La yerba mate (Ilex paraguariensis) es una infusión tradicional sudamericana con un perfil fitoquímico único: combina cafeína (30-80 mg/taza), más de 58 polifenoles (ácido clorogénico, rutina) y saponinas triterpénicas. Ensayos clínicos muestran que reduce el colesterol LDL hasta un 13% en pacientes bajo estatinas, disminuye la presión arterial y la inflamación, y aumenta la oxidación de grasas. Se recomienda tomarla a menos de 65 °C para evitar riesgo esofágico.
- La yerba mate reduce el LDL-colesterol un 8,6-8,7% en normo y dislipidémicos, y hasta un 13,1% adicional en pacientes con estatinas tras 40 días (de Morais et al., 2009).
- Contiene más de 58 polifenoles, con ácido 3-cafeoilquínico (26-29%) y 5-cafeoilquínico (21-22%) como dominantes; capacidad antioxidante equivalente al té verde.
- Aporta 30-80 mg de cafeína por taza (~50% del café) con liberación más gradual por complejación con polifenoles.
- Consumirla a más de 65 °C triplica el riesgo de cáncer esofágico (IARC 2A): el problema es la temperatura, no la yerba; dejarla enfriar neutraliza este riesgo.
Qué es la yerba mate
La yerba mate es la hoja seca, triturada y estacionada de Ilex paraguariensis St. Hil., un árbol perenne de la familia Aquifoliaceae nativo de la selva subtropical de Paraguay, el noreste de Argentina, el sur de Brasil y el sudeste de Uruguay. Sus hojas se secan, tuestan ligeramente (zapecado) y maduran durante meses para obtener la bebida caliente tradicional que consumen a diario más de 150 millones de personas en el Cono Sur.
Los análisis por LC-MS han identificado más de 58 polifenoles en infusiones de yerba mate, siendo los ácidos cafeoilquínicos (3-, 4- y 5-cafeoilquínico) y el 3,5-dicafeoilquínico los más abundantes, junto con flavonoides como la rutina y metilxantinas como la cafeína (Mateos et al., 2017). El perfil fitoquímico combina tres familias con bioactividad marcada: polifenoles, metilxantinas y saponinas triterpénicas.
Para qué sirve la yerba mate
La yerba mate se utiliza tradicionalmente como estimulante cognitivo y físico, y hoy la investigación clínica la respalda en varios frentes: reducción de colesterol LDL, protección cardiometabólica, actividad antioxidante, apoyo al metabolismo de la glucosa y sensación de saciedad. Sus efectos combinan la cafeína (energía y alerta) con un pool polifenólico que aporta beneficios sostenidos más allá del estímulo agudo.
- Energía y enfoque mental: aporta entre 30 y 80 mg de cafeína por porción, comparable a una taza de té.
- Defensa antioxidante: su capacidad antioxidante es equiparable al té verde por su alta densidad de ácido clorogénico.
- Perfil lipídico: reducciones demostradas de LDL-C entre 8 y 13% en dislipidémicos (de Morais et al., 2009).
- Control del apetito: menor percepción de hambre por modulación de grelina y GIP (Bravo et al., 2025).
Composición química: cafeína, teobromina y polifenoles
El perfil activo de la yerba mate tiene tres componentes jerarquizados. En primer lugar, las metilxantinas: la cafeína representa aproximadamente el 90% del contenido de xantinas, acompañada por teobromina y trazas de teofilina. Una taza típica aporta entre 30 y 80 mg de cafeína, dependiendo del tiempo de infusión y la proporción hoja/agua (Mateos et al., 2017).
En segundo lugar, los polifenoles: derivados de ácidos hidroxicinámicos (principalmente ácido clorogénico y sus isómeros) que constituyen ~90% del perfil fenólico, y flavonoles (rutina, quercetina glicosilada) que aportan el 10% restante. Un extracto seco por spray drying puede contener hasta 178 mg de fenoles totales por gramo (Berté et al., 2011).
En tercer lugar, las saponinas triterpénicas (mateínas I-III), responsables de la espuma y del sabor ligeramente amargo. Estas saponinas tienen actividad hipocolesterolémica documentada en modelos animales (Bravo et al., 2014).
Yerba mate como antioxidante
La capacidad antioxidante de la yerba mate se sitúa entre las más altas de las bebidas vegetales comunes, comparable al té verde y al cacao. Los ensayos DPPH reportan un IC50 de 2,52 mg/mL para extracto seco (Berté et al., 2011), y en modelos in vitro el extracto neutraliza eficazmente el radical ABTS, dona electrones al complejo FRAP y activa catalasa endógena.
El mecanismo combina acción directa (captura de radicales libres por donación de H desde los grupos fenólicos) e indirecta (quelación de iones metálicos). Teselkin et al. (2023) demostraron que los polifenoles del mate —quercetina, rutina, ácidos cafeico y clorogénico— quelan hierro Fe(II) en el rango de 20-30 μM, evitando reacciones Fenton generadoras de estrés oxidativo.
Yerba mate y salud cardiovascular
La evidencia cardiovascular es una de las más sólidas. En un ensayo controlado con 102 sujetos que consumieron 330 mL tres veces al día durante 40 días, la yerba mate redujo el LDL-colesterol un 8,7% en normolipidémicos y un 8,6% en dislipidémicos, con una caída adicional del 13,1% en pacientes que ya recibían estatinas (de Morais et al., 2009). El colesterol HDL aumentó un 4,4-6,2% según el grupo.
Un ensayo cruzado, aleatorizado y controlado de 2025 en consumidores no habituales confirmó efectos cardiometabólicos del consumo moderado durante 8 semanas: reducción de presión arterial, de citoquinas inflamatorias y de quimioquinas, junto con disminución de grelina y polipéptido inhibidor gástrico (GIP), marcadores asociados al control del apetito y homeostasis glucémica (Bravo et al., 2025).
