El Tribulus terrestris es una hierba ayurvédica rica en saponinas (protodioscina) usada tradicionalmente como afrodisíaco y tónico sexual. Los metaanálisis muestran que no aumenta la testosterona en hombres sanos, pero sí mejora la función eréctil y el deseo sexual en hombres con disfunción y, de forma más consistente, el deseo sexual en mujeres pre y postmenopáusicas. No mejora el rendimiento deportivo por sí solo.
- Los metaanálisis en hombres con disfunción eréctil muestran mejoras significativas en los puntajes IIEF-5 e IIEF-15 frente a placebo, pero sin cambios en testosterona total (Suharyani 2025, 8 ensayos).
- La evidencia es clara: el Tribulus no aumenta la testosterona en hombres sanos (revisiones de Qureshi 2014, Pokrywka 2014 y Neychev 2016).
- En mujeres con trastorno de deseo sexual hipoactivo, 750 mg/día por 3-4 meses mejora el FSFI y eleva testosterona libre y biodisponible (Vale 2017, de Souza 2016).
- Dosis típicas: 750 a 1.500 mg/día de extracto estandarizado a saponinas, en 2-3 tomas con comidas, durante 8-12 semanas.
¿Qué es el Tribulus?
El Tribulus (Tribulus terrestris L.) es una hierba anual de la familia Zygophyllaceae conocida popularmente como abrojo o puncturevine. Crece en climas cálidos y áridos de Europa del sur, Asia, África y Australia, y se caracteriza por sus pequeños frutos leñosos cubiertos de espinas rígidas que dan nombre a la planta.
Sus partes aéreas y frutos se utilizan desde hace siglos en la medicina ayurvédica de la India (donde se le llama gokshura) y en la medicina tradicional china, principalmente como tónico, diurético y remedio para dolencias urinarias y sexuales. En las últimas décadas ganó notoriedad en el mundo del fisicoculturismo tras reportes provenientes de Bulgaria que sugerían un efecto potenciador del rendimiento atlético.
El interés científico se concentra en sus saponinas esteroidales, especialmente la protodioscina, considerada su principio activo más estudiado. Los extractos comerciales suelen estandarizarse por contenido de saponinas (habitualmente 40 a 90 %) o por protodioscina. Se encuentra en cápsulas, tabletas, tinturas y polvos.
Composición: saponinas, protodioscina y otros compuestos
El perfil fitoquímico del Tribulus es complejo y varía según el origen geográfico, la parte de la planta utilizada y el método de extracción, un factor clave para entender la heterogeneidad de los estudios clínicos.
- Saponinas esteroidales: protodioscina, prototribestina, dioscina, diosgenina. La protodioscina es el marcador usado para estandarizar extractos de calidad (Ghanbari et al., 2021).
- Flavonoides: kaempferol, quercetina y sus glucósidos, con actividad antioxidante.
- Alcaloides: harmina y harmano, en cantidades pequeñas, responsables de parte de los estudios toxicológicos en animales.
- Lignanamidas, taninos y aceites esenciales en proporciones menores.
La concentración de protodioscina difiere notablemente entre extractos búlgaros, indios y chinos, lo que hace que dos productos con la misma dosis en miligramos puedan tener efectos biológicos muy distintos.
Uso tradicional en medicina ayurvédica y china
En la medicina ayurvédica, el gokshura (nombre sánscrito del Tribulus) se describe en los textos clásicos como un rasayana, es decir, un rejuvenecedor. Se utilizaba para tonificar el sistema urinario, mejorar la fertilidad masculina, aliviar cálculos renales y como afrodisíaco suave, generalmente combinado con otras hierbas como ashwagandha o shatavari.
En la medicina tradicional china, los frutos secos (Bai Ji Li) se empleaban para "mover el hígado", calmar cefaleas, tratar picor en la piel y estimular la visión. El uso cardiovascular chino es relativamente moderno, apoyado en estudios preclínicos sobre el endotelio y la liberación de óxido nítrico.
