El efluvio telógeno es una caída de pelo que aparece dos o tres meses después de un golpe como una fiebre alta; si no falta nada en la sangre se recupera solo en unos cinco meses, y las vitaminas solo ayudan cuando hay una deficiencia real, como una ferritina baja.
- El efluvio telógeno empieza, en promedio, dos meses después del evento que lo causa, y por eso casi nadie conecta la caída con su origen.
- Después del COVID, la caída se resolvió en una mediana de cinco meses y en el 95% de los casos, sin necesidad de suplementos.
- Una ferritina de 20 o menos, aun sin anemia, se asoció con más del doble de probabilidad de caída reciente del pelo.
- La biotina en dosis altas puede alterar los exámenes de tiroides y producir resultados falsos: hay que avisar antes del examen.
- Primero se mide y después se suplementa: el hierro sirve cuando falta hierro, no para acelerar un efluvio con exámenes normales.
Dos pacientes, la misma frase, el mismo mes
En septiembre del año pasado recibí en mi consulta de Bogotá, con cuatro días de diferencia, a dos mujeres que se sentaron frente a mí y dijeron casi la misma frase: "Doctora, se me está cayendo el pelo a puñados". Las dos traían en el celular fotos del desagüe de la ducha. Las dos habían contado los pelos de la almohada. Y las dos habían comprado, antes de pedir la cita, al menos un suplemento "para el cabello".
Voy a llamarlas Laura y Carolina. Los nombres y algunos detalles están cambiados para proteger su privacidad, pero las cifras de sus exámenes y de las mediciones son las que anoté en sus historias. Las cuento juntas porque enseñan mejor que cualquier revisión científica algo que repito en consulta todas las semanas: la misma caída de pelo puede tener causas completamente distintas, y las vitaminas solo sirven cuando la causa es que falta algo. A una de las dos, los suplementos le cambiaron el pronóstico. A la otra no le iban a cambiar nada, y le estaban costando plata y, como verán, un susto.
Por qué el pelo se cae tres meses después
Para entender a las dos pacientes hay que entender el reloj del folículo. En un cuero cabelludo sano, la gran mayoría de los pelos está en fase de crecimiento, y una fracción pequeña está en fase de reposo, que los dermatólogos llamamos telógeno, esperando caerse para dejar salir un pelo nuevo. Cuando el cuerpo pasa por un golpe fuerte —una fiebre alta, una cirugía, un parto, una dieta muy estricta, un duelo, ciertos medicamentos— muchos folículos saltan al mismo tiempo a esa fase de reposo. No se ve nada ese día. El pelo sigue en su lugar. Se cae de golpe semanas después, cuando el pelo nuevo empuja desde abajo.
Esa demora es la trampa. Una revisión sistemática de los casos de caída de pelo después del COVID encontró que la caída empezaba, en promedio, dos meses después de la infección, y que se resolvía en una mediana de cinco meses, con recuperación en el 95% de los casos. Un estudio turco con 181 pacientes con efluvio telógeno describió lo mismo: la caída aparece típicamente de dos a tres meses después del evento que la desencadena. Por eso casi nadie conecta la caída con su causa: cuando el pelo empieza a salir, la fiebre ya pasó y la persona está buscando el culpable en el champú o en el estrés de la semana.
A esto se le llama efluvio telógeno. Lo que importa para este artículo es que el efluvio no es una causa: es una forma de caerse el pelo. La causa puede ser un evento que ya pasó, o puede ser algo que sigue pasando, como una deficiencia de hierro o una tiroides que no está funcionando bien. Distinguir las dos situaciones es todo el trabajo.
Cómo mido la caída en consulta
En el instituto de Miami donde hice mi fellowship aprendí a desconfiar de las impresiones y confiar en las mediciones, y con el pelo aplico lo mismo. A Laura y a Carolina les hice las mismas tres pruebas el primer día, y las repetí en cada control:
- Prueba de tracción. Tomo un mechón de unos sesenta pelos cerca de la coronilla y tiro con suavidad, sin arrancar. Cuento cuántos pelos salen en la mano. En un cuero cabelludo en reposo salen muy pocos; cuando salen seis o más, la prueba se considera positiva y confirma que hay una caída activa.
