El folato es la vitamina B9 en su forma natural presente en alimentos como verduras de hoja verde, legumbres e hígado. Su forma bioactiva es el 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF), que actúa como donador de grupos metilo en la síntesis de ADN, en la conversión de homocisteína a metionina y en la formación de neurotransmisores. Es crítico durante el embarazo para prevenir defectos del tubo neural y se diferencia del ácido fólico sintético, que requiere activación hepática y puede acumularse en sangre como ácido fólico no metabolizado (UMFA).
- El estudio MRC Vitamin Study (1991) demostró que la suplementación periconcepcional con 4 mg de ácido fólico reduce un 72% el riesgo de recurrencia de defectos del tubo neural (RR 0,28; IC 95%: 0,12-0,71).
- Aproximadamente el 40% de la población mundial es portadora del polimorfismo MTHFR C677T, que reduce hasta un 70% la actividad de la enzima que convierte el ácido fólico en su forma activa 5-MTHF.
- Un metanálisis de 2021 mostró que el L-metilfolato adyuvante mejora la respuesta antidepresiva en depresión mayor (RR 1,25; IC 95%: 1,08-1,46).
- La DRI es de 400 mcg/día de folato dietético equivalente para adultos, 600 mcg en embarazo y 500 mcg durante la lactancia.
El folato es el nombre general de la vitamina B9 en su forma natural, una vitamina hidrosoluble esencial para la síntesis del ADN, la metilación celular y la formación de glóbulos rojos. A diferencia del ácido fólico (forma sintética y oxidada utilizada en suplementos y alimentos fortificados) y del metilfolato (forma bioactiva suplementable), el folato natural se obtiene de alimentos como verduras de hoja verde, legumbres, hígado y cítricos, y debe convertirse en 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF) para ejercer su función biológica. Esta diferencia entre las tres nomenclaturas es clave para entender por qué algunas personas, especialmente portadores del polimorfismo MTHFR, responden mejor al folato bioactivo que al ácido fólico sintético.
Qué es el folato y por qué se llama vitamina B9
El folato es la vitamina B9, identificada inicialmente en hojas de espinaca (de ahí su nombre, derivado del latín folium, hoja). En su forma natural, el folato existe en alimentos como una mezcla de poliglutamatos reducidos, principalmente como tetrahidrofolato (THF) y 5-metiltetrahidrofolato (5-MTHF), que actúan como cofactores en reacciones de transferencia de un carbono. El término "folato" es un nombre genérico que engloba todas las formas del compuesto con actividad biológica de B9, mientras que "ácido fólico" se refiere específicamente a la forma sintética monoglutámica completamente oxidada usada en suplementos comerciales y fortificación de alimentos (Shulpekova et al., 2021).
Como vitamina hidrosoluble, el folato no se almacena en grandes cantidades en el organismo y debe consumirse de forma regular a través de la dieta. Las reservas hepáticas pueden cubrir entre tres y cuatro meses de necesidades antes de que aparezcan signos de deficiencia, lo que explica por qué la deficiencia subclínica suele pasar desapercibida hasta que se manifiesta como anemia megaloblástica o hiperhomocisteinemia.
Las tres caras de la vitamina B9: folato, ácido fólico y metilfolato
Confundir las tres formas de la vitamina B9 es uno de los errores más frecuentes en nutrición. Cada una tiene un origen, una activación metabólica y un perfil clínico diferente.
- Folato natural (alimentos): mezcla de poliglutamatos reducidos presente en verduras de hoja verde, legumbres, hígado y cítricos. Se absorbe en el yeyuno tras hidrólisis a monoglutamato y se convierte mayoritariamente en 5-MTHF en la mucosa intestinal.
- Ácido fólico (sintético): forma monoglutámica completamente oxidada, biológicamente inerte. Requiere reducción hepática a dihidrofolato y luego a tetrahidrofolato por la enzima dihidrofolato reductasa (DHFR), una vía con capacidad limitada que puede saturarse con dosis superiores a 200 mcg, generando ácido fólico no metabolizado (UMFA) en sangre (Boilson et al., 2012).
