El glicinato de cobre es la forma quelada del mineral cobre unida a dos moléculas de glicina, también conocida como bisglicinato de cobre o TRAACS. Su biodisponibilidad supera a la del sulfato y el gluconato, especialmente en personas con baja acidez gástrica o suplementación concomitante de zinc. El cobre actúa como cofactor de la superóxido dismutasa, ceruloplasmina y lisil oxidasa, esenciales para la defensa antioxidante, el metabolismo del hierro y el colágeno. Su deficiencia produce anemia, neutropenia y mielopatía, frecuentemente desencadenada por exceso de zinc.
- El bisglicinato de cobre TRAACS es un quelado de aminoácidos con biodisponibilidad superior al sulfato y gluconato cúpricos.
- Ratio óptimo Cu:Zn de 1:8 a 1:15 en mg evita la deficiencia de cobre inducida por zinc (ZICD).
- RDA de cobre en adultos: 900 µg/día; límite superior tolerable: 10 mg/día (Academia Nacional de Medicina, EE. UU.).
- El cobre es cofactor crítico de SOD1/SOD3, ceruloplasmina, lisil oxidasa, citocromo c oxidasa, tirosinasa y dopamina β-hidroxilasa.
¿Qué es el glicinato de cobre?
El glicinato de cobre es la forma quelada del mineral cobre unida a dos moléculas del aminoácido glicina mediante enlaces covalentes coordinados. En la literatura científica suele denominarse bisglicinato de cobre o cobre quelado. La estructura química resultante (Cu(C₂H₄NO₂)₂) es eléctricamente neutra y de bajo peso molecular, lo que le permite atravesar la pared intestinal por rutas distintas a las del cobre iónico inorgánico, mejorando teóricamente su absorción y reduciendo la irritación gástrica típica de las sales metálicas convencionales.
Esta forma quelada pertenece a la categoría de los aminoácidos quelados, una tecnología desarrollada por Albion Laboratories y comercializada bajo la patente TRAACS® (The Real Amino Acid Chelate System). El cobre, como cofactor esencial de múltiples metaloenzimas, participa en procesos biológicos críticos: respiración mitocondrial, defensa antioxidante, síntesis de neurotransmisores, formación de tejido conjuntivo y metabolismo del hierro (Chen et al., 2020).
Estructura química: cobre unido a glicina
En el bisglicinato de cobre, un átomo central de cobre divalente (Cu²⁺) se coordina con los grupos amino y carboxilo de dos moléculas de glicina, formando dos anillos heterocíclicos de cinco miembros. Esta configuración «en pinza» es lo que da nombre al quelato (del griego chele, pinza). El resultado es un complejo estable, hidrosoluble y de naturaleza zwitteriónica que protege al ion metálico de reaccionar con fitatos, fibras u otros minerales antagonistas dentro del bolo alimenticio.
La glicina es el aminoácido más simple y abundante del organismo: actúa como ligando ideal por su pequeño tamaño molecular y su capacidad de atravesar pasivamente las membranas intestinales. Cuando el quelato llega al enterocito se disocia liberando el cobre, que entra al torrente sanguíneo unido a albúmina y posteriormente a ceruloplasmina. Para profundizar en la tecnología quelada en general, consulta la entrada bisglicinato.
Biodisponibilidad superior frente al sulfato y el gluconato
Las sales inorgánicas de cobre (sulfato cúprico, óxido cúprico) y orgánicas simples (gluconato de cobre) requieren disociarse en el estómago ácido y compiten con otros cationes divalentes —especialmente zinc, hierro y calcio— por los mismos transportadores intestinales (CTR1, DMT1). Esta competencia reduce su biodisponibilidad neta. Los estudios sobre quelados aminoácidos demuestran que la unión a glicina protege al mineral del antagonismo competitivo y permite una absorción más eficiente, especialmente en presencia de fitatos o suplementos multinutrientes (De-Regil et al., 2007).
La diferencia es relevante en personas con función gástrica disminuida (mayores de 60 años, usuarios crónicos de inhibidores de la bomba de protones, pacientes con cirugía bariátrica), donde la acidez insuficiente compromete la absorción del cobre inorgánico. En estas poblaciones el bisglicinato representa una alternativa fisiológicamente más adecuada.