- Conteo en el lavado. Les pido que el día del lavado, después de cinco días sin lavar, recojan en un colador todo el pelo que cae y lo cuenten o me lo traigan en una bolsa. Es incómodo, pero da una cifra comparable mes a mes.
- Tricoscopia. Con un dermatoscopio reviso el cuero cabelludo de cerca. Lo que busco es si los pelos que quedan son todos del mismo grosor, como pasa en el efluvio, o si hay pelos que se están volviendo más finos, que es la señal de la alopecia androgenética, un problema distinto que no se resuelve solo.
Y a las dos les pedí los mismos exámenes de sangre: hemograma, ferritina (la reserva de hierro del cuerpo), hormona tiroidea (TSH), vitamina D y vitamina B12. La tiroides entra siempre en la lista porque tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo pueden causar caída difusa del pelo, un vínculo que una revisión de 2023 describe como subestimado en la práctica.

Laura: un COVID, tres frascos y exámenes normales
Laura tenía 34 años, trabajaba como ingeniera y en junio había tenido COVID con tres días de fiebre por encima de 39 grados. No volvió a pensar en eso. A comienzos de septiembre empezó a ver el pelo en la almohada, y en dos semanas ya estaba contando mechones en la ducha. Cuando llegó a consulta tomaba tres productos al mismo tiempo: unas gomitas de biotina de 10.000 microgramos, un multivitamínico "para el pelo" que también traía biotina, y colágeno en polvo.
La prueba de tracción le sacó siete pelos. El conteo del lavado dio 240. En la tricoscopia, todos los pelos tenían el mismo grosor, sin señales de miniaturización. Y los exámenes, con una excepción que cuento en la siguiente sección, salieron normales: ferritina de 68, vitamina D de 32, B12 normal, hemograma sin anemia.
El diagnóstico fue efluvio telógeno agudo después del COVID, con el calendario exacto que describe la literatura: la fiebre en junio, la caída en septiembre. Y la parte difícil de la consulta fue explicarle a Laura que ninguno de sus tres frascos iba a acortar ese calendario. No le faltaba nada. Sus folículos no estaban dañados: estaban sincronizados, todos cayendo al mismo tiempo porque todos se habían asustado al mismo tiempo. El estudio turco que mencioné encontró, de hecho, que las pacientes con efluvio después del COVID tomaban vitaminas con más frecuencia que las demás. Es comprensible, pero la recuperación de ese tipo de caída no depende de lo que uno se tome.
El susto de la tiroides que no era
La excepción en los exámenes de Laura fue la tiroides: el primer resultado sugería una tiroides acelerada, algo que no cuadraba con nada de lo que ella me contaba. No tenía palpitaciones, no había bajado de peso, no tenía temblor. Le pregunté a qué hora se había tomado las gomitas de biotina el día del examen. Se las había tomado esa mañana, antes de ir al laboratorio.
La biotina en dosis altas interfiere con varias de las técnicas que usan los laboratorios para medir las hormonas tiroideas, y puede producir resultados falsamente alterados en personas con la tiroides perfectamente sana. Una revisión de 2024 de la Universidad de Washington en St. Louis sobre interferencias en las pruebas de tiroides la incluye entre las causas de resultados anormales sin enfermedad real, y una guía europea de 2026 insiste en descartar este tipo de interferencia antes de diagnosticar cualquier cosa rara. Le pedí a Laura que suspendiera toda la biotina y repitiera el examen una semana después. Salió normal.
Lo cuento porque es un costo invisible de tomar suplementos "por si acaso": Laura casi termina en una consulta de endocrinología por un resultado que produjo su propio frasco para el pelo. Si usted toma biotina y le van a hacer exámenes de sangre, dígaselo al médico y pregunte cuántos días antes suspenderla.
