La proteasa es una enzima que hidroliza los enlaces peptídicos de las proteínas, descomponiéndolas en péptidos más pequeños y aminoácidos libres. Existen proteasas digestivas (pepsina, tripsina, quimotripsina) y proteasas suplementables con acción sistémica antiinflamatoria y fibrinolítica como bromelina (piña), papaína (papaya), serrapeptasa y nattoquinasa. Se clasifican por su mecanismo catalítico en serina, cisteína, aspárticas y metaloproteasas.
- Las proteasas se clasifican en 4 tipos catalíticos: serina, cisteína, aspárticas y metaloproteasas, cada una con un aminoácido o metal específico en su sitio activo.
- La bromelina (de la piña) se estudia en dosis de 200 a 1.200 mg/día durante 1 a 16 semanas por su efecto antiinflamatorio (Pereira et al., 2023).
- La nattoquinasa reduce significativamente la presión arterial sistólica (-3,45 mmHg) y diastólica (-2,32 mmHg) según un meta-análisis de 546 participantes (Li et al., 2023).
- Las proteasas orales mantienen actividad sistémica al absorberse intactas en pequeñas cantidades a través del epitelio intestinal, efecto conocido como enzimoterapia sistémica.
La proteasa —también llamada peptidasa o enzima proteolítica— es cualquier enzima que cataliza la hidrólisis de los enlaces peptídicos que unen los aminoácidos dentro de una proteína. En otras palabras, es la "tijera molecular" que descompone las proteínas de la dieta y las proteínas corporales en fragmentos más pequeños llamados péptidos y, finalmente, en aminoácidos libres que el organismo puede absorber y reutilizar.
Las proteasas son indispensables en la digestión humana, pero también cumplen funciones regulatorias en la coagulación, la respuesta inmune, la apoptosis celular y la remodelación de tejidos. Además, ciertas proteasas de origen vegetal (bromelina, papaína) y microbiano (serrapeptasa, nattoquinasa) se utilizan como suplementos orales con potencial antiinflamatorio sistémico y fibrinolítico.
Definición bioquímica: qué hace una proteasa
Una proteasa es una hidrolasa (EC 3.4) que rompe enlaces peptídicos mediante una reacción de hidrólisis: adiciona una molécula de agua para separar dos aminoácidos consecutivos de una cadena polipeptídica. El resultado es una proteína de menor tamaño (péptido) o aminoácidos libres.
Las proteasas se dividen según dónde cortan la cadena proteica:
- Exopeptidasas: cortan aminoácidos en los extremos de la cadena. Incluyen aminopeptidasas (extremo N-terminal) y carboxipeptidasas (extremo C-terminal).
- Endopeptidasas: cortan enlaces internos de la cadena. Incluyen la mayoría de proteasas suplementables (bromelina, papaína, serrapeptasa, tripsina, quimotripsina).
Mecanismo catalítico: los 4 tipos de proteasas
La clasificación más utilizada agrupa a las proteasas por el aminoácido o ion metálico clave en su sitio activo (Rao et al., 1998):
- Proteasas de serina: utilizan un residuo de serina en el sitio activo. Ejemplos: tripsina, quimotripsina, elastasa, nattoquinasa, subtilisina.
- Proteasas de cisteína: emplean un residuo de cisteína como nucleófilo. Ejemplos: bromelina, papaína, caspasas, catepsinas B, H y L.
- Proteasas aspárticas: usan dos aspartatos catalíticos. Ejemplos: pepsina, renina, catepsina D, proteasa del VIH.
- Metaloproteasas: requieren un ion metálico (típicamente Zn²⁺) para la catálisis. Ejemplos: serrapeptasa, colagenasa, gelatinasa, carboxipeptidasa A.
Esta diversidad estructural explica por qué distintas proteasas operan en rangos de pH muy diferentes: la pepsina funciona en el ambiente ácido del estómago (pH 1,5–2), la tripsina y la quimotripsina en el duodeno alcalino (pH 7–8), mientras que la bromelina mantiene actividad en un rango amplio (pH 3–8) que facilita su acción oral.
Proteasas digestivas endógenas: pepsina, tripsina, quimotripsina
El cuerpo humano produce varias proteasas indispensables para digerir las proteínas de la dieta. Se secretan como precursores inactivos (zimógenos) que se activan en el lumen del tubo digestivo para evitar la autodigestión (Mayerle et al., 2019):
- Pepsina: secretada por el estómago como pepsinógeno; actúa a pH ácido y rompe proteínas grandes en péptidos.