Rol biológico del cobre: SOD, ceruloplasmina y lisil oxidasa
El cobre liberado del glicinato actúa como cofactor catalítico de aproximadamente una docena de cuproenzimas, todas críticas para funciones que la mayoría de personas desconoce que dependen de este mineral (Jomova et al., 2022):
- Superóxido dismutasa Cu/Zn (SOD1) y extracelular (SOD3): neutralizan radicales superóxido protegiendo al endotelio vascular y a las neuronas del estrés oxidativo (Al-Bayati et al., 2015).
- Ceruloplasmina: ferroxidasa plasmática que oxida Fe²⁺ a Fe³⁺ permitiendo su transporte por la transferrina; sin ella el hierro no llega correctamente a la médula ósea ni a los tejidos (Gulec & Collins, 2014).
- Lisil oxidasa: entrecruza fibras de colágeno y elastina dándoles resistencia tensil; su deficiencia produce piel laxa, aneurismas vasculares y huesos frágiles.
- Citocromo c oxidasa: última enzima de la cadena respiratoria mitocondrial, indispensable para la producción de ATP.
- Tirosinasa: sintetiza melanina; su déficit explica la despigmentación de cabello y piel observada en deficiencias prolongadas.
- Dopamina β-hidroxilasa: convierte dopamina en noradrenalina, modulando estado de alerta y respuesta al estrés.
Deficiencia de cobre: anemia, neutropenia y mielopatía
La deficiencia de cobre adquirida es más frecuente de lo que se pensaba y suele subdiagnosticarse. Las manifestaciones hematológicas clásicas incluyen anemia microcítica hipocrómica (que mimetiza una ferropenia pero no responde al hierro), neutropenia y, en casos graves, pancitopenia que ha llevado a diagnósticos erróneos de síndrome mielodisplásico (Rowin & Lewis, 2005).
La complicación más temida es la mielopatía por deficiencia de cobre (CDM, por sus siglas en inglés), un síndrome neurológico que se manifiesta con marcha espástica, ataxia sensorial y parestesias en miembros inferiores, indistinguible clínicamente de la degeneración combinada subaguda por déficit de vitamina B12 (Kumar, 2006; Jaiser & Winston, 2010). Una serie reciente publicada en Colombia describió tres casos diagnosticados entre 2020 y 2022, subrayando que el retraso diagnóstico empeora drásticamente el pronóstico neurológico (Peña et al., 2023).
Otros signos sugestivos son la despigmentación del cabello (canicie prematura), neuropatía óptica con pérdida visual, alteraciones del tejido conectivo y mayor susceptibilidad a infecciones por compromiso inmunológico.
El ratio cobre:zinc óptimo y el riesgo de la suplementación de zinc en solitario
Cobre y zinc son antagonistas competitivos a nivel intestinal: comparten el transportador DMT1 y la metalotioneína, una proteína de unión al zinc inducible que también atrapa cobre y lo expulsa con la descamación enterocítica. Por ello el ratio dietético sostenido entre ambos minerales determina el balance final del organismo. En suplementación, una proporción cobre:zinc de 1:8 a 1:15 en miligramos se considera fisiológicamente equilibrada (por ejemplo, 1 mg de cobre por cada 8–15 mg de zinc).
Tomar zinc en dosis altas (50–150 mg/día) durante semanas o meses sin reposición de cobre es la causa más frecuente de la deficiencia de cobre inducida por zinc (ZICD), una condición que produce mieloneuropatía progresiva incluso con dieta aparentemente adecuada (Fosmire, 1990; Nishime et al., 2020). Por esta razón la mayoría de multivitamínicos serios incluyen ambos minerales en proporción coordinada, y suplementar zinc aislado de forma prolongada exige monitoreo bioquímico.
Causas comunes de deficiencia adquirida
- Cirugía bariátrica: el bypass gástrico y la manga reducen la superficie absortiva del cobre en duodeno y yeyuno proximal (Yarandi et al., 2014).
- Suplementación crónica de zinc en dosis altas: incluye también pastas dentales con zinc en uso prolongado.
- Síndromes malabsortivos: enfermedad celíaca, enfermedad de Crohn, fibrosis quística, esprúe tropical.
- Nutrición parenteral total prolongada sin reposición adecuada de oligoelementos.
- Enfermedades autoinmunes con afectación intestinal, como esclerosis sistémica avanzada (Grossman & Ruiz, 2021).
Dosis: RDA, límite superior tolerable y rangos terapéuticos
La ingesta diaria recomendada (RDA) de cobre para adultos es de 900 µg (0,9 mg), con incrementos durante embarazo (1.000 µg) y lactancia (1.300 µg). El límite superior tolerable (UL) de la Academia Nacional de Medicina estadounidense es de 10 mg/día para adultos sanos, considerando el riesgo hepático del cobre en exceso (Ceballos-Rasgado et al., 2022).