El salto hacia el deporte ocurrió en los años 70 y 80, cuando atletas búlgaros y levantadores de pesas comenzaron a utilizar extractos estandarizados bajo la premisa de que mejoraban la fuerza y la recuperación. Esa reputación, en gran medida comercial, es la que en los últimos veinte años ha puesto el suplemento bajo el microscopio de la ciencia.
¿Tribulus aumenta la testosterona? Lo que dice la evidencia
Esta es probablemente la pregunta más importante y donde más se ha exagerado el producto. La evidencia acumulada apunta a una conclusión incómoda para el marketing: en hombres sanos con niveles normales, el Tribulus no aumenta la testosterona de forma clínicamente significativa.
La revisión sistemática de Qureshi, Naughton y Petroczi publicada en el Journal of Dietary Supplements analizó once estudios en humanos y animales y concluyó que "la evidencia disponible sugiere que el Tribulus terrestris no es efectivo para aumentar los niveles de testosterona en humanos, y que las afirmaciones de marketing no están respaldadas" (Qureshi et al., 2014). Solo vieron aumentos cuando Tribulus formaba parte de mezclas con otros ingredientes, sin poder aislar el efecto.
Pokrywka y colaboradores llegaron a una conclusión similar revisando el uso del Tribulus en atletas: "en humanos, un extracto de Tribulus utilizado solo, sin componentes adicionales, no mejora el estatus androgénico ni el rendimiento físico en atletas" (Pokrywka et al., 2014). El Instituto Australiano del Deporte desaconseja su uso por falta de evidencia y riesgo de contaminación con esteroides.
Neychev y Mitev, en una revisión publicada en el Journal of Ethnopharmacology, afirman que "la evidencia empírica para apoyar la hipótesis de que los efectos deseables del Tribulus se deben a propiedades potenciadoras de andrógenos es, en el mejor de los casos, inconcluyente" (Neychev & Mitev, 2016). Los autores proponen que los beneficios sexuales observados podrían explicarse por mecanismos vasculares, no hormonales.
El metaanálisis de Suharyani et al. publicado en International Journal of Impotence Research incluyó ocho ensayos en hombres con disfunción eréctil y confirmó el patrón: mejora en los puntajes IIEF-5 e IIEF-15 frente a placebo, pero sin diferencias significativas en los niveles de testosterona total (Suharyani et al., 2025). Es decir, algo hace, pero no parece ser elevar la testosterona.
Existe una excepción parcial: en mujeres pre y postmenopáusicas con bajo deseo sexual, algunos ensayos muestran aumentos leves en testosterona libre y biodisponible, pero no en testosterona total (Vale et al., 2017; de Souza et al., 2016).
Libido y función sexual: resultados mixtos pero más consistentes
A diferencia del capítulo de testosterona, los datos sobre deseo sexual y función eréctil son más favorables, aunque todavía heterogéneos. El estudio fase IV de Kamenov y colaboradores incluyó 180 hombres con disfunción eréctil leve a moderada tratados con Tribestan (750 mg/día, saponinas estandarizadas) durante 12 semanas: el grupo Tribulus tuvo mejoras estadísticamente significativas en el IIEF total, la satisfacción en el coito, la función orgásmica, el deseo sexual y la satisfacción global frente a placebo (Kamenov et al., 2017).
En contraste, Santos et al. evaluaron 30 hombres con disfunción eréctil tomando 800 mg/día durante solo 30 días y no encontraron superioridad frente a placebo ni cambios en testosterona total (Santos et al., 2014). La duración y la dosis parecen importar.
En mujeres con trastorno de deseo sexual hipoactivo, los resultados son más uniformes. Akhtari et al. reportaron mejoras significativas en el Female Sexual Function Index (FSFI) tras cuatro semanas con 7,5 mg/día (Akhtari et al., 2014); Vale y de Souza confirmaron el patrón en mujeres pre y postmenopáusicas con 750 mg/día (Vale et al., 2017). Una revisión sistemática concluye que el Tribulus puede mejorar la disfunción sexual femenina, pero califica la certeza de la evidencia como "muy baja" (Martimbianco et al., 2020).
El mecanismo más plausible, según la literatura actual, es vascular: liberación de óxido nítrico en el endotelio peneal y vaginal, mejorando el flujo sanguíneo local, más que una acción androgénica directa.
