El palo de arco o Pau d'Arco es la corteza interna del árbol sudamericano Tabebuia avellanedae/impetiginosa (también llamado lapacho o taheebo), usado durante más de 1.500 años por pueblos indígenas como Incas y Guaraníes. Contiene lapachol y beta-lapachona, naftoquinonas con actividad antifúngica (Candida), antibacteriana, antiparasitaria (Trypanosoma cruzi) y antiinflamatoria demostrada en estudios preclínicos. Se consume en té, cápsulas (500-1500 mg/día) o extracto. Está contraindicado con anticoagulantes y en embarazo.
- Fuente: corteza interna del árbol Tabebuia avellanedae/impetiginosa, nativo de la Amazonía sudamericana, con más de 1.500 años de uso tradicional.
- Compuestos activos clave: lapachol y beta-lapachona (naftoquinonas) con actividad antifúngica, antibacteriana y antiparasitaria in vitro.
- Beta-lapachona inhibió hasta 92,7% el crecimiento de Candida auris resistente a fluconazol en estudios in vitro (2024).
- Dosis tradicional: 500-1500 mg/día en cápsulas o 1-2 tazas de té lapacho; contraindicado con anticoagulantes y en embarazo.
El palo de arco, conocido también como Pau d'Arco, lapacho o taheebo, es la corteza interna de los árboles Tabebuia avellanedae y Tabebuia impetiginosa (hoy reclasificados dentro del género Handroanthus), nativos de la selva amazónica y otras regiones de Sudamérica. Utilizada desde hace siglos por pueblos indígenas como los Incas y los Guaraníes, esta corteza se prepara tradicionalmente en infusión y concentra compuestos bioactivos únicos —principalmente lapachol y beta-lapachona— que han sido objeto de investigación científica por sus propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y antitumorales (Gómez Castellanos et al., 2009).
Qué es el palo de arco
El palo de arco es un remedio herbal derivado de la capa interna de la corteza (lifloema) de árboles tropicales sudamericanos del género Tabebuia/Handroanthus, especialmente T. avellanedae y T. impetiginosa, conocidos colectivamente como "Red Lapacho". Su característico color violáceo-rojizo y su aroma resinoso se deben a la elevada concentración de naftoquinonas, compuestos que le otorgan la mayor parte de sus propiedades medicinales (Zhang et al., 2020). La corteza se comercializa seca en trozos, triturada, en polvo o como extracto estandarizado en cápsulas.
Árbol de origen: Tabebuia avellanedae y Tabebuia impetiginosa
El árbol del Pau d'Arco puede alcanzar los 30 metros de altura y pertenece a la familia Bignoniaceae. Se distribuye por la cuenca amazónica, el Chaco, el Cerrado brasileño y el noreste de Argentina, y se distingue por sus espectaculares flores magenta que tapizan el dosel en primavera. Botánicamente, Tabebuia avellanedae es considerada sinónimo de T. impetiginosa, aunque la literatura etnofarmacológica suele emplear ambos nombres indistintamente (Gómez Castellanos et al., 2009). Solo la corteza interna —no la madera ni la corteza externa— posee los niveles terapéuticamente relevantes de lapachol y sus derivados.
Uso tradicional indígena: Incas, Guaraníes y más de 1500 años de historia
Culturas precolombinas como los Incas, Guaraníes, Tupís y otros pueblos amazónicos han usado el lapacho durante más de quince siglos. Preparado como decocción o té, se empleaba para tratar fiebres, malaria, disentería, infecciones cutáneas, úlceras, parásitos intestinales y como tónico general. Los Guaraníes llamaban "taheebo" a la madera y la consideraban un árbol sagrado por sus propiedades curativas (Lee et al., 2012). En la década de 1960, la prensa brasileña reportó supuestas curas "milagrosas" en pacientes oncológicos, lo que impulsó las primeras investigaciones modernas por parte del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) estadounidense.
Compuestos bioactivos: lapachol, beta-lapachona y otras quinonas
El perfil fitoquímico del palo de arco es complejo, pero dos moléculas destacan como las más estudiadas: el lapachol y la beta-lapachona, ambas naftoquinonas prenildispuestas. A ellas se suman alfa-lapachona, deoxilapachol, tabebuina, furanonaftoquinonas, iridoides, ésteres ciclopentenílicos y glicósidos fenólicos (Zhang et al., 2016). Los flavonoides y quercetina también están presentes en menor proporción. La beta-lapachona es considerada el principal compuesto antitumoral y se genera in vivo por ciclación del lapachol en medio ácido.
- Lapachol: naftoquinona prenilada con actividad antitumoral, antiparasitaria y antifúngica.
- Beta-lapachona: derivado del lapachol; estudios preclínicos muestran actividad proapoptótica selectiva sobre células tumorales vía NQO1.
- Alfa-lapachona: isómero con actividad tripanocida demostrada in vitro.
- Iridoides y ésteres ciclopentenílicos: responsables de efectos antiinflamatorios.
Actividad antifúngica contra Candida albicans (in vitro)
Una de las propiedades más estudiadas del palo de arco es su acción antifúngica, mediada principalmente por la beta-lapachona. Estudios in vitro han demostrado inhibición del crecimiento planctónico de Candida albicans, C. glabrata y cepas resistentes como C. auris resistente a fluconazol, con reducciones de hasta el 92,7% en el crecimiento y del 84,9% en la formación de biopelícula a 100 µg/ml (de Moraes et al., 2024). El mecanismo involucra daño a la pared celular de quitina, alteración de lípidos neutros y disfunción mitocondrial. Esta evidencia, aunque preclínica, sustenta su uso tradicional como remedio antifúngico complementario junto con otras estrategias antimicrobianas como el ajo o los probióticos.