- Metilfolato (5-MTHF, L-metilfolato, Metafolin, Quatrefolic): forma bioactiva suplementable, idéntica a la que circula en el plasma humano. No requiere activación enzimática y atraviesa directamente la barrera hematoencefálica. Es la opción preferida en personas con polimorfismo MTHFR o con metabolismo hepático comprometido (Ferrazzi et al., 2020).
Función biológica: metilación, ADN y neurotransmisores
El folato participa en el metabolismo de un carbono, una red de reacciones bioquímicas que transfiere grupos metilo (CH3) entre moléculas. Esta función lo convierte en cofactor esencial de procesos vitales que sostienen la vida celular. El 5-MTHF dona su grupo metilo a la vitamina B12, que a su vez convierte la homocisteína en metionina. Esta metionina es luego transformada en S-adenosilmetionina (SAMe), el donador universal de grupos metilo del organismo.
- Síntesis de ADN y ARN: el folato es indispensable para producir purinas y timidina, los bloques constructores del material genético. Sin folato suficiente, las células no pueden dividirse adecuadamente, especialmente las de alta tasa de recambio (médula ósea, mucosa intestinal, embrión).
- Metilación del ADN: mediante SAMe, el folato regula la expresión génica silenciando o activando regiones del genoma. Una metilación alterada se ha asociado con cáncer, defectos del desarrollo y enfermedades neurodegenerativas (Li y Niswander, 2018).
- Síntesis de neurotransmisores: a través del ciclo SAMe, el folato participa en la producción de serotonina, dopamina y noradrenalina, lo que explica su papel en el estado de ánimo y la función cognitiva.
- Metabolismo de fosfolípidos: el folato apoya la síntesis de fosfatidilcolina y otros fosfolípidos de membrana, en cooperación con colina y betaína.
Embarazo y prevención de defectos del tubo neural
El uso más documentado del folato es la prevención de defectos del tubo neural (DTN) como espina bífida y anencefalia. El histórico estudio MRC Vitamin Study publicado en The Lancet en 1991 demostró que la suplementación periconcepcional con 4 mg/día de ácido fólico en mujeres con embarazos previos afectados redujo la recurrencia de DTN en un 72% (RR 0,28; IC 95%: 0,12-0,71), un hallazgo que transformó la salud pública mundial (MRC Vitamin Study Research Group, 1991).
El cierre del tubo neural ocurre entre los días 21 y 28 después de la concepción, antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas. Por eso la OMS y los organismos de salud recomiendan iniciar la suplementación al menos un mes antes de la concepción y mantenerla hasta la semana 12 de gestación. Mientras que el ácido fólico ha sido la forma estándar en políticas de fortificación, una revisión de 2020 sugiere que el 5-MTHF ofrece ventajas para mujeres con polimorfismo MTHFR o capacidad reducida de transformación hepática, ya que evita la acumulación de UMFA y está inmediatamente biodisponible para la madre y el feto (Ferrazzi et al., 2020).
Folato y depresión: evidencia del L-metilfolato adyuvante
El folato participa en la síntesis de serotonina, dopamina y noradrenalina, los principales neurotransmisores monoaminérgicos relacionados con el estado de ánimo. Una revisión sistemática y metanálisis de 2021 que incluyó nueve estudios y 6.707 pacientes con trastorno depresivo mayor concluyó que el L-metilfolato adyuvante a antidepresivos convencionales mejora la respuesta clínica de forma modesta pero significativa (RR 1,25; IC 95%: 1,08-1,46; SMD -0,38; IC 95%: -0,59 a -0,17) (Maruf et al., 2021).
Las guías clínicas de la Federación Mundial de Sociedades de Psiquiatría Biológica (WFSBP) y la Red Canadiense para el Tratamiento de Trastornos del Ánimo y Ansiedad (CANMAT) publicadas en 2022 recomiendan provisionalmente el metilfolato como adyuvante en depresión unipolar, mientras que el ácido fólico en monoterapia no obtuvo recomendación favorable. La diferencia se atribuye a que el metilfolato cruza la barrera hematoencefálica directamente, mientras que el ácido fólico depende de la actividad MTHFR (Sarris et al., 2022).
