La vid roja (Vitis vinifera) es una planta medicinal cuyo extracto estandarizado de hojas —conocido como AS 195— contiene flavonoides polifenólicos como quercetina-3-O-β-glucurónido e isoquercitrina que refuerzan el endotelio venoso. Ensayos clínicos aleatorizados muestran que dosis diarias de 360 a 720 mg reducen el volumen de la pierna, la circunferencia de la pantorrilla y los síntomas (pesadez, hormigueo, dolor) en insuficiencia venosa crónica grados I–II, con un perfil de tolerancia comparable al placebo.
- Extracto estandarizado AS 195 (360–720 mg/día) reduce el volumen de la pierna en 76–100 g frente a placebo tras 12 semanas (Kiesewetter, 2000).
- Mejora el flujo microvascular cutáneo (+241 UA) y la presión transcutánea de oxígeno (+1,35 mmHg) en 6 semanas (Kalus, 2004).
- Sus principios activos —quercetina-3-O-β-glucurónido, isoquercitrina, epicatequina, rutina y resveratrol— se acumulan en la íntima venosa y preservan la barrera endotelial.
- Tolerancia comparable a placebo en ensayos con 248–260 pacientes; útil cuando las medias de compresión no son tolerables.
Qué es la vid roja
La vid roja es la denominación que reciben las hojas y brotes maduros de Vitis vinifera L., la misma especie que da origen a las uvas de mesa y al vino. El adjetivo "roja" describe la coloración intensa que adquieren las hojas en otoño por acumulación de antocianinas cuando el viñedo entra en senescencia. Tradicionalmente, la medicina europea ha empleado infusiones, decocciones y, sobre todo, extractos hidroalcohólicos estandarizados de estas hojas para tratar trastornos circulatorios de las piernas (Stücker et al., 2019).
El fitofármaco más estudiado es el extracto AS 195 (también comercializado como Antistax®), un extracto acuoso estandarizado de folia vitis viniferae cuyo marcador analítico principal es el glucurónido de quercetina junto con isoquercitrina. Esta composición lo distingue del extracto de semilla de uva, rico en proantocianidinas oligoméricas, y del resveratrol aislado de la piel del fruto.
Para qué sirve la vid roja
La indicación clínica mejor respaldada de la vid roja es la insuficiencia venosa crónica (IVC) grados I y II según la clasificación de Widmer (C1s a C4 de la clasificación CEAP). En este escenario actúa como venotónico y protector capilar, reduciendo el edema de las extremidades inferiores y mejorando síntomas subjetivos como pesadez, tensión, hormigueo y dolor en las piernas.
- Reducción de edema: disminuye el volumen de la pantorrilla medido por pletismografía por desplazamiento de agua.
- Microcirculación cutánea: mejora el flujo sanguíneo capilar y la oxigenación transcutánea en zona maleolar.
- Protección endotelial: preserva la integridad del endotelio venular frente a la agresión de neutrófilos y plaquetas activadas.
- Complemento a la compresión: útil en pacientes que no toleran medias de compresión o que requieren apoyo farmacológico adicional.
Vid roja y varices / insuficiencia venosa crónica
El ensayo clínico pivotal de Kiesewetter y colaboradores (Kiesewetter et al., 2000), aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo sobre 260 pacientes con IVC, demostró que tras 12 semanas de tratamiento el volumen de la pierna disminuyó en los grupos activos frente a un aumento progresivo en el grupo placebo. La diferencia media respecto a placebo fue de −75,9 g con 360 mg/día y −99,9 g con 720 mg/día, con reducciones paralelas de la circunferencia del tobillo y la pantorrilla estadísticamente significativas (p<0,001).
Un segundo ensayo multicéntrico en pacientes con IVC más avanzada (CEAP grados C3–C4a) confirmó que 720 mg diarios de AS 195 durante 84 días redujeron el volumen de la extremidad inferior en aproximadamente 20 ml frente a placebo, con alivio significativo del dolor medido en escala visual analógica (Rabe et al., 2011). Una revisión sistemática posterior concluyó que el extracto ofrece beneficio terapéutico consistente sobre volumen de la pierna, circunferencia, pesadez, hormigueo y dolor, con tolerabilidad favorable (Azhdari et al., 2020).
Vid roja y circulación periférica
Más allá de la reducción de edema, la vid roja mejora parámetros objetivos de la microcirculación. Un estudio cruzado aleatorizado demostró que 360 mg diarios de AS 195 durante seis semanas incrementaron el flujo microvascular cutáneo en la región maleolar en +241,8 unidades arbitrarias frente a una caída de −41 UA en el grupo placebo, y elevaron la presión transcutánea de oxígeno en 1,35 mmHg mientras el placebo la reducía en 7,27 mmHg (Kalus et al., 2004).
El mecanismo propuesto implica la acumulación de los flavonoides del extracto en la íntima venular, donde inhiben la cascada inflamatoria y protrombótica que subyace a la progresión de los trastornos venosos crónicos. Experimentos in vitro mostraron que el extracto previene el aumento de conductividad hidráulica endotelial inducido por productos liberados por plaquetas y neutrófilos activados, e incluso reparan el endotelio previamente dañado (Nees et al., 2003).