Acción antibacteriana y antiparasitaria
Los extractos de Pau d'Arco muestran actividad contra bacterias grampositivas como Staphylococcus aureus, Helicobacter pylori y Streptococcus spp., y en menor medida frente a gramnegativas. En el terreno antiparasitario, destaca la actividad tripanocida: tanto el lapachol como las lapachonas inhibieron el crecimiento de epimastigotes y trypomastigotes de Trypanosoma cruzi (causante de la enfermedad de Chagas) en estudios in vitro, con potencias similares o superiores a los fármacos de referencia nifurtimox y benznidazol (Salas et al., 2008). El mecanismo propuesto es la generación de estrés oxidativo intracelular vía ciclo redox.
Propiedades antiinflamatorias y analgésicas
El palo de arco posee un perfil antiinflamatorio documentado tanto en modelos celulares como animales. Extractos etanólicos redujeron la producción de óxido nítrico, prostaglandina E2, TNF-alfa e IL-1beta en macrófagos RAW 264.7 estimulados con LPS, actuando sobre las vías NF-kB y AP-1 (Suo et al., 2012; Park et al., 2017). En modelos de osteoartritis inducida por monoyodoacetato, una formulación estandarizada (Tabetri) mejoró síntomas clínicos y marcadores inflamatorios. En ratones, dosis de 200 mg/kg mostraron efecto analgésico del 30% e inhibición de la inflamación aguda del 30-50%.
Investigación sobre beta-lapachona y actividad antitumoral (preclínica)
La beta-lapachona es la molécula del Pau d'Arco con más patentes y publicaciones en oncología. Actúa como sustrato de la enzima NQO1 (NAD(P)H quinona oxidorreductasa 1), sobreexpresada en muchos tumores (pulmón, mama, colon, páncreas), donde genera especies reactivas de oxígeno que desencadenan apoptosis selectiva (Hussain & Green, 2017). Derivados sintéticos (como ARQ 501) han llegado a ensayos clínicos fase I/II. Importante: estos efectos se refieren a la molécula aislada en concentraciones farmacéuticas; el té o las cápsulas de corteza NO son un tratamiento oncológico y no deben reemplazar terapias convencionales.
El té de lapacho tradicional: preparación y consumo
El té de lapacho es la forma tradicional de consumo en Sudamérica. Se prepara hirviendo 1-2 cucharaditas (2-3 g) de corteza seca en 250 ml de agua durante 10-15 minutos, luego se cuela y se bebe caliente. Su sabor es leñoso, ligeramente amargo y con notas herbales; admite limón o miel. Se recomienda tomar 1-2 tazas al día, preferentemente entre comidas. Las naftoquinonas son poco solubles en agua fría, por lo que la decocción es la forma más eficiente de extracción. Como polifenoles y otros compuestos también pasan al agua, el té aporta también flavonoides antioxidantes.
Dosis recomendada: cápsulas, extractos y té
No existe una dosis oficial universalmente estandarizada para el palo de arco, ya que la concentración de lapachol varía entre proveedores. Las recomendaciones generales de uso tradicional y etiquetas comerciales son:
- Cápsulas de corteza en polvo: 500-1500 mg al día, repartidos en 2-3 tomas con comidas.
- Extractos estandarizados (4:1 o 10:1): 250-500 mg/día según concentración.
- Tintura (1:5 en etanol): 2-4 ml, 2-3 veces al día.
- Té de lapacho: 1-2 tazas diarias a base de 2-3 g de corteza por taza.
Se recomienda iniciar con la dosis más baja y no prolongar el uso continuo más de 4-8 semanas sin evaluación profesional. En Suplenet seleccionamos suplementos de palo de arco y otras hierbas medicinales con trazabilidad y controles de calidad.
Contraindicaciones, precauciones y efectos adversos
Aunque el palo de arco suele tolerarse bien a dosis tradicionales, existen precauciones importantes:
- Anticoagulantes: el lapachol interfiere con el ciclo de la vitamina K, pudiendo potenciar warfarina, acenocumarol, aspirina u otros antiplaquetarios.
- Embarazo y lactancia: contraindicado por potencial efecto abortivo y ausencia de estudios de seguridad.
- Cirugías: suspender al menos dos semanas antes por riesgo hemorrágico.
- Dosis altas: pueden causar náuseas, vómitos, diarrea y, en casos extremos, alargar el tiempo de protrombina.
- Interacciones: posible inhibición del citocromo CYP3A4 por iridoides (Suo & Yan, 2016), afectando fármacos metabolizados por esta vía.
Calidad del producto y adulteración
Un problema reconocido en la literatura científica es la variable calidad del palo de arco en el mercado internacional. Muchos productos contienen duramen (madera interna) en vez de corteza interna real, con niveles muy bajos de lapachol. Se recomienda elegir marcas que especifiquen: especie botánica (Tabebuia avellanedae o T. impetiginosa), parte utilizada (corteza interna / inner bark), contenido mínimo de lapachol o uso de extracto estandarizado, país de origen y certificaciones de análisis (HPLC). Similar a lo que ocurre con la uña de gato y otras plantas amazónicas, la autenticación fitoquímica es clave para garantizar actividad terapéutica.