- Tripsina, quimotripsina y elastasa: liberadas por el páncreas como tripsinógeno, quimotripsinógeno y proelastasa; actúan en el duodeno.
- Carboxipeptidasas A y B: también pancreáticas, cortan aminoácidos del extremo C-terminal de los péptidos.
En la insuficiencia pancreática exocrina, la producción de estas proteasas disminuye, lo que dificulta la digestión de proteínas y obliga a terapia de reemplazo enzimático con pancreatina (Alfaro Cruz et al., 2017).
Proteasas dietéticas vs proteasas sistémicas
Los suplementos de proteasa se utilizan con dos objetivos claramente distintos:
- Uso digestivo (dietético): las proteasas se toman con las comidas para ayudar a hidrolizar proteínas en el tubo digestivo. Típicamente combinadas con amilasas y lipasas en fórmulas de enzimas digestivas.
- Uso sistémico (enzimoterapia): las proteasas se toman con el estómago vacío y en cápsulas entéricas para que una pequeña fracción se absorba intacta y ejerza efectos antiinflamatorios y fibrinolíticos en la circulación sistémica.
La absorción intacta de proteínas grandes como la bromelina es limitada (se estima en 4–12% del total ingerido), pero suficiente para detectarse en sangre y modular marcadores inflamatorios circulantes (Varilla et al., 2021).
Principales proteasas suplementables: bromelina, papaína, serrapeptasa y nattoquinasa
Bromelina
Mezcla de endopeptidasas de cisteína obtenidas del tallo o la fruta de la piña (Ananas comosus). Se utiliza en dosis de 200–1.200 mg/día para reducir marcadores inflamatorios, mejorar la recuperación postoperatoria y disminuir el edema (Pereira et al., 2023).
Papaína
Endopeptidasa de cisteína extraída del látex del fruto verde de la papaya (Carica papaya). Se emplea como auxiliar digestivo, especialmente para hidrolizar proteínas difíciles como la caseína y el gluten, y en productos tópicos para desbridamiento enzimático.
Serrapeptasa
Metaloproteasa producida por la bacteria Serratia marcescens E-15, aislada originalmente del intestino del gusano de seda. Un ensayo clínico aleatorizado en 133 pacientes mostró mejoras significativas en el trismo y la hinchazón tras cirugía del tercer molar (Tamimi et al., 2021).
Nattoquinasa
Serina proteasa fibrinolítica extraída del natto, alimento japonés de soja fermentada con Bacillus subtilis natto. Un meta-análisis de 6 ensayos con 546 participantes encontró que la nattoquinasa reduce significativamente la presión arterial sistólica (−3,45 mmHg) y diastólica (−2,32 mmHg) frente a placebo (Li et al., 2023).
Uso digestivo: ayuda en la hidrólisis de proteínas
Las fórmulas de enzimas digestivas combinan proteasas (generalmente de origen fúngico o pancreático) con amilasas, lipasas, lactasa y celulasa para apoyar la digestión completa de los macronutrientes. Están indicadas en:
- Insuficiencia pancreática exocrina: fibrosis quística, pancreatitis crónica, cáncer de páncreas.
- Digestión deficiente de proteínas: sensación de pesadez posprandial, flatulencia, eructos con sabor proteico.
- Dietas hiperproteicas: deportistas y personas con ingesta elevada de proteína que experimentan molestias digestivas.
Para este uso, las proteasas se toman con las comidas. Las fórmulas tipo pancreatina aportan una mezcla estandarizada de tripsina, quimotripsina, amilasa y lipasa.
Uso antiinflamatorio sistémico: mecanismo y evidencia
Cuando se toman con el estómago vacío, ciertas proteasas atraviesan el epitelio intestinal en pequeñas cantidades y alcanzan la circulación sistémica donde modulan la inflamación mediante varios mecanismos:
- Inhibición de la cascada del ácido araquidónico: reducen la producción de prostaglandinas proinflamatorias (PGE-2) y leucotrienos.
- Modulación de citoquinas: bajan niveles de IL-6, TNF-α, IL-1β, IL-8 y aumentan IL-10 antiinflamatoria (Pereira et al., 2023).
- Degradación de complejos inmunes circulantes: las proteasas sistémicas ayudan a disolver inmunocomplejos implicados en enfermedades autoinmunes y alérgicas.
- Actividad fibrinolítica: la nattoquinasa y, en menor medida, la serrapeptasa degradan fibrina y ayudan a prevenir trombos (Hazare et al., 2024).