Homocisteína y salud cardiovascular
La homocisteína elevada es un factor de riesgo independiente para enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular y demencia. El folato, junto con la vitamina B12 y la vitamina B6, son los nutrientes clave para mantener niveles fisiológicos de homocisteína mediante el ciclo de remetilación.
Un metanálisis publicado en Nutrition Reviews en 2024 evaluó múltiples ensayos clínicos y reportó que la suplementación con ácido fólico reduce significativamente el grosor íntima-media carotídeo, un marcador subrogado de aterosclerosis, y se asocia con menor riesgo cardiovascular en población general con función renal normal y sin angina inestable reciente (Miao et al., 2024). Otra revisión en Proceedings of the Nutrition Society confirmó que la fortificación con ácido fólico tiene un papel importante en la prevención primaria cardiovascular vía reducción de homocisteína, especialmente en portadores TT del MTHFR C677T (McNulty et al., 2008).
Deficiencia de folato: anemia megaloblástica y compromiso neurológico
La deficiencia de folato es la segunda causa más frecuente de anemia megaloblástica después de la deficiencia de B12. Cuando el folato escasea, las células precursoras de la médula ósea no pueden sintetizar ADN adecuadamente y se vuelven anormalmente grandes (megaloblastos), generando glóbulos rojos macrocíticos disfuncionales y citopenias (Green y Datta Mitra, 2017).
- Síntomas hematológicos: fatiga, palidez, dificultad respiratoria al esfuerzo, palpitaciones, glositis (lengua roja y dolorosa).
- Síntomas digestivos: diarrea, pérdida de apetito, pérdida de peso.
- Síntomas neurológicos: aunque clásicamente la deficiencia neurológica grave se atribuye a B12, la deficiencia crónica de folato se asocia con depresión, deterioro cognitivo y mayor riesgo de demencia.
- Causas frecuentes: dieta pobre en verduras, alcoholismo crónico, malabsorción (enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn), embarazo, hemólisis, ciertos medicamentos (metotrexato, fenitoína, sulfasalazina, anticonceptivos orales).
Una advertencia clínica importante: dosis elevadas de ácido fólico pueden corregir la anemia megaloblástica causada por deficiencia de B12 sin tratar el daño neurológico subyacente, enmascarando el diagnóstico hasta que aparece neuropatía irreversible. Por ello el cribado conjunto de B12 es obligatorio antes de iniciar suplementación a dosis altas.
El polimorfismo MTHFR C677T: por qué afecta al 40% de la población
La enzima metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR) convierte el 5,10-metilentetrahidrofolato en 5-metiltetrahidrofolato, la forma activa del folato. El polimorfismo más estudiado, C677T, sustituye una valina por alanina en el codón 222 y reduce significativamente la actividad enzimática: los heterocigotos (CT) presentan una reducción del 30-40% y los homocigotos (TT) una reducción de hasta el 70% (Liew y Gupta, 2015).
La prevalencia del genotipo TT varía según la geografía y etnia: alrededor del 10% en poblaciones caucásicas del norte de Europa, 25% en hispanos y mexicanos, y hasta 32% en algunas poblaciones italianas y chinas. Si se suman portadores TT y CT, aproximadamente el 40% de la población mundial tiene una capacidad reducida para metabolizar ácido fólico. Estos individuos presentan niveles más altos de homocisteína y un mayor riesgo cardiovascular, y suelen beneficiarse más del metilfolato que del ácido fólico sintético. La riboflavina (vitamina B2), cofactor de la MTHFR, puede mejorar la actividad enzimática residual en portadores TT.
Fuentes alimentarias de folato natural
El folato es ampliamente abundante en el reino vegetal y en algunos productos animales. Las fuentes más densas son las verduras de hoja verde oscura, las legumbres y el hígado. Sin embargo, el folato es termolábil y puede perderse hasta un 50-90% durante la cocción prolongada, por lo que se recomienda consumir verduras al vapor brevemente o en crudo cuando sea posible.
- Hígado de res cocido: 215 mcg por cada 100 g (54% DRI adultos).
- Lentejas cocidas: 181 mcg por taza (45% DRI).