Carolina: la ferritina en 11
Carolina llegó cuatro días después. Tenía 29 años y la misma queja, pero una historia distinta: no había tenido fiebre, ni cirugía, ni parto, ni una época de estrés especial. Lo que sí me contó, cuando se lo pregunté directamente, es que desde hacía más de un año sus menstruaciones eran muy abundantes, y que había dejado de comer carne roja hacía unos meses.
Su prueba de tracción sacó ocho pelos. La tricoscopia tampoco mostraba miniaturización. Su hemoglobina estaba en el límite bajo de lo normal, sin llegar a anemia. Y su ferritina estaba en 11.
Este es un escenario que la medicina general subestima con frecuencia, porque "no hay anemia". Un estudio francés con 554 mujeres menstruantes sin anemia encontró que las que tenían la ferritina en 20 o menos reportaban caída reciente del pelo con una probabilidad de más del doble que las demás. Y un estudio turco con 108 mujeres con caída difusa encontró que, por debajo de 40 de ferritina, la proporción de pelos en fase de reposo era significativamente mayor que la de pelos en crecimiento. Carolina tenía un efluvio también, pero su causa no había pasado: seguía ocurriendo cada mes.
El plan tuvo dos partes, y la primera no fue un suplemento. La remití a su ginecóloga para estudiar el sangrado abundante, porque reponer hierro sin cerrar la fuga es llenar un balde con un hueco en el fondo. La segunda, acordada con su médica, fue hierro en forma de bisglicinato ferroso, que suele tolerarse mejor que el sulfato ferroso tradicional, tomado lejos del café y del té, con una fuente de vitamina C, y con control de la ferritina a los tres meses.

Los dos casos lado a lado
Estas son las cifras de las dos pacientes en los controles que les hice:
| Laura | Carolina | |
|---|---|---|
| Desencadenante | COVID con fiebre alta tres meses antes | Sangrado menstrual abundante, sin carne roja |
| Ferritina inicial | 68 | 11 |
| Tiroides | Alterada en el primer examen por la biotina; normal al repetir | Normal |
| Tricoscopia | Sin miniaturización | Sin miniaturización |
| Tratamiento | Suspender los tres suplementos y esperar | Estudio ginecológico + hierro bisglicinato con control médico |
| Prueba de tracción: inicio / 3 meses / 6 meses | 7 / 1 / 0 | 8 / 5 / 2 |
| Ferritina a los 3 y 6 meses | no se repitió | 34 y 58 |
| Recuperación visible | Pelos nuevos en la línea frontal al tercer mes; densidad normal al sexto | Caída controlada al sexto mes; densidad recuperada hacia el noveno |
Lo que muestra la tabla contradice lo que casi todo el mundo esperaría: la paciente que no tomó nada se recuperó primero, y la que sí necesitaba el suplemento tardó más. No es que el hierro funcione despacio. Es que en Carolina había que corregir primero una deficiencia de meses, y solo después los folículos podían volver a su ciclo normal. En Laura no había nada que corregir: solo había que dejar que el reloj terminara de correr.

Lo que dice la evidencia sobre vitaminas y caída del pelo
La revisión más citada sobre este tema, de Almohanna y colaboradores con Antonella Tosti, de la Universidad de Miami, revisó el papel de las vitaminas A, B, C, D y E, del hierro, del selenio y del zinc en la caída del pelo que no deja cicatriz. Su conclusión es prudente y coincide con lo que veo en consulta: los micronutrientes tienen un papel real en el ciclo del folículo y su deficiencia puede ser un factor de riesgo que se puede corregir, pero faltan ensayos grandes que demuestren que suplementar sirve a quien no tiene deficiencia. La misma revisión advierte sobre el exceso: algunas vitaminas, como la A, en dosis altas pueden causar caída en vez de prevenirla.
