remolacha, rábano, cilantro, perejil.
- Alto contenido (500–1000 mg/kg): apio, col china (pak choi), col rizada (kale), cebollín, hojas de mostaza.
- Moderado (100–500 mg/kg): repollo, zanahoria, brócoli, coliflor, pepino.
- Bajo (< 100 mg/kg): la mayoría de frutas, legumbres, cereales y proteínas animales.
El jugo de remolacha concentrado (tipo shot deportivo de 70 ml) aporta típicamente 400–800 mg de nitrato por dosis, lo que equivale aproximadamente a 2–3 tazas de rúcula o a 300 g de espinaca cruda. Esta densidad explica por qué la remolacha se ha convertido en el vehículo de elección en la investigación sobre rendimiento.
Nitrato y rendimiento deportivo: qué dice la evidencia
La evidencia más robusta sobre nitrato proviene del campo del rendimiento deportivo, donde se ha estudiado como ayuda ergogénica. Los hallazgos principales son:
- Reducción del costo de oxígeno: El nitrato disminuye entre un 3% y un 7% el consumo de O2 a una intensidad submáxima dada, es decir, el músculo hace el mismo trabajo con menos oxígeno. Es uno de los pocos nutrientes capaces de mover este parámetro (Jones, 2014).
- Mayor tolerancia al ejercicio de alta intensidad: Extiende el tiempo hasta el agotamiento en trabajo a carga constante entre un 15% y un 25% en personas recreacionalmente activas y moderadamente entrenadas (Jones et al., 2013).
- Mejoras en contrarreloj y sprint: Mejoras del orden de 1–3% en pruebas de ciclismo de 4 a 16 km y reducciones del tiempo hasta alcanzar la potencia pico en sprints de 30 segundos (Tan et al., 2024).
- Recuperación muscular: Un metaanálisis de intervenciones con jugo de remolacha muestra mejor recuperación de la fuerza isométrica a 72 h, mejor countermovement jump y menor dolor muscular tras ejercicio excéntrico, con tamaños del efecto de 0,5–1,3 (Jones L. et al., 2021).
Los efectos son mayores en personas con menor condición física (donde la vía NOS rinde menos) y menos consistentes en atletas de élite, cuyos sistemas de producción endógena de NO ya están optimizados por el entrenamiento. Aun así, el nitrato se ha consolidado como uno de los pocos suplementos con evidencia tipo A en la nutrición deportiva, junto a creatina, cafeína y beta-alanina.
Nitrato y presión arterial: vasodilatación natural
El óxido nítrico relaja el músculo liso vascular y mantiene la vasodilatación basal. Al alimentar esta vía, el nitrato dietético reduce la presión arterial de forma dosis-dependiente. Los metaanálisis coinciden:
- Reducción promedio de 4,1 mmHg en PAS y 2,0 mmHg en PAD tras suplementación de al menos una semana (Ashor et al., 2017).
- En adultos mayores (≥ 65 años) y en personas con obesidad o pre-hipertensión los efectos son más marcados: −3,9 mmHg PAS y −2,6 mmHg PAD (He et al., 2021).
- La ingesta previa al ejercicio atenúa el aumento de PAS y PAD durante el esfuerzo y potencia la hipotensión post-ejercicio (Benjamim et al., 2024).
Estas cifras son comparables a una intervención dietética intensiva tipo DASH y tienen significado clínico: una reducción sostenida de 4–5 mmHg de PAS se asocia con menor riesgo cardiovascular poblacional. No significa que el nitrato sustituya tratamiento antihipertensivo, pero lo respalda como componente dietético sensato dentro de un patrón cardioprotector.
Nitratos vegetales vs nitratos/nitritos añadidos en carne procesada
Un matiz imprescindible: no todos los nitratos son iguales. La palabra genera confusión porque aparece tanto en vegetales como en embutidos (jamón, salchichón, tocineta, perros calientes), donde se añade nitrato y nitrito sódico (E251/E250) como conservante y fijador de color.
- Nitratos vegetales (remolacha, rúcula, espinaca): Llegan acompañados de vitamina C, polifenoles, fibra y antioxidantes que inhiben la formación de nitrosaminas. Es el contexto en el que la literatura consistentemente muestra beneficios.