Esta acción sistémica tiene relevancia en condiciones como inflamación crónica de bajo grado, dolor musculoesquelético, edema postoperatorio, sinusitis, trombosis venosa y coagulopatías inflamatorias (Adelborg et al., 2021; Williams et al., 2024).
Recuperación deportiva: dolor muscular tardío (DOMS)
Las proteasas sistémicas se han estudiado como ayuda para acelerar la recuperación muscular tras ejercicio excéntrico intenso, que provoca el conocido dolor muscular de aparición tardía (DOMS) entre 24 y 72 horas después del esfuerzo.
Un ensayo doble ciego cruzado en 20 hombres encontró que un suplemento de proteasas preservó la fuerza isométrica un 7,6% respecto al placebo en el periodo inmediatamente posterior al ejercicio excéntrico, aunque no redujo la percepción de dolor ni los marcadores sanguíneos de daño muscular (Beck et al., 2007).
Otro trabajo en 11 hombres mostró que la ingesta de proteína preserva la actividad quimotríptica del proteasoma (el sistema celular responsable de la degradación de proteínas dañadas) durante la fase proinflamatoria y facilita la recuperación de la fuerza (Draganidis et al., 2017). En cambio, un ensayo comparativo bromelina vs ibuprofeno en 40 sujetos no halló diferencias significativas frente a placebo en el DOMS del flexor del codo (Stone et al., 2002). La evidencia es mixta y depende del tipo de proteasa, la dosis y el protocolo de ejercicio.
Fuentes naturales: piña, papaya y fermentación bacteriana
Las proteasas suplementables se obtienen de tres grandes orígenes:
- Frutas tropicales: la piña aporta bromelina (especialmente concentrada en el tallo), la papaya aporta papaína, el higo aporta ficina y el kiwi aporta actinidina.
- Fermentación microbiana: la nattoquinasa se produce durante la fermentación de la soja con Bacillus subtilis natto; la serrapeptasa se aísla de cultivos de Serratia marcescens. Las proteasas fúngicas comerciales provienen mayormente de Aspergillus oryzae y Aspergillus niger.
- Tejido animal: la pancreatina se extrae del páncreas porcino y aporta tripsina, quimotripsina, amilasa y lipasa. Los extractos pancreáticos son la base de muchos reemplazos enzimáticos clínicos.
Dosis, unidades de actividad y forma de tomarla
La potencia de una proteasa no se mide solo en miligramos sino en unidades de actividad enzimática, que cuantifican su capacidad real para hidrolizar proteínas. Las unidades más usadas son:
- GDU (Gelatin Digesting Units) / MCU (Milk Clotting Units): estándar para bromelina. 1.200–2.400 GDU/g es alta potencia.
- HUT (Hemoglobin Units, Tyrosine basis): usado en proteasas fúngicas. 30.000–80.000 HUT por cápsula es frecuente.
- FU (Fibrinolytic Units): específico de nattoquinasa. La dosis típica es 2.000–4.000 FU/día.
- USP / FIP: utilizadas en pancreatina y preparados farmacéuticos.
Recomendaciones prácticas de uso: para acción digestiva, tomar con las comidas; para acción sistémica antiinflamatoria o fibrinolítica, tomar con el estómago vacío (30 minutos antes o 2 horas después de comer) preferiblemente en cápsulas entéricas que protegen la enzima del ácido gástrico. En Suplenet encuentras fórmulas de enzimas digestivas con proteasas estandarizadas.
Contraindicaciones y precauciones
Aunque las proteasas suplementables tienen un buen perfil de seguridad (Varilla et al., 2021), deben usarse con precaución en estas situaciones:
- Anticoagulantes y antiagregantes: bromelina, nattoquinasa y serrapeptasa pueden potenciar warfarina, aspirina, clopidogrel y heparina. Riesgo de sangrado aumentado.
- Cirugía programada: suspender al menos 2 semanas antes por riesgo de sangrado perioperatorio.
- Úlcera péptica activa: pueden irritar la mucosa gastroduodenal.
- Alergia a la fuente: personas alérgicas a la piña, la papaya o al látex deben evitar bromelina y papaína por reactividad cruzada.
- Embarazo y lactancia: datos insuficientes; evitar por precaución.
Los efectos adversos más reportados son gastrointestinales leves: náuseas, diarrea, flatulencia y molestia abdominal, generalmente autolimitados y dependientes de la dosis (Pereira et al., 2023). Siempre consulta con un profesional de la salud antes de combinar proteasas con medicación crónica.