Hay una causa que casi nadie revisa antes de comprar vitaminas: los medicamentos. Una revisión de 2023 de la Universidad de Wisconsin sobre el efluvio telógeno causado por fármacos destaca tres grupos frecuentes: los retinoides orales (como la isotretinoína que se usa para el acné), algunos antifúngicos y varios medicamentos psiquiátricos. Como la caída llega semanas o meses después de empezar el tratamiento, la relación es difícil de ver, y los autores insisten en que el manejo consiste en identificar el medicamento responsable y, si es posible, cambiarlo con el médico que lo formuló. Nunca suspenda un medicamento por su cuenta por miedo a la caída: la conversación va primero con quien lo recetó. En consulta siempre pregunto por cualquier medicamento nuevo en los seis meses anteriores, incluidos anticonceptivos iniciados o suspendidos.
Por eso mi regla es sencilla. Primero se mide. Si falta algo, se repone con la dosis adecuada y con control. Si no falta nada, el suplemento no va a acelerar la recuperación de un efluvio, y el dinero y la atención se van mejor en esperar con paciencia, en revisar si algún medicamento nuevo pudo desencadenar la caída y en descartar otras causas si a los seis meses no hay mejoría.
Qué es cada producto y cuándo tiene sentido
| Producto | Qué es | Cuándo tiene sentido |
|---|---|---|
| Bisglicinato de Hierro, 25 mg, Thorne | Hierro quelado Ferrochel®, dosis moderada | Deficiencia de hierro confirmada con ferritina baja, con dosis y control definidos por el médico |
| Hierro (bisglicinato ferroso) Ferrochel®, 36 mg, California Gold Nutrition | La misma forma de hierro, en dosis más alta por cápsula | Cuando el médico indica una reposición más intensa; no para tomar "por si acaso" |
| Beauty, multivitamínico para el cabello de las mujeres, California Gold Nutrition | Multivitamínico con biotina, zinc, selenio y extractos vegetales | Dietas restrictivas o poco variadas; suspender la biotina días antes de exámenes de sangre |
| Cabello, Piel y Uñas, Fórmula con Colágeno Plus, Life Extension | Colágeno hidrolizado con biotina, vitaminas B y C | Complemento general de piel y uñas; no corrige una deficiencia de hierro ni acelera un efluvio |
Ninguno de estos productos trata el efluvio telógeno en sí. El hierro trata una deficiencia de hierro, y cuando esa deficiencia es la causa de la caída, corregirla la frena. Esa diferencia, que parece de palabras, es la que separa gastar bien de gastar mal.
Lo que le digo hoy a quien llega con el pelo en la mano
- Cuente hacia atrás tres meses. ¿Hubo fiebre alta, una cirugía, un parto, una dieta fuerte, un medicamento nuevo, un golpe emocional grande? Si la respuesta es sí, lo más probable es un efluvio que se va a resolver solo.
- Pida los exámenes antes de comprar nada. Hemograma, ferritina, TSH, vitamina D y B12 como mínimo. Una ferritina baja con hemoglobina normal no es "estar bien".
- Si toma biotina, avise antes del examen. Puede alterar los resultados de la tiroides y de otras pruebas.
- Si falta hierro, busque también por dónde se está perdiendo. Reponer sin cerrar la causa es un tratamiento que no termina.
- Dele tiempo al folículo. Un efluvio agudo suele resolverse en cinco a seis meses. Si a los seis meses la caída sigue o el pelo se ve más fino en la coronilla, vuelva a consulta: puede ser un efluvio crónico o una alopecia androgenética, que necesitan otro enfoque.
Laura me escribió en marzo con una foto de su línea frontal llena de pelos cortos, "como de bebé". Carolina tardó más, y en su control de los nueve meses me dijo algo que me quedó: "Lo que me curó no fue la pastilla, fue saber por qué se me estaba cayendo". Es exactamente eso.