Polifenoles principales de la vid roja
La vid roja es una matriz polifenólica compleja perteneciente a la gran familia de los flavonoides. Los análisis por HPLC identifican como componentes mayoritarios la quercetina-3-O-β-D-glucurónido e isoquercitrina (quercetina-3-O-β-glucósido), acompañados de gallic acid, ácido clorogénico, epicatequina, rutina y resveratrol en proporciones menores (Lin et al., 2017).
- Antocianinas: pigmentos rojos responsables del color otoñal de la hoja; captadores de radicales libres.
- Flavonoles (quercetina y derivados): principales responsables del efecto venotónico y protector endotelial.
- Proantocianidinas oligoméricas: presentes sobre todo en la semilla; con actividad antioxidante demostrada in vitro frente a superóxido y radicales hidroxilo (Janisch et al., 2006).
- Resveratrol: estilbenoide de la piel del fruto, asociado a mejora de la función endotelial y activación de SIRT1 (Parsamanesh et al., 2021).
Vid roja y actividad antioxidante
Los polifenoles de Vitis vinifera actúan como antioxidantes de amplio espectro. Capturan especies reactivas de oxígeno, quelan metales prooxidantes como el cobre e inhiben la peroxidación lipídica de las lipoproteínas de baja densidad. El estudio de Janisch et al. mostró que las polifenoles liberados tras la digestión simulada conservan capacidad de neutralizar superóxido, radicales hidroxilo y oxígeno singlete (Janisch et al., 2006).
En grano, distintas variedades de Vitis vinifera muestran capacidades antioxidantes diferenciales: variedades blancas como Chardonnay y Sauvignon Blanc presentan mayor contenido en proantocianidinas totales, mientras que las tintas como Cabernet Sauvignon y Carménère acumulan mayores niveles de antocianinas (de la Cerda-Carrasco et al., 2014). Esta variabilidad justifica que los extractos farmacéuticos se estandaricen por marcadores concretos (como la quercetina-glucurónido en AS 195) para garantizar reproducibilidad clínica.
Combinación con diosmina, hesperidina y otros venotónicos
En la farmacoterapia flebológica, la vid roja se sitúa junto a otros agentes venoactivos de base flavonoide. La diosmina y la hesperidina —habitualmente formuladas como fracción flavonoide micronizada purificada— comparten mecanismo con los glucurónidos de quercetina del AS 195: refuerzan el tono venoso, reducen la permeabilidad capilar y disminuyen la adhesión leucocitaria al endotelio.
Las guías clínicas europeas (ESVS 2022) sitúan este grupo de fármacos flebotrópicos como tratamiento adyuvante de la compresión elástica. Otras alternativas naturales ampliamente utilizadas son el extracto de castaño de indias (escina), la centella asiática, el Pycnogenol y la bromelina por su efecto antiedematoso. La vitamina C potencia la síntesis de colágeno de la pared venosa.
Dosis y formas de uso
La dosis con mejor evidencia clínica es la del extracto estandarizado AS 195, con dos regímenes validados en ensayos aleatorizados: 360 mg/día y 720 mg/día, ambos administrados en una única toma diaria, habitualmente por la mañana con agua (Kiesewetter et al., 2000; Rabe et al., 2011). En estudios observacionales también se ha utilizado 180 mg dos veces al día —360 mg/día en total— durante 6 semanas con buenos resultados (Schaefer et al., 2003; Monsieur & Van Snick, 2006).
- Duración mínima: 6 semanas para observar reducción significativa de edema; 12 semanas para efectos mantenidos sobre síntomas subjetivos.
- Presentaciones: cápsulas de gelatina dura o comprimidos recubiertos que aportan 180, 360 o 720 mg de extracto seco por toma.
- Otros formatos: infusión de hojas secas y extractos hidroalcohólicos no estandarizados, con evidencia clínica mucho más limitada.
En Suplenet puedes encontrar extractos estandarizados de Vitis vinifera y complejos venotónicos que combinan varios de estos fitofármacos, importados de marcas con control de calidad estricto.
Efectos secundarios y contraindicaciones
En los ensayos clínicos controlados, la tolerabilidad de la vid roja (AS 195) ha sido comparable a la del placebo. Los eventos adversos más frecuentemente reportados son leves y de tipo gastrointestinal —molestias digestivas, náuseas— presentes en un pequeño porcentaje de pacientes (Schaefer et al., 2003). No se han documentado interacciones farmacológicas clínicamente relevantes en los estudios disponibles (Stücker et al., 2019).
- Embarazo y lactancia: no se recomienda por falta de datos de seguridad.
- Pacientes anticoagulados: aunque las dosis clínicas no han mostrado efecto anticoagulante clínicamente significativo, se sugiere consultar al médico por el contenido flavonoide.
- Insuficiencia renal o hepática grave: utilizar con precaución y supervisión.
- Alergia conocida: evitar en caso de hipersensibilidad a Vitis vinifera o a derivados de la uva.
- Signos de alarma: edema asimétrico súbito, dolor intenso, calor o enrojecimiento de la pierna requieren evaluación médica urgente para descartar trombosis venosa profunda; la vid roja no reemplaza el tratamiento médico.