Modelos animales de hipercolesterolemia también muestran acción hipolipemiante robusta: reducción de triglicéridos, colesterol total y LDL-C, además de menor malondialdehído sérico (marcador de peroxidación lipídica) tras consumo crónico (Bravo et al., 2014).
Yerba mate, metabolismo y control del peso
La yerba mate aparece en formulaciones multi-ingrediente para pérdida grasa por tres mecanismos complementarios: estimulación de la lipólisis vía cafeína, activación de la oxidación de ácidos grasos durante el ejercicio y modulación de la saciedad.
Un ensayo clínico aleatorizado con suplementación aguda que incluía yerba mate, té verde y guaraná demostró aumento significativo de la oxidación de ácidos grasos (FAO) en reposo y ejercicio submáximo, menor percepción de esfuerzo (RPE) y tendencia a mayor saciedad (Alkhatib et al., 2015). Estudios en modelos de obesidad inducida por dieta rica en grasas muestran que la suplementación con yerba mate reduce peso corporal, glucosa plasmática, hemoglobina glicosilada y HOMA-IR (Li et al., 2019).
Yerba mate y homeostasis de la glucosa
El ácido clorogénico del mate —su polifenol mayoritario— modula la absorción intestinal de glucosa y la secreción pancreática de insulina. En islotes pancreáticos aislados, la yerba mate incrementó la expresión de IRS-1 y PI3K (p110), mejoró la secreción de insulina estimulada por glucosa (GSIS) y redujo la expresión de TNF-α y PAI-1 en el páncreas (Maiztegui et al., 2023).
Estos hallazgos sugieren que el consumo regular de yerba mate puede contribuir al apoyo de la salud metabólica en contextos de prediabetes o sensibilidad insulínica reducida, aunque los resultados clínicos en humanos aún requieren ensayos más largos y con mayor tamaño muestral.
Yerba mate vs té verde, café y guaraná
- vs té verde (Camellia sinensis): mayor contenido total de polifenoles por porción por la densidad de ácidos cafeoilquínicos, pero menor contenido de L-teanina y catequinas tipo EGCG. Ambos tienen perfil antioxidante equivalente.
- vs café: aproximadamente la mitad de cafeína por taza (30-80 mg vs 80-120 mg), pero aporta saponinas y flavonoides ausentes en el café filtrado. La liberación de cafeína del mate es más gradual por matrices fenólicas.
- vs guaraná: el guaraná supera ampliamente en concentración de cafeína (2-5% vs 1-2% en mate) pero tiene muchos menos ácidos clorogénicos. Se suelen combinar en fórmulas ergogénicas.
- vs té matcha: el matcha aporta más L-teanina (relajación sin sedación) mientras que el mate compensa con saponinas y mayor variedad de ácidos fenólicos.
Dosis, preparación y cómo tomarla
La preparación tradicional (mate cebado) utiliza 50 g de yerba en una calabaza con bombilla y agua entre 70 y 80 °C, rellenada múltiples veces a lo largo de una sesión. Una porción de mate cocido (tipo té) se prepara con 2-3 g de yerba en 200 mL de agua caliente durante 3-5 minutos.
Las dosis estudiadas en ensayos clínicos de efectos cardiometabólicos oscilan entre 1 y 1,5 L/día (aproximadamente 3 porciones grandes). Para quienes buscan energía sin exceder cafeína, 1-2 tazas diarias son equivalentes a 40-160 mg de cafeína total. En Colombia puedes encontrar yerba mate en presentación de té en bolsitas o extractos estandarizados; en Suplenet la ofrecemos dentro de nuestra línea de suplementos de hierbas y plantas medicinales.
Momento óptimo de consumo
Por su contenido de cafeína, se recomienda consumirla en la mañana o primera hora de la tarde, evitando las 6-8 horas previas a dormir. Combinada con L-teanina produce una energía más estable sin picos de nerviosismo.
Contraindicaciones y precauciones
La yerba mate es generalmente segura a dosis moderadas, pero existen precauciones importantes:
- Temperatura elevada: consumirla a muy alta temperatura (>65 °C) se asocia con mayor riesgo de cáncer esofágico. Un estudio caso-control en Uruguay reportó un riesgo relativo de 2,95 (IC 95%: 1,30-6,74) al tomar más de 1 L/día a temperatura muy caliente (Sewram et al., 2003). La IARC clasifica "bebidas muy calientes" como Grupo 2A (probable carcinógeno), no a la yerba mate en sí. Dejarla enfriar a 60-65 °C elimina este riesgo.
- Embarazo y lactancia: limitar cafeína total a <200 mg/día. Consultar al médico.
- Trastornos de ansiedad y arritmias: la cafeína puede exacerbarlos. Moderar consumo.
- Interacciones: precaución con IMAO, estimulantes, teofilina y anticoagulantes.
- Sueño: evitar después de las 5 PM en metabolizadores lentos de cafeína.
Cultivo, producción y tradición
La producción mundial de yerba mate supera las 700.000 toneladas anuales, concentradas en Argentina (Misiones, Corrientes), Brasil (Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul) y Paraguay. El proceso industrial incluye cosecha (tarefa), sapecado (exposición rápida al fuego para inactivar enzimas oxidativas), secado, canchado (molienda grosera), estacionamiento (maduración natural de 6-24 meses) y molienda final.
Tres estilos principales llegan al consumidor: mate tradicional argentino (hoja y palo, estacionamiento largo), chimarrão brasileño (verde intenso, sin estacionar, molienda fina) y tereré (consumido frío en Paraguay). Cada estilo modifica ligeramente el perfil de polifenoles y la intensidad del sabor.