La mayoría de suplementos comerciales de glicinato de cobre aportan entre 1 y 3 mg de cobre elemental por dosis. Las pautas terapéuticas más comunes son:
- Mantenimiento dietético: 1–2 mg/día con o sin alimentos.
- Acompañamiento de zinc en suplementación crónica: 1 mg de cobre por cada 8–15 mg de zinc administrado.
- Repleción tras deficiencia documentada: 2–6 mg/día durante 1–3 meses bajo control de cupremia y ceruloplasmina sérica.
En Suplenet, el cobre se suele tomar separado del zinc por al menos 2 horas para minimizar la competencia transportadora, aunque cuando viene formulado en multivitamínicos la proporción ya está calibrada para coexistir.
Interacciones nutricionales y farmacológicas
- Zinc: el antagonista más conocido. La suplementación crónica de uno exige reposición del otro.
- Hierro: compite por DMT1; las dosis terapéuticas separadas por horas optimizan la absorción de ambos.
- Vitamina C en megadosis (≥1.500 mg/día): reduce la absorción y la actividad de la ceruloplasmina; consulta la entrada vitamina C para profundizar.
- Molibdeno y azufre dietéticos: en exceso forman tiomolibdatos que secuestran al cobre, principio terapéutico aprovechado en la enfermedad de Wilson.
- Inhibidores de la bomba de protones y antiácidos: reducen la solubilización del cobre inorgánico, otra ventaja del quelado bisglicinato.
- Penicilamina y trientina: quelantes farmacológicos del cobre indicados en enfermedad de Wilson; contraindican la suplementación.
Otras formas de suplementación de cobre
- Sulfato cúprico (CuSO₄): sal inorgánica clásica, económica pero más irritante gástrica y dependiente de acidez.
- Gluconato de cobre: orgánica, mejor tolerada que el sulfato pero con biodisponibilidad media.
- Óxido cúprico (CuO): formulación barata pero la peor absorbida; debe evitarse.
- Bisglicinato/glicinato (TRAACS): quelado de aminoácidos, alta biodisponibilidad y baja irritación.
- Citrato cúprico y orotato cúprico: menos comunes, biodisponibilidad intermedia.
- Lisinato de cobre: quelado con L-lisina, similar al bisglicinato pero menos estudiado.
TRAACS® de Albion: la patente del quelado de calidad
La sigla TRAACS (The Real Amino Acid Chelate System) identifica los quelados patentados por Albion Laboratories (hoy Balchem), considerados el estándar de oro en la industria nutracéutica. La diferencia frente a un quelado genérico es que TRAACS exige verificar mediante espectroscopía infrarroja FTIR que cada lote cumple los criterios formales de quelación: peso molecular, estabilidad en pH gástrico y unión real (no simple mezcla) entre el mineral y los aminoácidos. Marcas premium como Thorne, Nordic Naturals, Pure Encapsulations o Designs for Health utilizan exclusivamente cobre TRAACS bisglicinato precisamente por esta trazabilidad.
Fuentes alimentarias ricas en cobre
La suplementación nunca debe sustituir una dieta variada. Los alimentos más densos en cobre son:
- Hígado vacuno: 14 mg por cada 100 g (la fuente más concentrada).
- Ostras: 4,4 mg por 100 g.
- Cacao puro y chocolate negro >85%: 1,8 mg por 30 g.
- Calamares y pulpo: 0,9 mg por 100 g.
- Cashews y nueces de Brasil: 0,6 mg por 30 g.
- Champiñones shiitake secos: 5,2 mg por 100 g.
- Semillas de girasol y sésamo: 1,8 mg por 100 g.
Contraindicaciones y precauciones
El glicinato de cobre está contraindicado en la enfermedad de Wilson (acumulación hepática de cobre por mutaciones en ATP7B), donde el tratamiento es exactamente el opuesto: quelantes y restricción dietética. También debe evitarse en pacientes con cirrosis biliar primaria o colestasis, dado que la principal vía de excreción del cobre es biliar. La toxicidad aguda por sobredosis cursa con náuseas, vómitos, dolor epigástrico y, en casos extremos, hepatotoxicidad; la toxicidad crónica preocupa por la posible asociación con neurodegeneración en personas susceptibles. La suplementación rutinaria debe respetar el UL de 10 mg/día y, en presencia de patologías hepáticas, realizarse bajo supervisión médica con monitoreo de cupremia y ceruloplasmina.