Tribulus en el deporte y rendimiento físico
En atletas, la evidencia es aún más discreta. Los ensayos en hombres entrenados que entrenaban fuerza durante 4 a 8 semanas con dosis de 450 a 3.200 mg/día no han logrado mostrar aumentos consistentes en fuerza, masa magra, potencia ni composición corporal superiores al grupo placebo cuando el Tribulus se utiliza como intervención aislada.
Pokrywka et al. resumen la situación con claridad: el Tribulus no ha demostrado mejorar el rendimiento atlético en estudios bien controlados, y reportan un caso documentado de un extracto contaminado con un esteroide anabólico prohibido que generó un positivo en control antidopaje (Pokrywka et al., 2014). Este punto es crítico para deportistas federados: al ser una categoría de suplementos poco regulada, existe riesgo real de adulteración.
Los efectos indirectos que sí podrían beneficiar al deportista recreativo son la mejora del deseo sexual, del estado de ánimo y, posiblemente, del sueño, variables que influyen sobre la adherencia al entrenamiento. Pero no debe esperarse un efecto anabólico directo del Tribulus aislado.
Tribulus para mujeres: menopausia y deseo sexual
Paradójicamente, el campo donde el Tribulus muestra la evidencia más sólida no es el masculino sino el femenino. Varios ensayos aleatorizados en mujeres con trastorno de deseo sexual hipoactivo, tanto premenopáusicas como postmenopáusicas, han reportado mejoras significativas en el deseo, la excitación, la lubricación, el orgasmo y la satisfacción frente a placebo.
- Premenopausia: 7,5 mg/día por 4 semanas mejoró el FSFI total y todos sus dominios salvo arousal (Akhtari et al., 2014).
- Premenopausia con HSDD: 750 mg/día mejoró el FSFI y elevó testosterona libre y biodisponible (Vale et al., 2017).
- Postmenopausia: 750 mg/día durante 120 días mejoró deseo, excitación, lubricación y anorgasmia, con aumento de testosterona libre (de Souza et al., 2016).
- Postmenopausia: Postigo et al. confirmaron mejoras significativas en deseo, interés sexual y lubricación (Postigo et al., 2016).
La revisión sistemática de Martimbianco et al. advierte que, aunque los resultados son alentadores, la certeza de la evidencia es muy baja por el tamaño pequeño de los estudios y la heterogeneidad de los extractos (Martimbianco et al., 2020). La decisión de usarlo debe ser compartida con el ginecólogo.
Mecanismos de acción propuestos
La literatura propone varios mecanismos, algunos mejor soportados que otros. Ninguno explica por sí solo todos los efectos reportados.
- Liberación de óxido nítrico endotelial: las saponinas activarían la sintasa de óxido nítrico (eNOS) en el endotelio vascular, facilitando la vasodilatación en los cuerpos cavernosos. Es el mecanismo con mayor respaldo experimental (Gauthaman et al., 2003).
- Modulación de andrógenos (parcial): en mujeres, elevación modesta de testosterona libre y biodisponible; en hombres sanos, el efecto no se replica.
- Acción sobre receptores de dopamina y neurotransmisores: podrían influir en el componente central del deseo sexual.
- Efecto antioxidante y antiinflamatorio: via flavonoides, con impacto indirecto en función endotelial y ovárica.
La visión tradicional de que el Tribulus eleva la testosterona ha sido progresivamente abandonada por la literatura independiente; los mecanismos vasculares y de nitric oxide se perfilan como la explicación más plausible.
Dosis y cómo tomar Tribulus
Las dosis utilizadas en ensayos clínicos varían considerablemente según la indicación y el extracto. No existe una dosis universalmente establecida; las cifras a continuación son las empleadas en estudios revisados por pares.
- Disfunción eréctil / libido masculina: 750 a 1.500 mg/día divididos en tres tomas, con extracto estandarizado a saponinas (ensayos de 8 a 12 semanas).
- Deseo sexual hipoactivo en mujeres: 7,5 mg/día (Akhtari) o 750 mg/día (Vale, de Souza), durante 4 a 17 semanas.
- Uso general como tónico ayurvédico: 500 a 1.500 mg/día de polvo o extracto estandarizado.