- Nitratos/nitritos en carne procesada: En presencia de aminas derivadas de las proteínas cárnicas, calor intenso (parrilla, fritura) y pH gástrico, pueden formar compuestos N-nitrosos (NOC), como la NDMA, clasificados como probables carcinógenos y asociados epidemiológicamente a mayor riesgo de cáncer colorrectal. Un estudio de intervención muestra que sustituir el nitrito añadido por extractos botánicos reduce significativamente la excreción fecal de NOC (van Breda et al., 2021).
La regla práctica: buscar nitrato en el plato como vegetales de hoja verde y remolacha, mientras se modera el consumo de embutidos curados y carne procesada. Las autoridades sanitarias han reconocido formalmente esta diferencia desde que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) revisó los estándares y concluyó que los beneficios cardiovasculares del nitrato dietético proveniente de vegetales superan los riesgos teóricos en la población general.
Dosis, timing y forma de consumo
La literatura deportiva ha convergido en un rango de dosis bastante claro:
- Dosis efectiva: 300–600 mg de nitrato (equivalente a 6–8 mmol), en una única toma aguda o durante varios días consecutivos.
- Timing: 2–3 horas antes del ejercicio. El pico plasmático de nitrito se alcanza entre los 120 y 180 minutos tras la ingesta.
- Vehículos equivalentes: 400–500 ml de jugo de remolacha natural, un shot concentrado de 70 ml, cápsulas o polvo de remolacha estandarizadas al contenido de nitrato, o un plato grande (200–300 g) de rúcula y espinaca.
- Protocolos crónicos: En pulmón (Alsulayyim et al., 2021) y en hipertensión se suelen emplear 400–800 mg/día durante 2–6 semanas.
En Suplenet encontrarás formatos concentrados de remolacha en polvo y gummies, útiles cuando no se puede asegurar una ingesta constante de vegetales ricos en nitrato. Es común combinarlo con otros precursores del óxido nítrico como L-citrulina y L-arginina, buscando un efecto convergente sobre la vasodilatación por dos rutas complementarias.
Seguridad, contraindicaciones y orina azulada
En dosis dietéticas y de suplementación habitual, el nitrato procedente de vegetales tiene un perfil de seguridad favorable. Las molestias descritas con más frecuencia son:
- Beeturia: Coloración rosa-roja de orina y heces tras consumo abundante de remolacha. Es inocua y se debe a la betacianina, no al nitrato.
- Molestias gastrointestinales leves: Gases, distensión, deposiciones más sueltas, especialmente al iniciar.
- Hipotensión: Personas que ya toman fármacos hipotensores o nitratos orgánicos (nitroglicerina, isosorbide) pueden experimentar bajada de tensión adicional. Consultar médico antes.
- Metahemoglobinemia en lactantes: La preocupación clásica se limita a bebés menores de 6 meses expuestos a agua con nitrato por encima de 50 mg/L y no aplica al consumo adulto de vegetales.
La Ingesta Diaria Admisible (IDA) establecida por la OMS es de 3,7 mg/kg de peso al día, pero se refiere al nitrato como aditivo en alimentos, no al proveniente de vegetales, que habitualmente excede esa cifra sin efectos adversos documentados en adultos sanos.
Quién se beneficia más del nitrato dietético
Teniendo en cuenta los mecanismos y la evidencia, los perfiles que pueden obtener mayor rendimiento del nitrato son:
- Atletas recreativos y amateur en deportes de resistencia (ciclismo, running, remo, natación) y trabajo interválico.
- Adultos mayores con pre-hipertensión o hipertensión leve buscando estrategias dietéticas.
- Personas con EPOC u otras condiciones pulmonares en el contexto de rehabilitación (Alshafie et al., 2021).
- Personas con disfunción endotelial, síndrome metabólico o diabetes tipo 2, donde la vía NOS suele estar comprometida.
- Quien ya consume pocos vegetales verdes y quiere un vehículo práctico (polvo, cápsulas, gummies de remolacha).
En resumen, el nitrato es un ejemplo paradigmático de cómo un compuesto considerado tradicionalmente "de segunda" por la bioquímica clásica se ha reivindicado como una pieza clave de la salud cardiovascular y del rendimiento físico, siempre que se consuma en la matriz alimentaria adecuada: verduras de hoja y raíz, no embutidos industriales.