- Espinaca cocida: 131 mcg por media taza (33% DRI).
- Espárragos cocidos: 134 mcg por media taza (34% DRI).
- Garbanzos cocidos: 141 mcg por taza (35% DRI).
- Aguacate: 121 mcg por unidad media (30% DRI).
- Brócoli, coles de Bruselas, coliflor: 50-100 mcg por taza cocida.
- Naranja, jugo de naranja, papaya: 30-70 mcg por porción.
Dosis recomendadas (DRI) y suplementación
Las recomendaciones se expresan en equivalentes dietéticos de folato (DFE), una unidad que ajusta la diferencia de biodisponibilidad entre el folato natural (50%) y el ácido fólico sintético (85% con alimentos, 100% en ayunas). 1 mcg de ácido fólico equivale aproximadamente a 1,7 mcg DFE.
- Adultos (hombres y mujeres): 400 mcg DFE/día.
- Mujeres embarazadas: 600 mcg DFE/día (las guías de la OMS recomiendan iniciar 400 mcg/día desde la preconcepción).
- Mujeres lactantes: 500 mcg DFE/día.
- Niños y adolescentes: 150-400 mcg DFE/día según edad.
- Mujeres con embarazo previo afectado por DTN: 4-5 mg/día de ácido fólico (dosis terapéutica) desde 4 semanas antes de la concepción y durante el primer trimestre, bajo supervisión médica.
- Límite superior tolerable (UL): 1.000 mcg/día de ácido fólico sintético en adultos. No aplica al folato natural de alimentos.
En portadores del polimorfismo MTHFR, embarazadas con antecedentes de aborto recurrente, personas con depresión refractaria o pacientes con homocisteinemia elevada, las formas activas (5-MTHF, Metafolin, Quatrefolic) son una alternativa que evita la acumulación de UMFA y proporciona el folato en su forma utilizable directamente. En Suplenet ofrecemos productos premium con metilfolato bioactivo de marcas como Thorne, Codeage y Metagenics, formulados para apoyar la metilación, el embarazo saludable y la salud cardiovascular.
La controversia del UMFA: ácido fólico no metabolizado
Tras décadas de fortificación masiva con ácido fólico (Estados Unidos desde 1998, más de 80 países en la actualidad), la comunidad científica ha empezado a estudiar la presencia de ácido fólico no metabolizado (UMFA) en el plasma. Un estudio en población irlandesa adulta mayor detectó UMFA en el 94,1% de los participantes en condiciones de ayuno, con concentraciones que reflejan la saturación de la dihidrofolato reductasa (DHFR) hepática (Boilson et al., 2012).
Las preocupaciones planteadas en la literatura científica incluyen el posible enmascaramiento de la deficiencia de B12, la potencial aceleración de células precancerosas, alteración de la actividad de células NK del sistema inmune y posible interferencia con el metabolismo del folato natural. Aunque el balance riesgo-beneficio sigue favoreciendo la fortificación a nivel poblacional por la prevención de DTN, estos hallazgos refuerzan el argumento de que el folato natural en alimentos y el metilfolato bioactivo son alternativas más fisiológicas para suplementación individual a largo plazo.
Cómo elegir entre folato, ácido fólico y metilfolato
- Población general sin factores de riesgo: alimentación rica en folato natural cubre las necesidades. Si se suplementa, el ácido fólico es eficaz y económico.
- Mujeres en edad fértil y embarazadas: 400-800 mcg/día desde la preconcepción. La forma activa (5-MTHF) es preferible si se conoce el genotipo MTHFR o si hay antecedentes de aborto recurrente.
- Portadores MTHFR C677T (CT o TT): metilfolato bioactivo, idealmente combinado con metilcobalamina (B12 activa), B6 y riboflavina.
- Depresión adyuvante: L-metilfolato 7,5-15 mg/día en combinación con tratamiento antidepresivo estándar.
- Hiperhomocisteinemia: combinación de folato (400-1.000 mcg), B12 y B6, con riboflavina si hay polimorfismo MTHFR.
- Adultos mayores con preocupación por UMFA: priorizar folato natural alimentario y, si se requiere suplemento, optar por 5-MTHF.