- Deporte: sin dosis recomendada respaldada por evidencia; los ensayos han usado 450 a 3.200 mg/día sin resultados anabólicos consistentes.
Cuándo tomarlo: con las comidas para mejorar tolerancia digestiva. Los ensayos suelen repartir la dosis en dos o tres tomas a lo largo del día.
Combinaciones estudiadas: algunos ensayos combinan Tribulus con ashwagandha, maca, fenogreco, zinc o vitamina D. Las combinaciones muestran efectos mayores que el Tribulus aislado, pero no permiten atribuir el beneficio a una sola molécula.
En Suplenet recomendamos elegir extractos estandarizados con porcentaje declarado de saponinas o protodioscina, y verificar que el producto cuente con sello de buenas prácticas de manufactura o certificaciones de terceros, dado el riesgo documentado de contaminación.
Efectos secundarios y contraindicaciones
Efectos secundarios
En los ensayos clínicos, el Tribulus se tolera bien y la frecuencia de eventos adversos es comparable a placebo (Suharyani et al., 2025). Los efectos reportados, generalmente leves, incluyen:
- Gastrointestinales: malestar estomacal, náuseas, calambres, diarrea leve, sobre todo con dosis altas en ayunas.
- Insomnio o agitación: reportado ocasionalmente cuando se toma por la noche.
- Ginecomastia y alteraciones prostáticas: reportes aislados en dosis muy altas y prolongadas, no replicados en ensayos controlados.
- Toxicidad renal: estudios en roedores con dosis altas de extractos hidroalcohólicos mostraron daño tubular (Gandhi et al., 2013). Relevante en personas con enfermedad renal preexistente.
Contraindicaciones
- Embarazo y lactancia: evitar por datos insuficientes y potencial actividad hormonal.
- Cánceres hormono-dependientes: cáncer de mama, próstata o endometrio; por su posible influencia sobre andrógenos, consultar oncología antes de usar.
- Insuficiencia renal: riesgo de nefrotoxicidad en dosis altas o uso prolongado.
- Diabetes tratada: el Tribulus puede potenciar el efecto hipoglucemiante y exigir ajuste de la medicación.
- Hipertensión tratada o presión baja: precaución por su efecto vasodilatador.
- Atletas federados: riesgo de positivos en antidopaje por contaminación con esteroides anabólicos de extractos mal procesados.
- Tratamiento con anticoagulantes, litio o terapia hormonal: posibles interacciones; consultar al médico.
Cómo evaluar un buen extracto de Tribulus
Dada la enorme variabilidad entre productos del mercado, conviene exigir criterios mínimos de calidad antes de comprar:
- Estandarización declarada: porcentaje de saponinas (ideal 40 a 90 %) o contenido de protodioscina.
- Origen de la materia prima: extractos búlgaros tradicionalmente tienen perfiles más ricos en protodioscina.
- Parte de la planta utilizada: las partes aéreas (hojas y frutos) concentran más saponinas que las raíces.
- Certificaciones de calidad: GMP, análisis por terceros, ausencia de contaminantes y de esteroides exógenos.
- Transparencia de etiqueta: desconfiar de productos que prometen "aumentos dramáticos de testosterona" o mezclas "proprietarias" sin dosis específica.
¿Qué esperar realmente del Tribulus?
Una expectativa honesta, apoyada en la literatura, luce así:
- Es probable que mejore el deseo y la función sexual en mujeres con bajo deseo, especialmente en peri y postmenopausia.
- Es posible que mejore la función eréctil y la satisfacción sexual en hombres con disfunción eréctil leve a moderada, con dosis adecuadas y tratamientos de 8 a 12 semanas.
- Es improbable que aumente la testosterona total en hombres sanos, adultos jóvenes o atletas.
- Es improbable que mejore directamente la fuerza, la masa muscular o el rendimiento atlético cuando se usa aislado.
Leído con estas expectativas, el Tribulus deja de ser el potenciador de testosterona que prometía el marketing de los años 90 y pasa a ser un fitoterápico razonable para la función sexual, con un perfil de seguridad aceptable cuando se elige bien y se respetan las contraindicaciones.